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lunes, 27 de julio de 2015

Pagando con sexo al casero.



Llevaba un año compartiendo piso con Alicia, mi mejor amiga del colegio, muy cerca de mis estudios. El precio del alquiler se adaptaba a lo que yo podía pagar, dándome así algunos lujos. Mis padres habían muerto dejándome bajo la custodia de un tutor legal al que yo apenas conocía.

Para conseguir vivir en ese pisito le había tenido que mentir diciéndole que tenía una "tía" en Barcelona, y que sólo necesitaba un dinero que él podía ir enviándome. No me daba para grandes lujos, pero si para vivir libre. Sé que si él se enteraba que le había mentido, me regresaría de nuevo a mi país y me quitaría parte del dinero pues esa era su única condición.

Todo iba perfecto hasta que en el verano Alicia me dice que  se va a vivir con su novio. Allí quedaban mis sueños de comprarme un auto que por esos días estaba cotizando y más aún el hecho que tendría que mudarme pues no podría pagar el alquiler yo sola.

- "Sophie, quédate un par de meses más en el piso que yo te ayudo con las cuotas mientras consigues otra persona con quien compartir el alquiler" - me decía Alicia. Yo la creí y acepté encantada, pues no quería irme de ese lugar.

Habían pasado un par de semanas desde que Alicia se había ido y yo me encontraba ya buscando compañera pero no era fácil. Además no recibía la parte que ella me había prometido lo cual me estaba causando atrasos en los pagos del alquiler.

Un día me encontraba saliendo del edificio cuando sentí que me observaban muy fijamente.

- "Buen día, Señorita Sophie. Usted y yo tenemos que hablar sobre su demora en el pago del alquiler".
- "Buen día Señor Domine. Lo siento mucho, pero Alicia aún no me ha pagado un dinero que me debe y no he podido encontrar una nueva persona con quien compartir gastos. Deme un par de semanas y me pondré al día."
- "Le doy hasta el viernes Sophie o tendré que pensar algo más, pues no quisiera que una chica linda como usted tenga que vivir en la calle. La estaré esperando con ansias!!"

El señor Domine era mi casero, trataba de evitarlo lo más que pudiese pues no me gustaba la forma en que me hablaba u observaba. Parecía ser algo pervertido, no perdía día en el que se quedara mirándome el culo o las tetas.

Después de salir del edificio algo quedó dando vueltas en mi cabeza y es que no entendí muy bien a qué se refería con "tendré que pensar en algo más". De lo que sí estaba segura era que no iba a ser agradable.

A la mañana siguiente, me levante angustiada de saber que tal vez no podría conseguir el dinero para la fecha estimada y que seguro tendría que aceptar alguna oferta del Señor Domine lo cual me asustaba aún más.

Efectivamente llegó el viernes y yo no tenía razón de Alicia ni había encontrado quien me ayudara con el alquiler, no tenía a quién pedirle dinero prestado, el miedo ya me tenía invadida. ¿Qué podía hacer yo, pues no quería irme de mi precioso piso?

Al entrar al edificio se encontraba esperándome el Señor Domine, con su singular sonrisa y su mirada de pervertido que me daba pavor.

- "Señorita Sophie, que bueno que llega estaba por ir a cambiar la cerradura de su piso pero ya que la veo lo mejor será que entre a mi casa y hablemos de sus cuotas atrasadas."

Me temblaba el cuerpo, pues sabía que no eran nada bueno lo que me esperaba y que si no accedía tal vez me vería viendo en la calle, baje la mirada y entre a su casa.

- "Sophie no tiene nada de qué preocuparse pues solo pactaremos cómo serán sus pagos de ahora en adelante. Yo no quiero que se vaya y sé que usted no quiere irse. Además, cómo voy a decirle a su tutor legal que no está viviendo donde su supuesta tía que ni siquiera existe y tendría que despedirse de los  lujos que se da acá."

Lo miré con asombro. ¿Cómo era posible que el supiera todo eso si ni siquiera Alicia lo sabía?

- "Por su cara deduzco que se pregunta cómo se todo eso, algún día se lo revelare. Por ahora y más sabiendo que no se va a oponer a mi propuesta, hablaremos de su primer pago y luego acordamos el resto."

Se me acercó lentamente mirándome de arriba a abajo, susurrándome al oído lo mucho que yo le gustaba desde el día que me había mudado a este edificio y solo esperaba el momento preciso para disfrutar de mi como ahora. Luego se acomodó en su sofá.

- "Sophie quiero que te desnudes para mí muy lentamente".

