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viernes, 2 de agosto de 2019

Soy sumisa. Una fantasía sexual muy común hoy en dia.


Según un estudio de la Univ. de Montreal, el 60% de mujeres tienen fantasías con ser dominadas sexualmente, sometidas por su pareja. Dicho estudio, realizado con las participación de 1500 mujeres, afirma que las principales fantasías de las mujeres son: ser esclavizadas (52%), recibir nalgadas (36%) y ser forzadas (28%). También afirma que muchas de ellas no se atreven a cumplir esas fantasías por miedo a ser juzgadas, incluso por sí mismas.

La realidad es que muchas mujeres fantasean con la idea de ser forzadas de alguna manera por su pareja. Sueñan con ser atadas, o con que su marido les aborde mientras friegan los platos, o les empotre en algún lugar más o menos público. En definitiva, les gusta la idea de que su pareja las 'use' sexualmente y sin pedir permiso.

Sin embargo, el porcentaje de mujeres que tienen fantasías sexuales en las que ellas deben obedecer y satisfacer a un Amo desciende considerablemente, por debajo del 20%. Es el porcentaje de las que realmente desean ser sometidas de manera continuada por un Amo. No es lo mismo tener una fantasía momentánea, que desear ser sumisa de un Dominante. La diferencia es que la sumisa desea obedecer a su Amo y Señor de manera continua, mientras que el resto desea ser utilizada por su pareja de vez en cuando.

Por mucho que hayamos evolucionado en la historia, el rol de Macho Dominante y hembra sumisa sigue existiendo y viviendo en la mente de muchas personas. Forma parte de nuestra genética, y hay muchas personas que siguen teniendo esa idea prehistórica de agarrar por el pelo a su hembra para arrastrarla, ponerla a 4 patas, y follarla sin pedir permiso. Y por raro que parezca, también hay mujeres que buscan eso.

El problema es que la educación que hemos recibido, la vergüenza que pueda sentir alguien a la hora de definirse como sumis@, y el propio autocontrol, hace que muchas personas no asuman su rol y aparten de su mente la idea de ser sumis@s.

Si nos centramos en ese grupo de mujeres que fantasean con ser sumisas, se sabe que más de la mitad nunca llegan a aceptar ese rol por miedo al qué dirán los demás, o por 'autocensura'. Ellas mismas reniegan de su sumisión porque no son capaces de aceptar que tienen ese tipo de fantasía y porque creen que su circulo de amistades les criticaría si se enteraran. Por ese motivo ocultan sus inclinaciones sexuales y las ignoran durante toda su vida. Algunas de esas mujeres llegan a pensar que están enfermas por tener ese tipo de necesidades sexuales.

Al final, solo un porcentaje muy bajo de las mujeres aceptan que son sumisas y que deben entregarse a un Amo para ser felices.

Curiosamente, a algunas de ellas, su propio ser les ha llevado inconscientemente a buscar una pareja con claros rasgos Dominantes. Otras buscan una pareja 'normal' o 'vainilla' que cumpla con los cánones de la sociedad. Mientras que las primeras, por propia inercia de los dos acaban convirtiéndose en Amo y sumisa sin apenas darse cuenta, las segundas acaban sintiéndose insatisfechas en su vida por no poder saciar sus necesidades.

Y son éstas las que acaban buscando en Internet, para averiguar por qué tienen esas fantasías, qué significan, y cómo pueden saciar ese apetito. En muchos casos, la sumisa ha expresado a su pareja o amigos sus inquietudes, y han descubierto para su desazón que los han tratado como locos:

- ¿Cómo vas a ser sumisa?  ¿Estás mal de la cabeza?
- Eso es del siglo XIX, cuando los hombres trataban a las mujeres sin respeto.
- Después de luchar años para conseguir lo que hemos conseguido, ahora te vas a arrodillar ante un hombre para servirlo?
- Una mujer decente no puede hacer esas cosas
- ¿Pero cómo voy a azotarte o a hacerte daño, con lo que yo te quiero?

Frases como esas han coartado la libertad de muchas sumisas que han decidido aparcar sus fantasías sexuales por miedo a ser juzgadas y criticadas con dureza.

Muy pocos entienden el sentimiento sumiso, y la gran mayoría lo critican y desacreditan, haciendo culpable al sumis@ de sus propios deseos. Pero eso no significa que el sentimiento desaparezca o se calme. De hecho, estas críticas y negaciones acaban provocando que la sumisa se frustre y se sienta impotente a la hora de encontrar una salida a sus fantasías.

Al final, muy pocas mujeres acaban siendo sumisas de verdad, encontrando un Amo que las guie y las haga felices, un Amo que las use, las pervierta y las cuide como ellas necesitan. El resto vive su vida con esas fantasías, sin poder cumplirlas, y sin saber si podrían haber sido felices como sumisa, sirviendo a su Amo.

Pero el sentimiento sumiso no desaparece, no se trata de una enfermedad que puedas curar con una pastilla o que puedas ocultar fácilmente. Al contrario, la sumisión crece dentro de esa persona, haciendo más fuerte cada vez. Cuando dicho sentimiento es muy intenso, el sumis@ se siente 'perseguido' por esas fantasías, y necesita averiguar sí o sí porque tienen esas necesidades.

La realidad es que hoy en día investigar acerca del tema es muy fácil. Hay cientos de blogs y páginas en internet que hablan acerca de la sumisión y del porqué de dichas fantasías. Hay grupos y foros donde se reúnen los seguidores del BDSM, pudiendo encontrar de manera rápida quien te aconseje y te guíe por este mundo.

Mi consejo es siempre el mismo. Lee, investiga, y pregunta. Hazlo hasta aburrirte, hasta tener muy claro si eres o no eres sumisa. Y cuando lo tengas claro, busca alguien con cabeza y con conocimiento que sea tu Amo, alguien a quien tú desees servir y respetar.


Enlace al Diario Vasco
Enlace al diario Debate

viernes, 19 de julio de 2019

Conversaciones entre un Amo y su sumisa II.

Barcelona, 2019. Conversaciones entre el Amo Profesor Domine y su sumisa lorena. Después de que la niña se haya tomado la leche de Papi, el Profesor quiere hablar un rato acerca de sus deseos y fantasías.


PD: Te lo has tragado todo, perra ??  Hasta la última gota ??

sl: Sí, Señor, todo.

PD: A qué sabe mi semen ??

sl: A yogurt griego, Señor.

PD: jajajajaja... a yogurt griego, perrita ??

sl: Sí, Señor. Está rico... jeje...

PD: Te gusta que coloque mi polla en tu boca, y la llene de semen ??

sl: Me encanta, Amo.

PD: Sabes que te voy a azotar el culo, verdad ??

sl: No, Profesor, no lo sabía.

PD: Y porqué te gusta que te azote el culo, sumisa ??

sl: Porque me gusta, Señor, no sé el porqué, pero me excita.

PD: Se te moja el coñito cuando te azoto ??

sl: Sí, mi Amo, se moja mucho.

PD: Eso es porque cuando te azoto, el cerebro genera unas sustancias químicas que se entremezclan con el placer, haciendo que tu excitación aumente. Tú sabes, o crees saber, que cuando acabe de azotarte, usaré tu coñito y recibirás tu placer. Por ese motivo te mojas y te excitas.

sl: Está bien, Profe.

PD: Y porqué te gusta que te abofetee ??  Más de una vez me has pedido que te tire al suelo de una bofetada.

sl: No lo sé, Señor, por lo mismo, me gusta sentirme suya, de su propiedad. Me gusta el dolor.

PD: Sabes que después de abofetearte y tirarte al suelo, es posible que use tu boca o tu culo para follarlo y darme placer, verdad ??

sl: Sí, Señor, y me gusta eso.

PD: Te gusta que use tu cuerpo como a mí me apetezca ??  Saber que eres un objeto sexual a mi entera disposición ??

sl: Sí, mi Amo, me encanta saberlo.

PD: Y qué sientes cuando follo sin permiso cualquier parte de tu cuerpo ??

sl: Me siento muy perra, Señor, muy utilizada.

PD: Disfrutas sabiendo que estás siendo utilizada y usada, y que tú solo puedes aceptar mis decisiones ??

sl: Sí, Profesor, me siento muy usada, y me moja mucho.

