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miércoles, 4 de julio de 2018

Lorena, sumisa novata, una perra obediente y pasional.


Nunca pensé que una mujer pudiera dejar su vida, su trabajo, su mundo, para venirse a vivir a mi lado, con el único objetivo e ser mi nueva sumisa novata. Pero así es lorena, intensa, entregada y pasional. Así la quiero yo.

Dentro de una semana llegará a Barcelona para servirme, para obedecerme, para respetarme como a su Amo, para darme el placer que yo le pida. Viene por mí, y eso me honra. Sé que quiere ser la mejor sumisa que jamás he tenido y la verdad es que creo en ella. Sé que pondrá todo de su parte para satisfacer mis deseos y para convertirse en mi zorrita, en mi perra obediente.

Tiene 20 años menos que yo, y eso se notará. Se notará en su inexperiencia sexual, y en su manera impulsiva de responder cuando debería callar, y obedecer. Pero sé que quiere mejorar, y que quiere aprender a ser la mejor sumisa que jamás he tenido. Yo creo en ti, lorena, y voy a dar todo lo que esté en mis manos para convertirte en lo que deseas ser, mi sumisa.

Aquí os dejo un escrito, en el que ella misma explica cómo ha llegado hasta este punto. Espero que os guste, y espero que podáis leer mucho sobre ella de ahora en adelante.


"El Profesor Domine y lorena, la nueva sumisa.

Hace casi seis meses andaba de curiosa por el internet, buscando cosas sobre BDSM, amos y sumisas, y llegue a este blog donde me puse a leer unos relatos y posts, lo que me llevó a escribir un mail al autor.

El Profesor Domine me respondió muy cordialmente pero nuestra comunicación acabó en breve. Creo que hablamos de los sentimientos de las sumisas hacia su Amo o algo así, pues yo no tenía mucho conocimiento sobre este mundo. Yo había sentido que encontré a un experto en el tema pero como yo no conocía, la comunicación se perdió.

Semanas después, yo tenía un “amo” en remoto prácticamente pues vivía lejos de mi ciudad y solo nos habíamos visto un par de veces.

Un día, abrí el correo y encontré un mail del Profesor Domine preguntándome cómo iba y alguna cosa más. Yo le respondí, le conté lo del “amo” y poco a poco nuestra conversación fue subiendo de tono. Él me aplicó un cuestionario sexual, el cual básicamente dejaba notar mi inexperiencia sexual y mi falta de perversión, pues habían prácticas que según yo nunca podría realizar porque eran muy duras o sucias, cosas que solo hacen cierto tipo de mujeres. Suena mal pero tenía el prejuicio en la mente y aun me preocupaba ser juzgada de mala manera por algún gusto en particular.

Luego de dicho cuestionario hemos continuado conversando y cada día me iba haciendo mojar las braguitas más y más, nos escribíamos a diario, le iba contando mis fantasías, mis deseos de aprender según qué cosas, y Él me iba diciendo qué cosas hacía con sus sumisas, que le gustaría hacer y me iba contando ciertas experiencias vividas.

No sé en qué punto comencé a desear ser yo la mujer de esas historias que contaba en el blog y en los mails, ni sé cuando empecé a desear pertenecerle a un completo desconocido. Y tampoco sé cuando decidí dejar todo para irme cerca de ese hombre al que yo deseaba como Amo. Sí, esta vez la palabra Amo va en mayúsculas y sin comillas.

Le comenté al Profesor de mis deseos y él muy gentilmente me respondió que no tomaba sumisas en remoto porque era complicado, y porque no creía en esas relaciones a distancia, pero esta vez le dije de mis intenciones de mudarme cerca de Él y eso le interesó. Le expliqué mis planes y supimos desde ese momento que la espera se nos haría muuuy larga a los dos, y que habría altibajos, pues no es lo mismo educar a alguien a quien tienes al lado que a alguien a kilómetros de distancia. Empezó a mandarme pequeños ejercicios diarios y que yo hacía casi al instante a veces. Para otros más elaborados me daba más tiempo. Luego empezamos con los ejercicios semanales y ahí nos dimos cuenta que sin querer ya me había aceptado como su sumisa, por el momento virtual.