Me puse nerviosa, muy nerviosa, y entendí rápidamente que si no le obedecía debería volver rapidito a mi país. Empecé a quitarme el top negro que llevaba dejándolo caer al piso.

- "Muy bien, veo que vas a cooperar sin protestar."

Continué desabotonando mi brasier de encaje lila y dejando por completo al descubierto mis senos. Luego bajé la faldita a cuadros que llevaba puesta, dejando así mi cuerpo al descubierto, y dejé mis zapatillas al lado, de manera que me quedé delante suyo, vestida únicamente por un tanga que hacía juego con mi bra. Me daba demasiada vergüenza desnudarme del todo ante mi casero.

- "Que hermoso cuerpo tienes Sophie. Date la vuelta, quiero deleitarme con tu precioso culo"

Una sensación de nerviosismo y pánico me invadía, pero a la vez sentía como mi cuerpo reaccionaba, excitado a tanto morbo. Sin aviso alguno, empecé a sentir como sus manos me agarraban las tetas con fuerza mientras percibía su enorme polla en mi culo.

- "Esto no va a ser tierno, Sophie. Voy a usar la fuerza contigo y no vas a gritar, entendido?"
Yo asentí con la cabeza, muy nerviosa.


Dicho eso me arranco el tanga, puso sus dedos en mi coño y lo masajeó sin piedad haciendo que algunas lágrimas rodaran por mis mejillas y haciéndome mojarme bastante.
Su otra mano apretaba mis tetas como masilla. Era un dolor que poco a poco se convertía en algo tolerable.

Una extraña batalla se estaba librando en mi cabeza, no era posible que encontrara placentero ser abusada de esta manera.

- "Voltéate y arrodíllate. Quiero ver como te comes mi polla."

Sin poder objetar o intentar gritar, me arrodille frente a él y tome su enorme polla con las manos, introduciéndola en mi boca, cuando sus manos empezaron a forzarme haciéndome tragarla hasta el fondo. Eso me produjo una sensación de asfixia… el Señor Domine me estaba follando la boca con tanta fuerza que apenas podía respirar, y mi saliva se mezclaba con mis lágrimas que escurrían por mi cuello. Parecía que esa tortura no iba a acabar hasta que de pronto se detuvo.

- "Mmm… buena niña. Nunca pensé que tuvieras tanto talento, Sophie… ni que llegaras a disfrutarlo aunque no lo digas. Tu cuerpo te delata, pero tranquila, que esto aún no ha terminado."

A este punto yo ya no tenía dominio de mi cuerpo, seguía pensando que no estaba bien que me excitara ser forzada y torturada de esta manera.
  
Me levantó del piso y me hizo ponerme en 4 sobre una mesa. Un azote en mi culo me saco del trance y grité, lo cual hizo que me tapara la boca con un pañuelo. Volvió a darme otros azotes, que ni pude contar, pero curiosamente, los últimos ya no dolían, más bien eran agradables. Estaba empezando a notar que me gustaba ser violada de esa manera.

Nuevamente sin aviso una fuerte embestida me hizo estremecer y lo que parecía ser un gemido salió de mi boca, empezó a penetrarme una y otra vez, que las piernas me temblaban y haciéndome correr.

Mientras me follaba el coño, introdujo uno de sus dedos en mi culo, dilatándolo para otra faena que me esperaba pronto.

Tras un ratito de faena, sacó su polla dejando que escurrieran mis fluidos por mis piernas.  Creo que me corrí 3 veces con aquellas embestidas. El dolor se había convertido en un placer indescriptible, y los azotes, pellizcos, y la sodomización que hacía de mi culito me parecían maravillosos. Ni siquiera con mis ex novios había logrado tener un par de orgasmos tan fuertes como los que estaba sintiendo.

Entonces, sin avisar, introdujo su polla ya a punto de explotar en mi culo y nuevamente me empezó a follar con fuerza y sin piedad mientras sus dedos largos acariciaban mi coñito. Mi cuerpo estaba al punto del colapso cuando sentí como se un liquido caliente se derramaba en mi culo y el Señor Domine salía de mí, lo que me hizo desfallecer sobre la mesa.

- "Que bien has estado Sophie. Creo que vamos a programar un calendario de pagos pues a partir de este momento no recibiré dinero de ti sino otra cosa a cambio del alquiler del piso. Claro que si no aceptas tendrás que llamar a tu tutor y contarle todo."

Debo admitir que era el mejor sexo que había tenido hasta ahora, pero, ¿debía yo ofrecer mi cuerpo para calmar los deseo sexuales de mi casero a cambio del alquiler y de que guardara silencio?

Una nueva aventura sexual de Sophie.

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