PD: Y si deseo orinarme encima de ti ??  Bañar tu cuerpo con mi pis calentito ??

sl: Así será, mi Señor, me arrodillaré y recibiré su orina feliz.

PD: Qué sientes cuando me meo encima tuyo, zorra ??

sl: Me siento sucia, mi Amo. Muy sucia y muy perra.

PD: Te sientes usada ??

sl: Me siento muy usada, Señor, muy puta.

PD: Pero sabes que el 99% de la población te diría que eres una puta, y que esto que hacemos  es una guarrada. Te dirían que no te mereces que nadie orine sobre ti, que te degrada.

sl: Lo sé, Señor, pero me gusta.

PD: Y si todos los argumentos te dicen que eso no está bien, y que no deberías hacerlo, porque lo haces ??

sl: No lo sé, Amo, lo necesito.

PD: Yo te lo explico, perrita. Eres sumisa, como bien sabes. No sabemos realmente el porqué eres sumisa, pero lo eres. Tu mente te obliga a obedecer mis órdenes, y a satisfacer mis caprichos sexuales. Cuando me obedeces recibes un estimulo mental que hace que te sientas feliz, mientras que cuando no me obedeces te sientes mal. Verdad ??

sl: Sí, Señor, me siento mal cuando no cumplo con sus órdenes.

PD: Bien. Tú haces todo eso porque te sientes mía, de mi propiedad, y necesitas servir y atender a tu Amo como haría cualquier perra. Por eso, aunque todo el mundo te diga que no está bien recibir la orina de un hombre, tú sabes que esa orina es mía, de tu Amo, de tu propietario, y tú necesitas hacerme feliz.

sl: Sí, Señor, necesito satisfacerle.

PD: Además, cuando recibes mi orina, te sientes muy puta. Te sientas sucia, perra, más sumisa de lo que te sientes normalmente. Sabes que ese acto es un acto de sumisión superior a otros actos, y te sientes bien sabiendo que puedes hacerlo.

sl: Me siento muy sucia, Profesor, muy puta. Su puta, su zorra, su perra.

PD: Porque eres mía, lorena, de mi propiedad. Eres mi perrita obediente.

sl: Sí, Señor, soy suya.

PD: Vamos al baño, lorena, tengo ganas de orinar sobre tí

sl: Vamos, mi Amo.


Si quieres leer la primera parte de las conversaciones, clicka aquí.

miércoles, 10 de julio de 2019

Conversaciones entre un Amo y su sumisa. Parte I.

Barcelona, 2019. Conversaciones entre el Amo Profesor Domine y su sumisa lorena, justo antes de iniciar la sesión. Ella está arrodillada en el centro de la habitación, desnuda, y yo estoy sentado en la cama, delante de ella, vestido.


Profesor Domine(PD): Vamos a hablar un rato, perra. Dime, porqué eres sumisa ??

Sumisa lorena(sl): No lo sé, Señor, porque quiero darle placer.

PD: Quieres darme placer, lorena ??

sl: Sí, señor, quiero darle mucho placer.

PD: Y por qué quieres darme placer, perrita ??

sl: Porque es usted mi Amo, Señor, y porque debo complacerle.

PD: Disfrutas dándome placer, mi niña ??

sl: Sí, Señor, lo disfruto mucho, me gusta sentir como disfruta y oírlo gemir.

PD: Ya, sumisa, pero porqué disfrutas dándome placer ??

sl: No lo sé, Profesor, pero lo disfruto.

PD: Eso es porque eres sumisa, lorena, porque forma parte de tu ser. Tu corazón es sumiso y te gusta dar placer a la gente a la que quieres. No hay un motivo real para que tú disfrutes satisfaciéndome. Simplemente eres sumisa, y necesitas darme ese placer.

sl: Sí, mi Amo, es cierto.

PD: Sientes que necesitas darme placer ??  o solo te gusta ??

sl: Lo necesito, Señor, necesito darle placer, saber que disfruta.

PD: Y eres feliz cuando me corro ??

sl: Sí, Amo, soy muy feliz cuando siento como su lechita sale, y cuando lo oigo gemir. Quiero sacar su leche, y lograr que se sienta satisfecho.

PD: Y qué ocurre si no logras que yo quede satisfecho ??

sl: Me siento mal, Profe, siento que no he sabido darle lo que usted se merece, y me siento muy mal.

PD: Entonces podemos decir que necesitas que yo alcance el orgasmo para que tú seas feliz ??

sl: Sí, Señor, necesito que se corra, necesito ver como sale su semen.

PD: Te sientes tranquila cuando eso ocurre ??

sl: Me siento feliz, Señor, muy relajada. Cuando se corre sé que he hecho bien mi trabajo. Me encanta ver el semen brotar de su polla.

PD: Y te gusta oírme gemir ?? 

sl: Sí, Señor, me excito cuando lo oigo.

PD: Te pones cachonda cuando me oyes disfrutar ??

sl: Sí, Profesor, me pongo muy cachonda cuando le oigo gemir y protestar, me dan más ganas de chupar y de darle placer. Me vuelvo muy zorra cuando usted gime.

PD: Bien, putita. Y tú, no quieres llegar al orgasmo y tener tu placer ??

sl: No, Señor, no quiero correrme si usted no lo hace, sólo al final.

PD: Y por qué prefieres no correrte, mi niña ??

sl: Porque así paso más rato cachonda, Señor, caliente, mojadita, deseando servirle.

PD: Aunque estemos horas jugando ??  Prefieres pasarte el rato cachonda como una puta a mi lado, sin correrte ??

sl: Sí, mi Amo, lo prefiero.

PD: Pero porqué, mi niña ??

sl: Porque así me siento más sumisa, más entregada a usted, más servicial.

PD: Necesitas obedecerme, perrita ??  Necesitas obedecer mis órdenes, por caprichosas que sean ??

sl: Sí, Señor, necesito sus órdenes, sus caprichos, para poder atenderlos. Y necesito oírle gemir.

PD: Bien, perrita, pues dejemos de hablar, y comencemos con tu alimentación de hoy. Ya puedes bajar mis pantalones y buscar tu leche.

sl: Sí, Señor, muchas gracias.


Lee la segunda parte de las conversaciones entre una sumisa y su Amo. Clicka aquí.

jueves, 13 de junio de 2019

Atada, amordazada, mi objeto sexual

Sé lo que andas buscando, Lorena, sé lo que quieres, lo que deseas. Te mueres de ganas de pasar una tarde entera a mi lado, atada, amordazada, desnuda en la cama, y sin poder moverte, para que yo pueda usarte.  Quieres sentirte usada, como si fueras un objeto sexual para tu Amo. Quieres que utilice tu cuerpo cuando quiera y como quiera durante toda una tarde. Y así será, mi perra.

 Aquí tienes mi propuesta, para que la vayas pensando:


Yo te ataría de manos y pies, para que no pudieras moverte, y dejaría en la cama a mi entera disposición. Durante 5 o 6 horas, como si fueras mi juguete, mi objeto sexual.

 Te haría rodar por la cama y te giraría para ponerte boca arriba o boca abajo, dependiendo de lo que yo quisiera hacer contigo. Te llevaría al límite y no te dejaría correr hasta el final de la sesión, hasta que tu coño estuviera a punto de explotar, excitado completamente.

Te colocaría boca arriba para follar tu boca y tus tetas, o para abofetearte y pellizcarte. Te colocaría boca abajo para follar tu culo y tu coño, y para azotarte las nalgas.

Las ataduras serían lo suficientemente débiles como para no hacerte daño tras pasar varias horas atada, y lo suficientemente fuertes como para que no pudieras valerte por ti misma y te sintieras mi prisionera.

Usaría diferentes juguetes para tenerte siempre cachonda y excitada, o para tener diferentes partes de tu cuerpo escocidas e irritadas:
- Unas pinzas para los pezones, para pellizcarlos y tenerlos irritados.
- Una fusta para azotar tus nalgas, tus piernas, tus pechos...
- Un plug para tu culo, para tenerlo penetrado toda la tarde
- Un vibrador para tu coño, para encenderlo y apagarlo cuando yo quiera.
- Una mordaza para tu boca, para que no puedas quejarte.