Siempre íbamos hablando de las perversiones que existen dentro del BDSM, de los azotes, el estar atada, el obedecer sin inmutarse, el estar siempre disponible para el Amo, lamer el cuerpo del Amo, la lluvia dorada, golpes, humillación verbal y demás… Había prácticas que no conocía y no deseaba conocer, pero según íbamos hablando y dándome detalles y contándome del placer que le hacía sentir, yo me iba interesando más y preguntaba más y quería probar más…

En un inicio, el tema de la lluvia dorada me parecía la cosa más sucia y humillante que podía existir pero luego me fui dando cuenta que no es así. Recibir la pis de Mi Amo es un signo, una muestra de servicio, pertenencia y de amor. Una sumisa debe servir a su Amo, darle placer y hacerlo feliz. A este punto, yo solo deseaba hacer feliz al Profesor Domine y servirle, por lo que pasé a desear realizar esta práctica, necesitaba sentir el pis de Mi Profesor caer por mi cuerpo, o limpiar mi cara de niña buena manchada por su leche, como dice Él.

Conforme han pasado los meses mis fantasías también han ido evolucionando, pasaron de ser atada, a ser violada, a ser usada como la mesa de Mi Amo, a ser su perrita, su vaquita, su nenita chiquita y decirle Papito. Ya no solo necesitaba una nalgada mientras me folle, necesitaba más, necesitaba su mano marcada en mi nalga, necesitaba su cinturón azotándome, su mano alrededor de mi cuello, que me jale el cabello, que me dé una bofetada mientras me llama puta, que me diga zorra, que controle mi vida.

¿Que controle mi vida? – Sí – que haga y deshaga, que decida por mí, quiero pertenecerle de tal manera que  me sienta una extensión de Él. Yo sé que suena algo extremo pero ese es mi deseo y necesidad, además que sé que eso le causa placer a Mi Señor y por lo tanto a mí.

Quizá ese deseo extremo y esa necesidad de darle placer y felicidad no solo vienen por mi condición de sumisa, sino por algo más…
Conforme han pasado los meses y nos hemos ido conociendo he ido desarrollando ciertos sentimientos hacía Mi Señor, obvio que respeto, lealtad y gratitud, pero más que eso, puedo afirmar convencida que me he enamorado de Mi Amo. Mezclar amor y sumisión es una combinación perfecta y peligrosa, pues me lleva a entregarme al máximo a Él, pero me deja indefensa y sin nada si esto acaba.

Hace muchos años que no me enamoraba así de alguien, y es que siento que tengo la cajita feliz, un Amo, un hombre, un amante, todo lo que alguien puede necesitar para ser feliz, y es aquí, en la parte más “bonita” donde surgen más temores. No tengo miedo de un golpe muy fuerte, de un azote que marque, tengo miedo que me rompa el corazón…pero bueno, es algo que seguro pasará. Tengo miedo que, inconscientemente me haga daño, que no se valore el amor que siento, que sea minimizado o se abuse de él. Tengo miedo que esto se acabe, que quede desprotegida y sin saber qué hacer, tengo miedo perder mi capacidad de decisión y mi amor propio…pero vale la pena arriesgarlo todo por Mi Amo.

En una semana llego al lado de Mi Amo y los miedos y los nervios crecen y crecen conforme avanzan los días. Nunca nos hemos visto en persona, Él me conoce por fotos y videos pero yo a él no, solo conozco sus letras, sus palabras y su voz tan calmada y sexy que hace que con un “Hola, perrita” me moje como no tiene una idea.

