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lunes, 3 de diciembre de 2018

Voy a follar tu mente, sumisa

Voy a follar tu mente, sumisa. Buscaré en el interior de tu cabeza y encontraré las fantasías más ocultas que tengas. Esas fantasías que nunca le explicaste a nadie y que no te atreves a contar, por temor a que te critiquen.

Yo te escucharé y responderé a todas tus dudas. Aún más, cumpliré esos deseos que te acechan cada día, y te mostraré una nueva manera de entender tu sexualidad. Y cuando seas feliz, habiéndolas cumplido, agarraré esas mismas perversiones y las retorceré para crear otras nuevas.

Lo haré para pervertir tu mente, para lograr que tú misma busques nuevas fantasías sexuales con las que enriquecer tu vida, y que desees que yo te use.

En pocas palabras, follaré tu mente. Y cuando eso ocurra, desearás ser mía, porque siendo mía serás libre, porque siendo mía cumplirás tus deseos, y porque siendo mía entenderás al fin quién eres y hacia dónde quieres ir.

Sé que tienes fantasmas en tu mente y en tu alma, y que tienes dudas a las que no sabes responder. Llevas años dando vueltas en tu cabeza a una serie de preguntas que no sabes a quién dirigir:


—¿Por qué no soy feliz con el sexo convencional?
—¿Por qué deseo ser "forzada" sexualmente?
—¿Por qué tengo tantos deseos sexuales?
—¿Por qué me siento incompleta después de hacerlo?
—¿Por qué tengo fantasías sexuales tan radicales?
—¿Estoy enferma por tener estos deseos?


La respuesta a estas preguntas no resulta fácil de aceptar. La sociedad actual critica abiertamente las relaciones que son diferentes a lo que se entiende como "normales". Pero no todos somos así. Yo responderé a esas preguntas y te explicaré lo que nadie te ha sabido explicar.

Eres sumisa. Necesitas entregarte sexualmente a alguien para que te use como él o ella desee. Necesitas que entienda tu fantasía sexual y la haga realidad, sin juzgarte ni señalarte.

Pero para hacer eso necesitas un Amo que te entienda, que te respete, que te guíe y te pervierta hasta límites que ni tú te imaginas. Porque, en el fondo, tú solo quieres obedecer. Deseas respetar a tu Señor, entregarte a él, servirle en cuerpo y alma, y sentirte suya.

Conmigo, tu perversión crecerá en tu cabeza, será como una semilla que, después de ser plantada, se hace cada vez más grande, evolucionando día a día a mi lado. Hablaré contigo de sexo, de sexo puro y duro, y tú mojarás tus braguitas mientras me lees, soñando con cumplir esas fantasías. Te preguntaré lo que nadie te ha preguntado nunca y tú responderás feliz porque sentirás que alguien te escucha por fin.


Cumplirás tus fantasías porque yo me encargaré de que así sea. Pero eso será después; después de que folle tu mente, después de que tu cuerpo entero desee que te use. Después de que te hayas entregado con toda tu alma a mí.

Voy a follar tu mente, sumisa. Espero que tengas bragas suficientes.