Cada hora te daría un poquito de agua para hidratarte y preguntarte cómo estás. A media tarde haríamos un descanso para darte algo de comer. Yo mismo te daría de comer mientras tú permaneces atada.

Cuando necesitaras orinar, yo te ayudaría a levantarte, te llevaría atada, y te sentaría en el baño. Cuando fuese yo el que quisiera ir a orinar, te llevaría conmigo, y orinaría encima tuyo, dejando que mi pis calentito cayera por tu cuerpo. Luego te devolvería a tu cama para seguir con la sesión.

Cada X minutos azotaría tu culo, o pellizcaría tus pezones, por el mero placer de recordarte que eres mía y que puedo hacer contigo lo que quiera. Te quiero excitada, mojada, irritada durante horas. Quiero que supliques correrte, y que supliques que te use. 

Llenaría los espacios muertos viendo la TV, leyendo, o jugando con la tablet. Podría sentarme sobre tu cara para ver la tele mientras tú chupas mi culo o mis huevos. Tumbada, boca arriba, con las manos atadas y los pies atados, con un plug en el culo y los pezones pellizcados, me arrodillaría sobre tu cara, y separaría mis nalgas para que tú pudieras lamer mi ano mientras yo veo el futbol.

Cada hora recibirías tu ración de semen allí donde yo quiera dártela: en la boca, en la cara, en el culo, o en los pechos. Cualquier zona de tu cuerpo sería un buen sitio donde correrme.

A la hora de comer, o de merendar, usaría tu cuerpo como mi plato. Colocaría mis alimentos sobre él, e iría comiendo tranquilamente.

Y tú callada, obediente, sin hacer ruido, y cumpliendo con tu papel de objeto sexual. Sólo se te permitiría algún gemido de vez en cuando, para pedir agua o ir al baño, o para expresar dolor y placer.

Al acabar la tarde, tras haberme corrido 5 o 6 veces, llegaría tu premio final. Te follaría hasta correrte, hasta llegar al orgasmo. Luego liberaría tus manos y tus piernas, y sacaría la mordaza de tu boca. Te llevaría al baño, y te ducharía con cuidado, limpiando el sudor, el semen, la orina y los restos de comida o bebida.

Conociéndote como te conozco, acabarías agotada y feliz. Entonces podrías tumbarte a mi ladito, y dormirte agarrada a mi polla.


jueves, 9 de mayo de 2019

Una secretaria obediente y sumisa

Ahora mismo estoy en la empresa, sentado delante de la mesa, trabajando, como siempre. Te imagino sentada a mi lado, mientras yo trabajo, con tu manita entre mis piernas, y acariciando mi polla mientras yo sigo trabajando. Como una secretaria servicial, obediente y muy sumisa.

Te imagino cuidándome mientras yo hago mis cosas, trayéndome el café, dándome besitos en mi brazo, acariciando mi espalda con una mano, y mi polla con la otra. Lo quiero con cuidado, sin prisas. No quiero correrme, simplemente quiero sentir como tú acaricias mi sexo, mis huevos.

Tú llevarías un plug en el culito, y unas pinzas en los pezones, para estar bien cachonda a mi lado. Caliente, con las braguitas mojadas por la excitación, pero tranquila y relajada, feliz, viéndome trabajar, y jugando con tu juguete favorito...

Cada X minutos, apretarías tus pezones y moverías el plug que llevas en el culito, para excitarte, para mantenerte cachonda a mi lado, como una perrita obediente que debe satisfacer a su Señor. No podrías hacer que me corriera, ni tú podrías correrte. Permaneceríamos durante un buen rato excitados mientras hago mis labores, y sería yo quien decidiera cuando nos corremos, y como.

Tus dedos acariciarían suavemente el tronco de mi pene, con tranquilidad, subiendo y bajando la piel que lo recubre. Luego bajarías tu mano, hasta llegas a mis huevos y masajearías esos testículos, provocando que mi polla se ponga más dura. Todo ello con calma, sin prisas.

Como puedes imaginar, cada X segundos aparecería en la punta de mi glande una gotita de lubricante. Cada vez que eso ocurriera, tú deberías extender esa gotita por el glande, con tu dedo, provocando una excitación en mí, y provocando que tu coñito se mojase más.

Además, deberías contar las gotitas en voz alta, llevando la contabilidad de ellas. Cada 10 gotas, yo apartaría mi brazo, y tú meterías la cabeza, para lamer esa gota y limpiar mi glande con tu lengua. Imagino tu lengua trazando un movimiento circular alrededor de mi glande, limpiando los restos de esas gotitas, y dejando un sabor en tus labios que te excitaría aún más.

Finalmente, a la hora de desayunar, tú traerías mi comida: un café con leche, un zumo de naranja recién exprimido, un bocadillo de atún, y una servilleta. Yo me apartaría un momento y tú te meterías debajo de la mesa, para desayunar conmigo. 

Tras probar el zumo y el bocadillo, te daría permiso para que tú desayunaras también, y tú, obediente como hasta entonces, introducirías mi rabo en tu boca buscando tu leche de cada día. 

Yo podría sentir como tu lengua recorre mi polla de arriba a abajo, como absorbes con fuerza mi glande, buscando tu alimento, mi semen. Y yo continuaría desayunando y gimiendo.

Al final, un río de semen inundaría tu boquita de niña buena, a la vez que oirías como mis gemidos de placer se escuchan en toda la empresa. Y tú continuarías lamiendo, sacando hasta la última gota de tu leche. Tus labios y tu lengua repasarían cada rincón de mi glande, para dejarlo reluciente y limpio.

Y todo eso en mi empresa, mientras yo trabajo... Mi secretaría obediente y sumisa.



viernes, 12 de abril de 2019

Masturbando al Profesor en el Restaurant

Ese día volvía Lorena de sus vacaciones, y había quedado para comer en nuestro restaurant con su mami. Quería pasar un buen momento con su madre, y comer donde siempre comemos ella y yo.

Cabe decir que la mamá de Lorena no sabe de mi existencia, y que ella cree que su niñita de 25 añitos 'tontea' con chicos de su edad.

Como siempre, a mí se me ocurrió una maldad más, ir al restaurant y probar a Lorena. Reservé mesa, y llegué 10 minutos antes que Lorena y su madre. Me senté en una de las mesas del final, cerca del lavabo, de manera que veía perfectamente todo el recinto, incluida la entrada. Y envié un Whatsapp corto a Lorena.

  "Cuando lleguéis al restaurant, sentaros en las mesas de la entrada"

Imagino que le extrañó el mensaje, pero no dijo nada. Tras 15 minutos esperando llegaron al local. Nada más abrir la puerta, pude ver como Lorena me buscaba con la mirada. Tras localizarme, se sentaron en una de las primeras mesas, lejos, y de manera que su madre no pudiera verme.

  "Ves al baño, mi niña. Debes lavarte las manos antes de comer."

Tras leer ese segundo whatsapp, pude ver como mi perra se levantaba. Yo me adelanté y me dirigí al baño, esperándola. Unos segundos más tarde, apareció ella. Llevábamos casi un mes sin vernos y teníamos ganas el uno del otro.

La agarré de la manita, y entramos en el baño, cerrando la puerta. Mientras nos saludábamos, desabroché mis pantalones, y bajé mi calzoncillo, para liberar mi rabo y colocarlo en sus manos.

- Sé que tu madre está fuera, perrita, pero Papi necesita que le ordeñes.
- Nos van a pillar, Señor.

Sin dejarla hablar, comencé a besarla, comiéndole la boca, como si hiciera un mes que no la veía. Ella agarró mi polla con sus manos, y comenzó a acariciarla, tal y como ella sabe hacer. Una de sus manos agarraba con firmeza el tronco de mi pene, moviendo la piel arriba y abajo, con calma, pero sin descanso. La otra mano acariciaba el glande, suavemente, provocando mi excitación.

Ella sabe cómo jugar con 'su' polla. Papi le ha enseñado bien, y le explicado lo que tiene que hacer para excitarme y sacar su leche.

No tardó mucho en aparecer las primeras gotas de lubricante. Como siempre le pido, ella recogió con sus dedos esas gotitas, y las extendió delicadamente por todo el glande, provocando que yo me excitara más, y facilitando que ella pudiera acariciar mejor la punta.