Imagino muchas cosas, desde el saludo hasta cuando me tenga sometida, arrodillada, atada, penetrada o llena de leche. En mi mente dan vuelta tantas ideas que no sé. Como repito, mi experiencia es muy poca y si bien he realizado los ejercicios de Mi Profesor, no creo que se comparen a la experiencia de la vida. Si lo pienso bien, soy afortunada porque la experiencia que ganaré será al lado de un hombre que conoce, que sabe y que me guiará hasta convertirme en una sumisa obediente, y una amante fiel y entregada.

Al fin y al cabo todo esto se hace posible porque confío en Mi Señor, confío en Él como en nadie nunca. Sé que cumplirá su palabra, sé que me tendrá paciencia y me convertirá en su mejor sumisa, sé que estará orgulloso de mí y de cómo voy aprendiendo y pervirtiéndome más y más con el paso de los días y meses.

Yo quiero llegar y hacer todo lo que hemos hablado, pero sé que Mi Señor quiere que vayamos paso a paso, escribir como hacer una mamada no es lo mismo que darla, explicar cómo lameré el culo de Mi Amo no es igual que hacerlo.

Aún tengo mucho que aprender y Él mucho que enseñarme, y es por eso que hemos creado varios documentos distintos que nos ayuden a esta formación. Dentro de estos documentos está el contrato y un temario.
El contrato estipula nuestras obligaciones y derechos y especifica ciertas cosas que tienen que ver con salud, higiene, seguridad, privacidad y deseos, como también los castigos para los errores que pueda cometer.

El temario tiene que ver con cosas que debo aprender como el protocolo BDSM, cómo desvestir a Mi Amo, cómo lamerlo, masturbarlo, o bañarlo,  entre otras cosas. Con el paso del tiempo deberé aprender y perfeccionar esas prácticas para poder complacer a Mi Señor.

Finalmente solo queda decir que la espera ha sido larga, pero habiendo voluntad y la química que tenemos, todo es posible, que así haya mil mujeres o “sumisas” que escriban, sé que soy yo a quien quiere Mi Amo. Eso, claro, mientras no lo decepcione o rompa alguna de las reglas ya impuestas. Aún recuerdo cuando moría de celos de ciertas sumisas. Ahora, Mi Amo me ha dado confianza en mí misma y en ÉL, tenemos nuestros límites establecidos y las cosas claras. Si bien los celos no  están permitidos dentro del BDSM, no olvidemos que cada relación Amo/sumisa es única y especial por lo que pueden establecer propias reglas para que la relación marche bien.

Mi Amo conoce mis miedo y yo los suyos, Él sabe lo que necesito y yo sé lo que Él desea, Mi Señor sabe ordenar y yo obedecer, sabe disfrutar y yo darle placer…"

jueves, 29 de marzo de 2018

La perra lamedora, y el sexo de su Amo.


Yo andaba tirado por el sofá, cansado, viendo la TV, y tomando una cerveza, cuando apareció por la puerta mi sumisa, desnuda, a cuatro patitas, y revoloteando a mi alrededor para llamarme la atención. Tras unos segundos, un ladrido llamó mi atención. Aquella sumisa, se acercó a 4 patitas, olfateando mi mano, y rascándola con tu cabecita, como haría cualquier mascota que quiere mimos.

La miré, sonreí, y acaricié la cabecita de vicky, para meter luego mis deditos en su boca. Sus labios se cerraron sobre mis dedos, y su lengua comenzó a recorrerlos de uno en uno, con mucho mismo. Mi perrita obediente sabe muy bien cómo llamar mi atención.

Mientras mi dulce mascota lamía mis dedos, le ordené que se sentara, con un 'Sit'. Ella, obediente y educada, se sentó sobre tus patitas traseras, como un buen chucho, mientras seguía lamiendo. Ella sabe cómo me gusta que me lama, y a mi ya no me interesaba tanto la TV. Tras otra orden, 'Plas', pude ver como mi can se estiraba en el suelo, delante mío, como una perrita, y como sacaba su lengua para respirar...