- Estoy nerviosa, Señor
- Por mami?
- No, Señor, tengo miedo de que nos pillen.
- No te preocupes, mi niña, la puerta está cerrada y no nos verá nadie.

Mientras yo repasaba sus labios con mi lengua, y acariciaba sus pechos por encima, Lorena continuaba ordeñando su polla, buscando mi leche. Tras unos minutos jugando, comencé a gemir de placer. Mi miembro estaba duro como una piedra, y mi perrita ya andaba excitada, mientras usaba sus dos manos para darme placer. Poco a poco, el ritmo de su mano, y de mis gemidos había ido aumentando.

Finalmente, mi perrita se apartó ligeramente, y cambió de manos para acabar la tarea. Agarró firmemente mi polla con la mano derecha, y colocó la izquierda debajo de mi glande, para recoger su leche.

Yo estaba disfrutando y gimiendo, y a ella se la notaba feliz de poder hacerlo. Tras unos segundos más, llegué al orgasmo. Un río de leche inundaba la manita de mi putita Lorena, quien no sabía si mirarme a la cara y ver mis gestos de placer, o mirarme a la polla y ver como brotaba mi semen.

Mientras su madre leía la carta del restaurant, ella continuaba sacando hasta la última gotita de semen del rabo de Papi. Y yo notaba la satisfacción en su cara, feliz, por haberme dado placer de nuevo, tras un mes sin vernos.

- Muy bien, mi niñita, me ha encantado. Ahora sal del baño, lávate las manos, arréglate, y vuelve con mami, que debe saberse la carta de memoria.
- Jijijiji... sí, Señor. Ha sido un placer ordeñarle, mi Señor. Le quiero.

Tras cerrar la puerta del baño, descansé unos segundos, acabé de limpiar mi pene, oriné, me arreglé y salí del lavabo.

Lorena ya estaba sentada con su madre, como si no hubiera pasado nada, como si fuera una niña dulce y educada que nunca le haría una paja a un señor de cuarenta y tantos años en los baños de un restaurante.

Solo yo sé quién eres realmente, Lorena. Eres mi niña, mi puta, mi perra.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Depredador sexual, acosador, maltratador


En el preciso momento en que Internet abrió un nuevo mundo de posibilidades a todos nosotros, aparecieron las primeras amenazas. Casi todos los que se sienten atraídos por el BDSM han encontrado en internet la manera ideal de ponerse en contacto con otras personas que tienen los mismos gustos sin ser señalados en la calle. El anonimato está garantizado si eres cuidadoso, pero ese anonimato también es utilizado por violadores, pederastas, acosadores y depredadores sexuales que buscan carne fresa en Internet.

Es obvio que la libertad para investigar sobre temas 'prohibidos' ha permitido a muchas personas cumplir con fantasías que tenían muy escondidas en su interior. El problema radica en que TODO el mundo tiene acceso a esas fantasías: el fuerte y el débil, la sumisa y la Domina, la presa y el depredador. Eso ha creado un nuevo tipo de acosador, que está más al día que nunca, el ciberacosador.

El depredador busca siempre la presa más fácil, la más dócil, a la que puede cazar más fácilmente. Muchos de esos depredadores sexuales buscan sumisas porque saben que la sumisa se entrega por completo y que llega un momento en que ella baja la guardia y comienza a obedecer a su Amo sin preguntar y sin quejarse. Por ese motivo, muchos de esos acosadores se disfrazan de Dominantes con experiencia para atrapar a sus presas de manera más fácil.

En principio, no resulta muy difícil para una sumisa con experiencia detectar a un acosador de este tipo. Su experiencia con Amos reales les permite ver rápidamente las diferencias entre un Amo real y un maltratador. El problema aparece con las sumisas novatas, que nunca han estado con un Dominante real. Comienzan a charlar, y rápidamente ellos se presentan como Domines con experiencia, capacitados para convertirlas en una sumisa de categoría. La aspirante se siente segura, atraída por las mentiras de ese hombre, y acaba bajando la guardia entregándose a esa persona. En muchos casos, bajo la piel de ese Amo se esconde un depredador sexual, una persona cuya única intención es hacer daño y usar a esa persona para su propio bien.

En el fondo, solo hay una manera de detectar a esta gente por adelantado: hablando, hablando y volviendo a hablar con ellos, pidiéndoles información y haciéndoles preguntas sobre la sumisión y la Dominación. Al final, ellos mismos se contradicen, y los detectas rápidamente. Si en algún momento no confías o dudas de una persona, es importante poder contrastar con otras sumisas con experiencia para ver si reconocen a un acosador en esa persona.

Un depredador no se fija solamente en una presa. Internet les da la posibilidad de atacar a varias presas a la vez, y aprovechan esa facilidad. Lo que no saben es que esa característica de internet les puede llevar a cometer errores. Al contar diferentes mentiras a diferentes víctimas, llega un momento en que ni ellos mismos recuerdan qué te han dicho a ti y que le han dicho a otra sumisa. Entonces es cuando les pillas fácilmente en una falsedad.

Inicialmente, desconfía siempre de los Amos que te entren directamente, o que en seguida te pidan fotos con un marcado acento sexual. El acosador quiere ver la carne rápidamente.

Huye siempre del maltratador físico, una persona que generalmente tiene gustos sádicos, y que tiende a maltratar psicológica y físicamente a la sumisa. Un sádico de verdad averiguará primero si la sumisa es masoquista o no y dejará claro los parámetros de vuestra relación. Los azotes, bofetadas, pellizcos, cortes, y demás, están permitidos siempre que las dos partes estén de acuerdo. Si la sumisa no quiere ese tipo de relación, un Amo real, aunque sea sádico, no seguirá por ese camino.

Sin embargo, escudándose en que el BDSM es así, el maltratador insistirá en su maltrato aun sabiendo que la sumisa no quiere esa relación.

Pueden hacer más daño aún los maltratadores psicológicos, personas que atrapan con buenas palabras a las sumisas novatas y más débiles, para luego destrozarlas psicológicamente, menospreciándolas, y haciéndoles pensar que son unas inútiles, incapaces de hacer nada bien. El daño que produce este tipo de psicópata es duradero y suele dejar marcas en la sumisa.

En definitiva, si quieres ahorrarte una serie de problemas con estos tipejos, te aconsejo que sigas los siguientes consejos:

- Desconfía siempre de los Dominantes que acudan a ti sin haber interactuado antes con él.
- Desconfía también de los que te den órdenes nada más conocerte, o te pidan fotos, o te hablen como si hubieran inventado el BDSM.
- No des nunca tus datos personales hasta estar seguro de quien es esa persona.
- Igualmente, no envíes fotos tuyas hasta conocer bien a esa persona.
- Habla y pregunta todo lo que quieras saber sobre su experiencia y sobre él mismo. Cuanto más sepas sobre él, mejor para ti.
- Contrasta con otras sumisas u Amos cualquier información que os dé sobre el BDSM y que pueda pareceros extraña.
- En la primera cita, queda en un lugar público para conocerlo y tomar un café.
- No invites a esa persona a tu casa, ni vayas a la suya. Escoge un punto neutro, como un hotel.
- Deja muy claro tus límites para las primeras sesiones, y no permitas que los sobrepasen.
- Sé paciente, los Amos no crecen en los árboles, y no resulta fácil encontrar uno con cara y ojos.


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Pdta: si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con el Profesor Domine via email, o via Hangouts, escribiendo a profesor.domine@gmail.com

jueves, 21 de febrero de 2019

El nectar dorado de Sophie

Llevaba saliendo unos 6 meses con un hombre un poco mayor que yo, y tenía algo que producía un efecto pervertido en mi. No podría decir exactamente que era, pero teníamos una relación un poco dominante/sumisa, cosa que me ponía a full.

Nuestros encuentros eran muy excitantes, y desde el primer día que nos vimos tuvimos claro cuáles eran nuestros gustos, cosa que nos fascinó a los dos.

Hoy me escribió como todos los días:

    - Hola mi preciosa perrita, como has estado?
    - Bien, mi querido Profesor.
    - Te espero en nuestro lugar a la hora que habíamos acordado.
    - Si, allá estaré puntual.
    - Así me gusta, prepárate y ponte putita como me encanta!
    - Claro que sí Profesor, un beso!

Debía arreglarme bajo unas normas que habíamos acordado después de un par de encuentros previos, prácticamente tenía un espacio en mi clóset lleno de atuendos destinados para la ocasión.

El de hoy tenía que ver con una falda de cuero negro con cierre en la parte de atrás que marcaba mi culo a la perfección, una camisa Blanca sin brasier para que se me vieran un poco las tetas, una media de malla y unas botas de tacón. Me terminé de vestir y salí al encuentro con El Profesor.

Llegue al lugar acordado, la puerta entreabierta denotaba que Él había llegado primero y eso no era bueno pues ya sabía que tendría un castigo. La luz estaba apagada pero sabía que se encontraba en el sofá que daba a la ventana, inmediatamente cerré la puerta escuché su voz…

    - Has llegado tarde y sabes lo que eso significa, verdad?

La primera vez que escuché de él ese "has llegado tarde",  sentí como mi cuerpo se estremeció pues no sabía exactamente qué me esperaba. Ese día descubrí un placer inexplicable que me dejó con ganas de más.

Yo sabía que hoy el castigo iba a ser mayor, así que me arrodillé a sus pies y esperé a sentirlo recorrer mi cuerpo con sus manos.

    - Porque te gusta ser traviesa mi preciosa Sophie?

Con solo escuchar su voz, mi cuerpo comenzó a excitarse. El sentir sus dedos rozando mi piel aceleró mi respiración.

    - Ya sabes que hacer, putita.

Levanté la mirada y sin decir una sola palabra sabía lo que él quería. Lentamente desabroché su pantalón y empecé a acariciar su polla por encima de su ropa interior, sintiendo como se iba poniendo duro.

Continué bajando su pantalón hasta quitárselo por completo, y lo coloqué sobre el sofá mientras me miraba sin decir palabra. Luego retiré su camisa e hice lo mismo que con el pantalón. Zapatos, calcetines… solo quedaba el calzoncillo ocultando su erecto pene. Tras mirarle a la cara un segundo, bajé ese calzoncillo, asegurandome que su rabo golpeara mi cara al salir.

Ya desnudo, me ordenó que me parara en frente de él. Muy delicadamente me fue quitando la ropa hasta dejarme en bragas, y nuevamente me ordenó que me pusiera de rodillas.

    - Tu castigo de hoy es que no vas a poder correrte ni una sola vez, así aprenderás a llegar a tiempo mi pequeña putita.

Aún sin poder decir alguna palabra lo miré asintiendo y aceptando mi castigo.

    - Pero hoy vamos a hacer algo que se que te gustará.

Su cara de pícaro me ponía aún más nerviosa. La última vez que me dijo eso terminé con un dildo en mi culo.

Sin decir más, se puso frente a mí y acercó su miembro a mi boca. Evidentemente, yo sabía lo que tenía que hacer. Tomé su polla dura y la llevé a mi boca, acariciándola con mi lengua muy suavemente. Comencé a jugar con ella mientras sentía como mis pezones se iban poniendo duros y las cosquillas en mi clítoris aumentaban. Sabía que no podía por ningún motivo correrme así que solo pensaba en disfrutar de ese pene en mi boca.

Tras un rato lamiendo como una perrita obediente, El Profesor se apartó un momento. Tomó unas pinzas que había dejado encima de la cama y las puso en mis pezones. Él sabía que eso me volvía loca pero como tenía un castigo lo único que pude hacer fue soltar un leve gemido mientras volvía a lamer su polla.

    - Como disfruto oírte gemir, mi perrita Sophie.

Era obvio que lo decía en son de burla, así que lo miré con cara de niña buena, pero Él optó por reír. Luego me tomó de la cabeza y sin contemplación alguna metió su polla hasta el fondo de mi boca, casi hasta mi garganta, generando que sintiera algo de ahogo.

Entonces la sacó y pude respirar, pero solo fue cuestión de segundo cuando nuevamente lo introdujo en mi boca para comenzar a follarla por completo. Mi saliva escurría rozando las pinzas y mis pezones, lo que me hacía poner aún más excitada, pero yo sabía que tenía que controlarme.

A cada embestida, yo notaba como su polla entraba de lleno en mi cavidad bucal, hasta el fondo, generando pequeñas arcadas que provocaban que yo abriera más la boca. Desde luego, mi Profesor follaba mi boca como si fuera mi coño, sin piedad, ni perdón.

Después de follarme la boca varias veces, me puso en 4 al borde de la cama y luego de examinarme un poco, generando en mí una sensación de ansiedad, me introdujo 2 dedos lo que generó otro par de gemidos.

    - Me encanta sentir lo mojada que te pones con mis juegos, zorra. Te encanta que te haga sufrir como a una puta, verdad?.
   
Mi voz temblaba de lo excitada que estaba y solo pude dejar salir un pequeño “Sí, Señor”.

Siguió metiéndome los dedos hasta follarme por completo con ellos. Estaba llegando a mi límite de control y solo quería correrme, pero tenía que aguantar aún más. En ese momento, sacó sus dedos lentamente, y sin dejarme reaccionar introdujo su polla en mi coño con brusquedad. Ya no eran gemidos, sino gritos lo que salían de mi boca.

A mí me encantaba que me follara fuerte y solo él había logrado que me excitara el sexo duro. Cada vez que me penetraba se volvía más fuerte y me estaba volviendo loca.

Me tenía gimiendo como una perra y con ganas de correrme y el muy cabrón lo sabía de sobras, así que se detuvo y dio un paso atrás, dejándome en 4 y jadeando.

    - Ya sabes que no puedes correrte, Sophie. Ahora arrodíllate de nuevo frente a mi.

Me tomé un tiempo poder respirar menos agitada. Me bajé de la cama y me arrodillé frente a él. Como ya imaginaba, metió su polla dura y mojada en mi boca y empezó a follarme nuevamente la boca, aún más fuerte, de manera que no me dejaba casi respirar.

Mis lágrimas y mi saliva se iban juntando al caer en mis tetas. Él seguía penetrando mi boca, follandomela sin perdón. Cuando ya estaba a punto de recibir su leche en mi boca, me sorprendió de nuevo. Decidió sacar su rabo de mi boca y correrse en mi cara, lo cual me excitó muchísimo. Podía notar como su semen caliente y espeso llenaba mi cara, haciéndome sentir la perra mas perra del mundo.

    - Pásate los dedos por la cara y lámelo.
   
Obedecí la orden sin dudarlo y me deleité saboreando su leche como una gatita hambrienta.

    - Vamos a la ducha mi puta, vas a asearme con tu lengua y de paso vas a recibir tu premio de hoy.

Gateando me fui hacia la ducha, mientras me iba dando unas nalgadas fuertes con sus manos cosa que me hacían gemir y ponerme aún más excitada.


Arrodillada en la ducha empecé a lamer su polla desde la punta hasta sus huevos, limpiandolos, con una mezcla entre mi saliva y el agua de la ducha. Seguí haciéndolo así por varios minutos, hasta que con su voz medio excitada me dijo:

    - Prepárate para tu premio Sophie.

Yo me coloqué en el centro de la ducha, arrodillada, esperando mi ‘premio’. Él cerró el grifo del agua, y se colocó frente a mí, mirándome. De repente, comenzó a orinarse encima mio, dejando caer su orina en mi rostro, por lo que reaccioné al principio de manera extraña. Aún así, no me quise apartar. Sin yo haberlo imaginado, su orina caliente me logró excitar como nunca, era una sensación que no había sentido antes llevándome a querer tocarme.

    - Profesor, déjeme acariciarme, por favor!!

Le supliqué con una voz super agitada, pero Él me lo negó con la cara. A cambio, empezó a pellizcar mis pezones con fuerza, con mala leche. Yo solo quería correrme y algo me dice que me iría sin conseguirlo.

    - Hoy no lo tienes permitido así que ni se te ocurra.

Su pis caliente seguía corriendo por mi cara y mis tetas, lo que me provocaba sentirme la más perra del mundo. Una vez terminó, se quedó mirándome unos segundos, feliz, sabiendo que yo me sentía sucia, utilizada, y muy perra

Entonces el Profesor abrió el grifo del agua, lo que me sacó de mi trance, y me ordenó que lo bañara. Obediente, yo empecé a enjabonarlo para limpiarlo, y asimismo asearme yo misma.