Me encanta ver a mi sumisa jugando al pet play...

- Quieres jugar, vicky??  Tráeme la pelotita, corre.

Salió corriendo a cuatro patitas por la casa, moviendo su preciosa colita, para buscar su juguete preferido, para que yo te la pudiera tirar. Y así ocurrió. Yo le lancé la pelotita, y ella salió corriendo a por ella, ladrando y moviendo su colita alegre.

Tras tirarle la pelotita 3 veces, volví a rascar su cabecita, y le invité a apoyar su cabecita entre mis piernas. Mi sumisa, obediente, corrió a colocarse entre mis dos piernas, apoyando su cabecita en mi zona central...

- Muy bien, mi perrita linda, eres una excelente perra.

Tras unos minutos descansando, y como era de esperar, vicky no podía evitar sus instintos como mascota, se aburría. A ella le encanta olisquearme, como a cualquier perra, y su curiosidad le llevó a olfatear entre mis piernas, captando el olor de mi sexo. Acercó su naricita de perra a mis partes nobles, y a traves de mi pantalón comenzó a captar el olor de mi polla y de mis huevos. Como era normal, le gustó lo que olía, y quería mas. Yo podía sentir como cada vez metía más su hocico entre mis piernas, intentando oler más, y más...

Al final, tras un rato intentando llegar a mi sexo, mi linda sumisa retiró su cabecita, y ladró, para llamarme la atención. Se quedó mirando mi sexo, sentada sobre tus patas traseras, y con la lengua fuera, esperando a que yo hiciera algo.

- Que quieres, mi linda vicky??  Quieres oler??  Muy bien, mi preciosa mascota, voy a bajar mis pantalones y mis calzoncillos, para que puedas olerme bien...

Dicho y hecho, me bajé los pantalones y los calzoncillos, y volví a sentarme en el sofá, abriendo mis piernas, y ofreciendo mi sexo a mi mascota, para que lo oliera. No tardó mucho en meter su cabecita entre mis piernas, para captar mi olor corporal. Ni que decir tiene que yo ya andaba excitado con el juego.

Ella no dudó en meter su naricita entre mis piernas, para captar primero el olor de mis huevos, que repasó con cuidado, para seguir subiendo por mi pene, hasta llegar a la punta. Una punta que ya estaba mojada. Como era de esperar, una gotita de lubricante había brotado de la punta del glande. Una gota, que ella no tardó en lamer, como haría una buena perra curiosa.

En ese momento, vicky se paró unos segundos, esperando mi respuesta. Yo no le había dado permiso para lamer, y necesitaba mi aprobación.

- Tienes hambre, mi putita??

Un simple ladrido fue su respuesta. Yo acaricié su cabeza, y la acerqué a mi rabo, ofreciéndole su alimento. Y sin dudarlo ni un segundo, ingirió mi polla entera, hasta el fondo, tal y como sabe que me gusta. Tras un par de lamidas intensas, mi mascota sacó mi rabo de su boca, y dirigió la atención hacia mis huevos, donde metió su cabeza hasta el final.

Yo continuaba mirando la TV, aunque sin prestarle atención, y aproveché para dar un nuevo trago a mi cerveza, mientras vicky lamía mis pelotas. Sabía cómo hacerlo, y tras lamerme un testículo, pasó al segundo, para hacerme gozar un poquito más. Cinco minutos fueron suficientes para conseguir que mi polla estuviera dura como una piedra, y yo excitado como un bonobo.

Tras un nuevo ladrido, mi obediente sumisa se dirigió a por su presa, con ganas de acabar la faena. Nuevamente, ingirió mi verga entera en su cavidad bucal, hasta el final, hasta sentir su boca llena de polla, por completo. Yo podía sentir como su lengua se movía alrededor del tronco, aumentando el placer.