Mientras lo enjabonaba y tenía su polla en mi mano, yo no dejaba de pensar en lo que había vivido ese día. El experimentar la lluvia dorada me había llevado a un nivel de excitación diferente. Nunca había sentido esa sensación, pero fue el mejor premio que había recibido en mucho tiempo. Definitivamente, yo era su puta, y me encantaba serlo.

Salimos de la ducha, comencé a secarlo como todas las veces, era una forma de terminar nuestro encuentro de manera calmada. Empecé a vestirlo muy despacio  y él solo optaba por observar mi cuerpo desnudo y mi cabello húmedo y revuelto.


    - Que candente cuerpo tienes, putita mia.

Yo solo sonreí y terminé de vestirlo, me dio un fuerte beso y salió de la habitación. Me vestí rápido y salí a reunirme con un par de amigas, no sin dejar de pensar mi nueva experiencia llevándome a la excitación total.


Una nueva aventura sexual de Sophie.

martes, 29 de enero de 2019

Amo en remoto sumisa virtual

Existe una rama de la Dominación y la sumisión que se realiza en remoto, de manera "virtual". La peculiaridad de esta práctica es que en muchas ocasiones las dos partes no llegan a verse nunca. Aprovechando las nuevas tecnologías, los sumisos y las sumisas de cualquier país se entregan en manos de Dóminas y Dómines de otras partes del planeta. Respetan y obedecen a sus Amos virtuales intentando satisfacer siempre sus deseos y sus caprichos.

Las sumisas utilizan herramientas como WhatsApp o Skype para charlar, realizar videollamadas y sesiones virtuales, o enviar los ejercicios que les pueda pedir su Amo. El Dominante emplea esas mismas herramientas para dar las órdenes pertinentes, comprobar que su alumna cumple con sus deseos y asegurarse de que se aplican sus "castigos" en remoto.

Como es lógico, este tipo de relaciones a distancia conllevan unas ventajas y desventajas que hay que analizar. Básicamente, la ventaja de realizar la sumisión en remoto es poder llevar la relación de manera anónima y privada, protegiendo tu identidad y asegurándote de que nadie te verá. Hay personas casadas o muy vergonzosas que tienen miedo de que alguien pueda descubrir sus fantasías sexuales, o de que las juzguen por las mismas. La sumisión a distancia les otorga la "seguridad" de que no serán descubiertos.

Por contra, el hecho de no poder tocar, azotar y follar en directo a la sumisa, o no poder lamer, servir y besar al Amo, puede acabar generando una cierta frustración debido a la imposibilidad de realizar en directo todo aquello que tanto se desea. Esa es, sin ninguna duda, la mayor desventaja de la sumisión en remoto.

Pero, ¿cuáles son los motivos que empujan a un hombre o a una mujer a buscar una relación de este tipo en lugar de una relación presencial?

—La distancia del Amo idóneo. En la actualidad, cuando una sumisa busca a un Amo suele utilizar las redes sociales. De esta forma encuentra a esa persona que sabe entender sus fantasías y necesidades sexuales. El problema de Internet es que puedes acabar encontrando a esa persona a muchos kilómetros de distancia, y eso te obliga a mantener una relación en remoto.

—Dificultad para encontrar a un Amo cerca. No todo el mundo vive en ciudades como Barcelona, Bogotá o Buenos Aires, donde resulta relativamente fácil encontrar gente con tus mismos gustos. En las ciudades y pueblos pequeños también hay Amos y sumisas que necesitan convertir en realidad sus fantasías sexuales, pero esas personas tienen serios problemas para encontrar a alguien que viva cerca y que comprenda sus deseos y se atreva a jugar con ellas. Por ese motivo se ven abocadas a buscar en Internet lo que no pueden encontrar en persona.

—Miedo al rechazo físico. El aspecto físico de una persona siempre es importante a la hora de iniciar una relación sexual. Muchas personas tienen miedo a un rechazo físico por parte de la otra persona y prefieren mantener una relación a distancia, de manera virtual. Como es lógico, esto también sucede en el BDSM.

—Miedo a no dar la talla. Otro de los miedos más típicos entre Amos y sumisas en remoto es el de "no dar la talla". Resulta relativamente fácil explicar por Internet lo que vas a hacerle a una sumisa, pero luego hay que ponerlo en danza. El miedo a no saber hacerlo bien lleva a algunos "Amos" a no salir nunca del remoto, por no quedar en ridículo delante de la sumisa.

—Miedo a ser descubierto. Muchas personas casadas o en pareja, e incluso con hijos, prefieren mantener una relación a distancia para evitar ser descubiertas. El miedo a que alguien pueda verlas con otra persona que no sea su pareja las atenaza y prefieren seguir en el anonimato, aunque ello limite sus fantasías.

—Dificultades físicas. Para aquellas personas que sufren algún tipo de discapacidad física o sexual, Internet ha abierto una ventana a la posibilidad de realizar sus fantasías sexuales sin necesidad de usar su cuerpo. El componente psicológico de la sumisión y la Dominación es tan fuerte que permite a esas personas satisfacer sus necesidades sin tocar al otro. El mero placer de dar una orden y ver como la otra persona obedece es tan fuerte que el Dominante puede sentirse Amo sin que haya contacto físico.

—Matar el tiempo. Existe un tipo de Amo y de sumisa en remoto, o virtual, que se aburre en el trabajo, o en casa, y necesita matar el tiempo. Resulta obvio que el sexo ha sido y será una manera estupenda de matar el tiempo. Muchas sumisas o Amos se entretienen llevando una relación BDSM vía Internet.

Creo que la sumisión en remoto puede ser muy útil para personas con problemas para desplazarse, o con dificultades físicas, aunque a la larga siempre se corre el riesgo de que aparezca un sentimiento de frustración. Una frustración por no poder realizar en vivo las fantasías de las que tantas veces has hablado con tu Amo/sumisa.

Cada mes aparece por mi email alguna sumisa que me escribe desde Chile, México o Venezuela y que desea ser mi sumisa en remoto. Intento tratarlas con respeto, ayudarlas y, si puedo, las reenvío a algún Amo amigo que las pueda ayudar. Yo necesito sentir a mi sumisa delante de mí.

Quiero poder azotarla y oír como gime, quiero acercarme a su oído y decirle "Arrodíllate, puta"; deseo sentir en mis dedos la humedad de su coño y quiero pellizcar sus pezones mientras veo en su cara sus gestos de dolor. Deseo poner mi polla en su mano y mi semen en su boca. Quiero sodomizar su culo, quiero masturbar su coño y quiero follar cualquiera de sus agujeritos. Pero, por encima de cualquier cosa, deseo ver que se pone cachonda, como una moto, cuando acaricio su carita y le digo: "Eres mía, puta. Voy a follarte como a mí me apetezca".

Aun así, entiendo y respeto que la Dominación/sumisión en remoto, o virtual, es una salida muy válida para aquellos que no quieren o no pueden hacerlo en directo.


Para aquellos que se inicien en el mundo de la sumisión y la dominacion en remoto, aquí os dejo un enlace con bastantes ejercicios y tareas para vuestra sumisa.

Ejercicios y tareas para una sumisa en remoto o sumisa virtual


Pdta: si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con el Profesor Domine vía email, o vía Hangouts, escribiendo a profesor.domine@gmail.com

miércoles, 9 de enero de 2019

Diferencias entre una sumisa y una mujer empotrada


- "He leido tu Blog, y me gusta mucho. Quiero que me empotres una y otra vez."

No es la primera ni la segunda ocasión que recibo un email de ese tipo. Se trata normalmente de mujeres que leen alguno de mis relatos y se ponen cachondas pensando en cumplir alguna de esas fantasías. Como ya imaginais, no se trata de sumisas vocacionales, sino mujeres que desean ser utilizadas sexualmente, de una manera más agresiva, más salvaje.

La idea de ser forzada por un hombre rudo y dominante, que la ate, la use y la empotre en la cama, en la mesa, o contra la pared, es una fantasía muy extendida entre las mujeres. Muchas sueñan con que su marido (o su vecino) entre en casa mientras ellas están cocinando, o duchándose, y las azoten y las 'violen'. Evidentemente, no se trata de una violación real sino de una mera fantasía sexual.

Dicha idea ronda también por la cabeza de todas las sumisas, que desean ser usadas por su Señor, pero eso no significa que todas las que deseen ser empotradas por esa figura sexual dominante sean sumisas. Muchas mujeres ven el acto de dejarse violar como un acto de sumisión, generando así una confusión muy común, que las lleva a pensar que son sumisas. Nada más lejos de la realidad. Veamos las diferencias entre una sumisa y una mujer que desea ser 'empotrada'.

Una sumisa vocacional trabaja por y para el placer de su Señor, sin importarle lo mas mínimo su propio placer. No es que ella no quiera correrse, es que ella es feliz sabiendo que su Amo es feliz con ella. Una sumisa nunca pediría a su Amo que la ate, la amordace, la azote y la folle de todas las maneras posibles. Ella sabe que su Amo hará eso cuando a él le apetezca. Y ella será feliz complaciéndolo mientras tanto.

Una curiosa que desea que la empotren no busca el placer de su Amo, simplemente busca su propio placer permitiendo a un hombre dominante que la fuerce sexualmente. Para esa mujer, un encuentro así en el que ella no se corra será siempre un encuentro fallido y decepcionante. Sin embargo, para una sumisa vocacional, el encuentro será decepcionante únicamente si su Amo no llega al orgasmo o si acaba descontento.

Una sumisa tiene siempre esa fantasía con su Amo. Desea que sea Él, su dueño, quien la use y la fuerce. Desea ser atada, azotada y follada por su Señor, siguiendo siempre el ritmo y los tiempos que él marque. Sin embargo, la curiosa querrá que el acto sea rápido, contundente, y con un final feliz para ella. Puede tener esa fantasía con varios hombres, no con uno en particular, e incluso puede querer que sea un desconocido quien la ‘viole’.

Al acabar el acto, la mujer que desea ser empotrada solo espera que su 'violador' la suelte y se marche de casa. Ya ha cumplido su fantasía, y esa persona ya no es necesaria. Sin embargo, la sumisa desea permanecer al lado de su Señor, y no tendrá ningún problema en permanecer atada un buen rato, en presencia de su Amo si así él lo desea. De esa manera, ella se sentirá más sumisa, junto a su dueño.

Para acabar, aunque las diferencias entre las dos mujeres son diversas, se pueden resumir en una sola. Mientras la sumisa vocacional desea dar placer a su Amo y hacerlo feliz, la otra busca su propio placer, cumpliendo una fantasía que siempre ha tenido. Una vez cumplida, esa mujer desaparecerá sin más.

Si quisiera resumir las diferncencias entre ambas mujeres, podríamos hacerlo en una única frase: "La sumisa da, la empotrada recibe".

lunes, 3 de diciembre de 2018

Voy a follar tu mente, sumisa

Voy a follar tu mente, sumisa. Buscaré en el interior de tu cabeza y encontraré las fantasías más ocultas que tengas. Esas fantasías que nunca le explicaste a nadie y que no te atreves a contar, por temor a que te critiquen.

Yo te escucharé y responderé a todas tus dudas. Aún más, cumpliré esos deseos que te acechan cada día, y te mostraré una nueva manera de entender tu sexualidad. Y cuando seas feliz, habiéndolas cumplido, agarraré esas mismas perversiones y las retorceré para crear otras nuevas.

Lo haré para pervertir tu mente, para lograr que tú misma busques nuevas fantasías sexuales con las que enriquecer tu vida, y que desees que yo te use.

En pocas palabras, follaré tu mente. Y cuando eso ocurra, desearás ser mía, porque siendo mía serás libre, porque siendo mía cumplirás tus deseos, y porque siendo mía entenderás al fin quién eres y hacia dónde quieres ir.

Sé que tienes fantasmas en tu mente y en tu alma, y que tienes dudas a las que no sabes responder. Llevas años dando vueltas en tu cabeza a una serie de preguntas que no sabes a quién dirigir:


—¿Por qué no soy feliz con el sexo convencional?
—¿Por qué deseo ser "forzada" sexualmente?
—¿Por qué tengo tantos deseos sexuales?
—¿Por qué me siento incompleta después de hacerlo?
—¿Por qué tengo fantasías sexuales tan radicales?
—¿Estoy enferma por tener estos deseos?


La respuesta a estas preguntas no resulta fácil de aceptar. La sociedad actual critica abiertamente las relaciones que son diferentes a lo que se entiende como "normales". Pero no todos somos así. Yo responderé a esas preguntas y te explicaré lo que nadie te ha sabido explicar.

Eres sumisa. Necesitas entregarte sexualmente a alguien para que te use como él o ella desee. Necesitas que entienda tu fantasía sexual y la haga realidad, sin juzgarte ni señalarte.

Pero para hacer eso necesitas un Amo que te entienda, que te respete, que te guíe y te pervierta hasta límites que ni tú te imaginas. Porque, en el fondo, tú solo quieres obedecer. Deseas respetar a tu Señor, entregarte a él, servirle en cuerpo y alma, y sentirte suya.

Conmigo, tu perversión crecerá en tu cabeza, será como una semilla que, después de ser plantada, se hace cada vez más grande, evolucionando día a día a mi lado. Hablaré contigo de sexo, de sexo puro y duro, y tú mojarás tus braguitas mientras me lees, soñando con cumplir esas fantasías. Te preguntaré lo que nadie te ha preguntado nunca y tú responderás feliz porque sentirás que alguien te escucha por fin.


Cumplirás tus fantasías porque yo me encargaré de que así sea. Pero eso será después; después de que folle tu mente, después de que tu cuerpo entero desee que te use. Después de que te hayas entregado con toda tu alma a mí.

Voy a follar tu mente, sumisa. Espero que tengas bragas suficientes.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Violada en la cocina

Hoy tengo turno de noche en el bar donde trabajo, es viernes y a partir de las 22:00 se llenará de hombres y mujeres buscando ligar, o que simplemente que les inviten una copa. Mi uniforme es una camisa blanca que deja ver el bra negro que llevo debajo y unos pantalones negros a la cintura, bastante ajustados, que me marquen el culito. Llevo unas bragas color vino muy delgaditas y una cola alta en el cabello.

Conforme va pasando la noche, va pasando la gente, hasta que llega un hombre que llama mi atención, me recuerda un poco a alguien  pero este trae mucho cabello, barba y bigotes. Sus ojos me hacen pensar en alguien pero mi mente dice que es imposible… me acerco y le pregunto:

- Qué desea beber?

Pide un whisky doble, y al ponerlo delante suyo en la barra, su mano se dirige al vaso y roza levemente mi mano causando un escalofrío que me hace recordar unas experiencias vividas.

Sigo trabajando, sirviendo tragos, y hablando con la gente. Veo como muchas mujeres se le acercan al tipo misterioso y como él las rechaza constantemente, siento su mirada clavada en mí, siento que analiza cada movimiento y me pone nerviosa, se me caen las cosas, suelto los vasos, las copas, me siento muy observada.

El tipo me llama y me pide otro trago, se lo sirvo y vuele a repetir la jugada, acaricia levemente mi mano. Le pregunto si lo conozco y dice que no hay forma, que no es de la ciudad y que solo está de visita, le pregunto el nombre y me dice que es Carlos, pregunta el mío y le digo que soy Sophie.

Al cabo de un rato, vuelve a pedir otra copa y me pregunta si tengo novio, le digo que no, me dice si me puede invitar una copa y solo sonrío y sigo trabajando, pero sus gestos cambian, ahora me da un poco de miedo, se nota un poco sombrío y más misterioso que al principio. El tipo se levanta y se va.

A mí solo me quedan unos minutos más de turno y todo cerrará, los clientes empiezan a irse y queda todo ya vacío. Acabamos de levantar todo, dejar listo y hoy me toca cerrar a mí. Mis demás compañeros se han ido y a mí me queda cerrar la puerta principal, las ventanas, la puerta de la cocina, la de la salida de emergencia y poner la alarma.