Entonces, poco a poco, fue retirando su cabeza, hasta hacer coincidir sus labios con mi glande, y ahí se quedó. Aprisionó con sus labios la punta de mi polla, y comenzó a mover su lengua alrededor de mi glande, la parte más sensible de mi anatomía. Mientras yo acariciaba la cabecita de mi perrita, podía notar como su lengua repasaba la puntita de mi verga, ya excitada completamente...

Y fue entonces, justo cuando ella incrementaba su ritmo, cuando llegué al clímax. No pude aguantarme, y una explosión de placer estalló dentro de mí, provocando que me corriera enterito en la boca de mi chucho, y que mi semen llenara tu cavidad bucal. En ese momento, pude ver como vicky daba un pasito adelante para meter mi rabo otra vez hasta el fondo, impidiendo que ninguna gota se escapara.

Tras un minuto extasiado, pude ver como mi niñita repasaba con su lengua cada rinconcito de mi sexo, buscando hasta la última gota de leche. Tras apartarla suavemente con la mano, le dije:

- Muy bien, mi putita. Eres una buena perra, una perra excelente. Te voy a poner tu platito de agua, y tu comida.

Me acerqué a la cocina, agarré un bol con agua, y un platito con la comida de mi perra, y se lo coloqué en el suelo para que pudiera comer. Y allí quedó ella, feliz, comiendo en el suelo, mientras yo volvía a mi sofá para ver la TV.


lunes, 12 de marzo de 2018

Curricullum vitae de una sumisa a un Amo



Hace unos días recibí un CV muy interesante de una mujer con la que hablo desde hace tiempo, una mujer muy caliente, que desea ser mi sumisa, y que está dispuesta a trasladarse a Barcelona para ser mía.

Ni que decir tiene que su candidatura está aprobada de antemano, y que cuando llegue a Barcelona, comenzará su educación. Una educación que espero que dure muchos años, y que la permita convertirse en la mejor de mis perritas, obediente y entregada.

Aquí os dejo su CV, para que podais decidir si la aceptabais como sumisa o no.



Curricullum Vitae


Datos Personales

Nombres: Sumisa, perra, putita, o mi niñita.
Propietario: Profesor Domine.
Nacionalidad: Peruana.
Edad: 34
Domicilio: Muy pronto Barcelona.
Profesión: Abogada
Estado civil: Propiedad exclusiva de Mi Señor.



Conocimientos

Habilidades: Procurar placer a mi Amo siempre que él lo pida, y ser feliz con eso.

Posturas favoritas:
Las que mi Amo desee. A mí me gusta que me folle como a una perrita, que deja a su disposición su culito y coñito y que necesita azotitos, o que folle mi boca con mi cabeza colgando y mi cuerpo en la cama y usted parado, misionero mientras estoy atada de brazos y piernas para usted.

Juegos favoritos: Pet play, Little girl/Daddy, alumna/Profesor.

Premios favoritos: Los besitos y cariños de mi Señor después de hacer bien mi trabajo, y comer fuera de casa con Él.

Castigos favoritos: Los azotes que me dé mi Amo sobre su regazo, mientras sube mi falda y baja mis bragas, y que no me permita correrme.



Metas a alcanzar

Inexperiencia: Sexo anal, beber su semen, lamer su culito, bañar a mi Amo, meter mi dedo en el culito de mi Amo, oler su sexo, lluvia dorada, doble penetración, pet play, hacer orinar a mi Señor.

Deseos oscuros: Recibir la orina de mi Amo en la boca, que mi Señor me use como su vaquita y me ordeñe, que mi Domine me golpee (bofetadas, puñetazos), que mi Amo me pasee como su perrita y me lance la pelotita, que mi Profesor me ate para tenerme a su disposición, beber todos los líquidos de mi Señor antes que se corra, ser la niñita chiquita de mi Daddy, ser la mesa de mi Amo.



Otros datos

La sumisa busca satisfacer a su Amo, dándole el placer que él desee, y puede adaptarse a sus necesidades, gustos y preferencias.

Este cv puede variar según las preferencias de Mi Profesor Domine o el transcurrir de los días luego de mi llegada.

Adjunto 2 fotografías mías, que espero que puedan ayudar a evaluar mis capacidades como sumisa








jueves, 22 de febrero de 2018

Lexie, atada, y follada por culo y boca



Tras la primera sesión matinal con lexie, tocaba recuperar fuerzas, después de habernos adecentado. Ella había venido desde lejos para probar la sumisión conmigo, y no podía darle solo una sesión. Pero primero había que ir a comer.

Antes de salir, se me ocurrió que mi perrita podía ir a comer sin sujetador y sin braguitas, para darle más interés y morbo a la cita. Así pues, ella obedeció, y entramos en el restaurant. Antes de sentarnos, ella tenía que ir al baño para acariciar su coñito, y ponerse cachonda. Ni que decir tiene que cuando salió del baño los pezones se marcaban en su vestido y sus mejillas rojas indicaban que andaba un pelín caliente. Ni que decir tiene que los camareros repasaron de arriba abajo sus curvas y comentaron la jugada.  

Después del primer plato, y de haber charlado amenamente, le pedí otra vez a lexie que fuera al baño, y que repitiera la jugada, enviándome una foto. Ella volvió a levantarse, con su vestido ajustado, y volvió a pasar por delante del staff del restaurant, que nuevamente se fijó en su precioso culito y en sus pechos. Volvió a acariciar su coñito, y se fotografió para mí de nuevo, obediente. Al salir del baño, sus pezones volvían a estar duros, lo cual provocó nuevos comentarios en la sala. Ni que decir tiene que a mí me encantaba ese juego, pues tenía muy claro que sería yo quien se follara a aquella perita dulce.

Una vez acabada la comida, y el vino, volvimos al hotel por horas en el que habíamos estado antes, pero lamentablemente solo encontramos habitación para una hora. Había que aprovecharla.

Ya dentro de la habitación, le pedí a mi perrita que se desnudara, y que se pusiera a 4 patitas en la cama, para mí. Era hora de volver a zurrar aquel culito precioso. Un par de mordiscos más, en cada nalga, y comencé a arrearle de nuevo. Lo siento, pero me encantó morderle el culo, duro y firme.

- Zas, Zas… - Primeros 2 azotes, y primeros gemidos
- Zas, Zas… - Otros dos azotes, en la otra nalga.

Paso mi mano suavemente por su culo, y la deslizo entre sus nalgas, buscando su coñito, una leve caricia que hace que se ponga tonta en seguida. Busco por su bolsa, y saco el plug, las pinzas, y un par de preservativos. Tras colocar la cremita, en su culo, vuelvo a colocar el plug en su ano, sin muchos problemas. Aquel plug se había pasado 2 horas en su culo por la mañana, y no había tenido ninguna molestia.
Sin embargo, al intentar colocar las pinzas en sus pezones, lexie se quejó. Sus hermosos pezoncitos habían sido castigados por la mañana y habían quedado muy lastimados. Me pidió que si podíamos evitar las pinzas, y le dije que sí, sin problemas.


- Zas, Zas, Zas… - Una nueva tanda de azotes, acompañados de mas caricias.
- Zas, Zas… - Me encantaba zurrarla.

Tras unos 30 azotes más, me apetecía follarla. Ella estaba cachonda, y yo quería volver a penetrar aquel conejito estrecho, calentito y mojadito. Agarré un preservativo, lo coloqué en mi polla, y me puse detrás de ella para follarla. De una estocada clavé mi rabo hasta el fondo en su coñito, tal y como me gusta, y comencé a moverme, adelante y atrás, con ganas.