Sin embargo, cuando me toca poner la alarma y cerrar la última puerta, se escucha un ruido en el almacén, dejo mi chaqueta y mi bolso con el móvil en la cocina y voy, prendo la luz, miro un poco y de repente CLICK, se apagó la luz.

- Quién está ahí? – pregunto.

Solo se oye el silencio, doy unos pasos para salir de ahí y de repente noto una mano que me agarra con fuerza para tapar mi boca y otra que me abraza desde atrás, inmovilizando mis brazos. Soy arrastrada hasta una esquina del almacén, donde no veo casi nada. Sé que se trata de alguien grande y fuerte, y con barba, la sentí cuando me arrastraba. Noto como se mueve hacia la puerta y escucho como la asegura, no hay forma de salir de ahí ahora.
Corro a esconderme tras unos estantes, cierro los ojos y trato de no hacer ruido. Los segundos se hacen inmensos, cuando de pronto una mano me toma por el cabello y me arrastra unos metros para luego tirarme al piso. No veo nada, estoy asustada. Siento el peso de esta persona sobre mí y dice:

- Esto te pasa por no aceptarme la copa que te invité. - Rápidamente pienso en el tipo de la barra.

Siento sus manos en el cuello de mi camisa y de un tirón la rompe, se escucha como los botones caen al piso, sus manos se posan sobre mi bra y aprietan por encima, mientras yo trato de quitármelo de encima a como dé lugar. Este tipo es realmente grande y fuerte, con una solo mano suya, sujeta las dos mías y siento como las esposa. Me toma de las manos y me levanta, levanta mis brazos y no sé como pero quedan enganchados en lo alto y yo quedo casi colgando, casi como un animalito en el matadero…

Entonces noto como se aleja de mí y en eso oigo ‘CLICK’. Prende la luz, mis ojos tardan en reaccionar y logro distinguir, efectivamente, al tipo del bar. Tiene unas tijeras y hay una mesita de ruedas con cosas que no sé aprecian muy bien.

Mi asaltante pasa la punta de sus tijeras por mis labios y mi cara, hasta que las pone en medio del bra y lo corta para poder quitármelo, lo mismo hace con lo que queda de pantalón, dejándolo inutilizable, me quita las botas y me quedo en braguitas. Entonces toma algo de esa mesa, no sé qué es, solo veo que camina a mí alrededor, acercándose. Sus manos grandes y delicadas a la vez recorren todo mi cuerpo sin dejar espacio sin tocar, pasa de mis labios a mis tetas, pasa por los costados de mis caderas, aprieta mi culito y se pierde un segundo en mi conejito mojado, pero aun así,  causa un escalofrío en mí. Estoy asustada pero no puedo escapar y no me queda de otra que dejar que las cosas pasen.


Algo contradictorio pasa en mí, mi chochito se empieza a mojar y más y empiezo a desear ser usada por ese hombre, siento la necesidad que me haga suya y que me llene los agujeritos de su verga, no sé por qué… acaricia cada vez más fuerte mis pechos y nalgas, los aprieta y se tornan un poco rojos, sigue así y en eso, cuando menos lo espero: PLAS, PLAS, un par de azotes, de mí solo salen gritos casi ahogados, otras dos más en la otra nalga para emparejar, siento como mis nalgas arden, queman pero siento como un hilo de placer invade mi cuerpo cada vez que sus manos se estrellan en mis nalgas. Ahora toma unas pinzas y las coloca en mis pezones ya duros, primero los aprieta un poco con sus dedos y acto seguido cierra las pinzas sobre ellos, las mueve un poco causando dolor y placer en mí, me hace desear que esas pinzas sean sus labios, sus dientes, su lengua haciéndoles vibrar.

Pasan unos minutos y siento como pone las tijeras a los lados de mis braguitas y las cortas, haciendo que caiga inmediatamente al piso.

- Abre las piernas, puta - me dice, pero yo no puedo moverme, el cuerpo no me responde, solo siente.

Mete una de sus piernas entre las mías logrando separarlas un poco, con su mano derecha acaricia por encima de mi coñito, recorre mi pubis, mis labios ya mojado, no pierde detalle de la rajita mojada. Su mano izquierda aprieta mi nalga, solo una, la jala un poco a un lado y siento su dedo en la entrada de mi culito (nadie nunca ha tocado mi culo, más que mi Domine) y me da miedo que me vaya a lastimar, pero quita la mano, mete un dedo en mi boca dejándolo totalmente mojado y lo regresa a la entrada de mi culo para meterlo con suma delicadeza, como si ya le conociera, su dedo entra en mí, y los dos dedos de su mano derecha penetran mi coñito a la vez, me siento llena, penetrada, abusada, usada, de mí solo salen gritos y gemidos, se nota que disfruto aunque siento como me hace un poco de daño también.

Han pasado unos minutos y se aleja un poco de mí, va a la mesa y toma algo que no sé qué es, se acerca a mí, el objeto ese logra pasarlo por mi coño mojado, pensé que me lo metería pero no, da la vuelta, baja un poco el gancho que sostiene mis manos esposadas y empuja mi espalda quedando con el culito en pompa…unas nalgadas más, justo cuando el ardor había bajado, otras más y pone al juguetito este en la entrada de mi ano, le presiona un poquito para que empiece a entrar pero se resiste un poco, así que trae una botellita, la abre y echa su contenido en todo el culito, juega u poquito y de una sola embestida logra meterle, es inevitable no dar un grito y al mismo tiempo sentir ganas de que me toque más. Es obvio que se trataba de un plug anal.

Entonces vuelve a la mesa y toma algo más, es un consolador y lo mete de un solo golpe en mi coñito mojados. Siento como con ambas manos los mueve causando en mí gemido tras gemido. Puedo notar llenos mis dos agujeritos, muy llenos, y eso me pone muy perra.

Me masturba, mueve el plug del culo y el consolador del coño, me eleva al límite y me deja ahí por minutos sin permitir que me corra. Me nalguea y hace que sienta más el plug con cada ‘Plasss’ que estrella en mis nalgas y con cada azote que da a mi coñito caliente.

Mueve las pinzas de los pezones buscando causar más dolor, me vuelve loca, me hace mojar tanto y más miedo me da. No sé qué más pueda hacerme, debo tener el culo rojo, los pezones sensibles y el coñito súper mojado y lleno.
Ahora veo como el hombre misterioso abre su bragueta y libera su polla, quita el dildo de mi coñito y de un solo mete su verga en mí, grito y lloro y disfruto, está rica esa verga, está más gruesa que el consolador y en cada embestida me hace gemir por el plug que aun debo llevar  en el culo.

Sigue en un mete y saca que no tiene fin… se cansa un poco y saca el plug de mi culito y adivino sus intenciones con mi culito, lo va a partir en dos con su verga, me va a romper el culito a su antojo, los segundos se me hacen años y siento una nueva embestida, metiendo su verga en mi ano sin piedad alguna, nuevamente un grito se mezcla con el placer, mi culito lleno de polla se va adaptando y cada vez se escucha más gemidos que otra cosa. Saca su miembro de dentro de mí y siento como queda un vacío ahí.

Suelta un poco el gancho de donde cuelgo, caigo sobre mis rodillas, su mano acaricia mi cara y poco a poco mete dos dedos en mi boca, obligándome a abrirla, acerca su verga y sin dudarlo dos veces la mete en mi boca, siento como llega hasta mi garganta. Siento mi boca llena de polla y mi lengua involuntariamente la acaricias.

Se pone más rudo y empieza a follar mi boca, mueve mi cabeza con una mano y yo no puedo resistirme, no para, no se detiene, arcada tras arcada, las lágrimas caen de mis ojos como no tienes ideas, sigue así por un buen rato, le da una buena follada a mi boca, y luego de unos minutos la saca de mí, me da un bofetada que hace arder mi cara se corre en la marca que dejo su bofetada, pone su verga en mi boca para limpiarla y la penetra hasta el fondo, provocando en mí una gran arcada.

- Eso te pasa, perrita, por decir que NO cuando pregunté si tenías novio. Sabes perfectamente que eres de mi propiedad. - Esa frase, esa manera de decir ‘perrita’...

Mi violador se aleja un poco, se quita la peluca y la barba, y efectivamente, es Mi Señor. Solo él conocía mi fantasía de ser ‘violada’.