Tras embestir a lexie un par de veces, agarré su melena con fuerza, para tirar de ella mientras la montaba. Me encanta montar a una sumisa, tirándole del pelo, como si fuera una yegua. Curiosamente a ella no le hizo tanta gracia, y me pidió que lo dejara. Al parecer su cuello no estaba preparado para ello, una lástima.

Así pues, pasé a agarrarla por los hombros y a cabalgarla igualmente. Mi dulce putita gemía como una loca mientras la follaba, y me dejó muy claro que estaba cachonda. Es muy posible que se hubiera pasado media comida cachonda, tras tocarse dos veces en el restaurant, y es muy posible que llegara ya caliente de antemano. La cuestión es que no tardó demasiado en pedirme permiso para correrse. Era su primera vez con un Amo, y le di permiso para hacerlo.

- Córrete, perrita, córrete.

No hizo falta que lo repitiera mucho, lexie se corrió y gimió como una loca, dejándome claro que le había gustado. Pero yo andaba aún con la polla dura, y no había follado su culito, ni la había atado. Había que hacer algo para remediar esos 3 problemas.

Tras sacarme el preservativo, coloqué un par de cojines en el centro de la cama, y le pedí que se tumbara boca abajo, encima de esos cojines. Agarré sus manos, puse unas esposas de cuero que ya conocéis todos, y até sus manos a su espalda, de manera que no pudiera liberarse. Ahora era mía por completo.

- Zas, Zas, Zas, Zas, Zas, Zas…

Esas 6 nalgadas eran simplemente por el puro placer de darlas, para que ella supiera que podía hacer lo que yo quisiera con su cuerpo. Sin decir más, coloqué de nuevo un preservativo en mi polla, y tras subirme en la cama, saqué el plug de su culito, y metí mi polla hasta el fondo.  

Era obvio que el trabajo del plug había funcionado, dilatando su culito, ya que no me costó mucho follarlo. Tras una serie de embestidas, me apetecía correrme a mí, pero había otra cosa que no había hecho, y que quería hacer. Agarré a lexie, le di la media vuelta, para dejarla mirando al techo, y subí hacia su boca, para colocar mi polla dentro.

Ella se encontraba tumbada boca arriba, en medio de la cama, y atada de manos, sin poder moverse, y yo andaba en medio de la cama, con mi polla metida en su boca, y follándola. Nunca habían follado su boca de esa manera, y se sentía utilizada, usada, se sentía feliz, porque se veía sumisa, puta, perra.

Y yo seguía a lo mío, penetrando la cavidad bucal de mi perrita, como si fuera su coñito. A cada embiste yo sentía como me excitaba más y más, hasta que llegó el momento de correrme. Nuevamente, mi semen fue a parar a la boca de lexie, que cerró sus labios para tragar todo lo podía. Ella sabía de antemano que debía lamer hasta la última gotita de leche, si quería ser una buena putita.  Y así fue, relamió mi polla, buscando todas y cada una de esas gotitas, para acabar dándome las gracias por ellas.

Finalmente, habían pasado ya 45 minutos, y en 15 debíamos abandonar la habitación. Desaté a mi perrita obediente, y volvimos a la ducha para bañarnos. Ella volvió a enjabonar mis bajos, y a dejarlos bien limpios mientras comentábamos la jugada. Luego nos vestimos, y fuimos a tomar un café al bar de al lado.

La tarde acabó conmigo marchando para casa, y con lexie marchando hacia el tren, para volver a su ciudad, y con una nueva experiencia que contar, o que callar. No sé si acabará siendo la sumisa de alguien, pero tengo muy claro que no se olvidará de mí, porque yo fui el primero, y yo la pervertí. Me encanta.

Para lexie, con cariño.


Si quereis saber mas sobre lexie, no os perdais su primer escrito y su primera sesión:

Soy suya, y seré suya, mi Amo (por lexie)
Una sesión matinal de lexie con el Profesor.