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viernes, 31 de julio de 2015

La mesa sumisa de mi Domine.



El Profesor Domine ha venido a casa a verme, honrándome con su visita. Llega con hambre, y me ha pedido que le prepare un plato típico de mi país. He cocinado para él un sancocho, un caldo sabroso, un poco  espeso, y cocinado con carnes, legumbres y tubérculos. Le he servido un poco  y me dispongo a llevárselo para que lo deguste.

Me gusta ser su esclava, que me trate como a una perra. Me excita y me pone muy cachonda que me trate como a un objeto, que me humille. A mi Domine le gusta que le haga de mesa, que me ponga a cuatro patitas para que así me pueda usar de mesa, poniendo su plato en mi espalda. Me ha pedido que vaya desnuda, tapada únicamente por el delantal de cocinar. Así, mi espalda y mi culo quedan al descubierto, para que las use cuando él desee.

Mi Domine está sentado cómodamente en el sofá mirando la tv, y yo estoy a un lado, de pie y nerviosa, esperando sus órdenes. Como ya me esperaba, me pide que me coloque a 4 patas delante de él, para servirle como mesa de apoyo para el plato. Él se acomoda y separa un poco las piernas, para que yo pueda colocar mi cabeza, de manera que su polla quede delante, y mi culo queda empinado y al descubierto, a la perfecta vista de mi Profesor.

Tras colocar el plato encima de mi espalda, empieza a probar la comida
- "Uummm sabrosa, cristal, me gusta mucho."
- "Gracias, mi Domine. Es un placer servirle, mi Domine.
- "No me gusta comer solo, Cristal. Te doy permiso para que tú también comas. Aliméntate chupando mi polla y los huevos".


Ansiaba esa orden, deseaba chupar el miembro de mi Domine. Ya tenerla tan cerca de mi boquita me había provocado comerla. Uso mi boca y dientes para aflojar su pantalón y saco lo que sería mi alimento de ese día. Lo lamo como la perra que soy, siempre hambrienta y deseosa de la polla de mi Amo. Lengua arriba a abajo, desde donde empieza su palo hasta la suave y rosada punta.

Ahí, en el capullo, me paro un poquito para chupar tal caramelo dulce y apetitoso. Recorro de nuevo todo el tronco, pero esta vez con mis labios, chupándola, dejándola empapada con mi saliva, subiendo y bajando bien suave, retozando con la lengua, moviéndola en círculos todo alrededor. La noto durísima, hinchada y latiendo...

Entonces noto que mi Domine aparta el plato de mi espalda y se incorpora un poco.
- "Zasss", un azote. Me encanta que me azote el culo
- "Bien, Cristal, sigue comiendo. Está bueno este sancocho", me dice mientras vuelve a su posición mas cómoda.

Con esas palabras, mis jugos empiezan a bajar por mis muslos, mientras aprieto mi chochito para aguantar la excitación. Mi Domine disfruta su comida, y yo disfruto mucho más la mía.

Hurgo con mi nariz y lengua, y acomodo los huevos, para poder lamer mucho rato la unión de ellos. Primero chupo uno, luego vuelvo a lamer la polla, y después chupo el otro. Mi Amo lo está disfrutando, se nota, esa polla está cada vez más dura, y me encanta jugar con mi labios y lengua en la polla de mi Domine.

Él vuelve a retirar el plato, y se vuelve a incorporar...
- "Zasss", otro azote, y yo aun más cachonda.

Ahora mi Domine acaricia mi sexo, y nota que estoy destilando jugos como puta que quiere que la follen. Pasa su mano, llena de mis fluidos, de mi chochito al culito, metiendo y sacando un dedo varias veces, y excitándome aún más, mientras yo sigo comiendo su polla, ahora más rápido, mamándola rico, metiéndola completa hasta que toca mi garganta. Mi Domine presiona mi cabeza, atragantándome con ella por unos segundos... me suelta y subo despacio, dejando hilos gruesos de saliva por toda la polla. Estoy muy agitada. Sin querer se me escapan gemidos, él no me había autorizado a hacerlo.

Mi Amo se pone de pie, y dejándome a 4 patas, con la cabeza sobre el sofá, me folla rudo y duro por el culo, me embiste con fuerza, y tomándome del pelo me ordena:
- "Tócate sumisa, tócate y córrete, Cristal. Córrete mientras te tomas la leche."

Y así lo hago, chupo su polla con ganas, esperando su semen, mientras acaricio mi chochito. Me pone muy cachonda que me ordenen que me corra. Me excita hasta niveles increíbles. Al final, tras unos breves instantes, mi Domine estalla y su semen inunda mi boca al mismo tiempo que yo alcanzo el clímax.

Yo repaso con calma su polla, buscando hasta la última gota de leche de mi señor, es mi alimento y no puedo desperdiciarlo. Luego descanso, quedando satisfecha con mi alimento, y mí Domine también. Él amo me acaricia, me felicita por el trabajo, y queda mirando la tele. Yo permanezco a su lado, esperando sus órdenes.

Una fantasía de Cristal.

jueves, 30 de julio de 2015

Dogging: Exhibicionistas y Voyeurs en el parque.



Dogging: Término inglés con el que se describe a la realización del acto sexual en un lugar público, y con espectadores. En castellano puede utilizarse la palabra Cancaneo o Exhibicionismo.



Eran las 8:00 am cuando en mi móvil apareció un mensaje de texto:
 
"Buenos días Sumisa Sophie, en nuestro encuentro de esta tarde quiero que vayas desnuda, vestida únicamente con el abrigo largo, sin ropa interior y con los tacones que tanto me gustan. Te recojo a las 3 de la tarde en la estación del parque.
Profesor Domine."

En nuestra última sesión, Mi Domine me dejó claro que haríamos un ejercicio nuevo para ir eliminando mis límites en cuanto al Dogging, pero no me imagine lo que me tenía preparado. Intuí que debería hacer alguna demostración sexual delante de otras personas, pero no me había dicho nada más.

Salí de mi casa a las 2:30 y tomé el metro hasta la estación del parque, pues solo me tomaría unos 20 minutos estar allí. Resultaba un poco incómodo y nervioso el viaje en metro sin nada de ropa. Evité sentarme durante el recorrido por miedo a que el abrigo se abriera, o algo así. 

A la hora indicada vi como llegaba mi amo y me hacía una señal para que me subiera a su coche. Me acomodé en la silla del copiloto siempre con la vista baja esperando a que me hablara.

- "Buenas tardes, sumisa. Te tengo un pequeño regalo, el cual usarás desde este momento hasta que yo te ordene que dejes de usarlo, entendido?"

Tomé una pequeña cajita y la abrí con delicadeza. Era una venda para los ojos, no entendía muy bien que haría con ella, pero me la coloqué, lo que me dejaba completamente ciega y empezaba a notar como mi oído se agudizaba.

- "Muy bien, ahora te iré indicando paso a paso lo que haremos pero sin mucho detalle."

Noté como el auto se detenía en lo que parecía ser un lugar muy tranquilo pues no escuchaba más coches o gente alrededor. Mi Domine salió dejándome sola lo que hizo que mi respiración aumentará pues la ansiedad de no saber a qué me enfrentaba me estaba volviendo loca. De pronto mi puerta fue abierta, tomó mi mano y me ayudó a bajar del coche.

- "Sumisa, ya sabes que debes hacer todo lo que yo te diga, vale?"

Asentí con la cabeza y empecé a caminar mientras mi Domine me iba guiando en lo que parecía ser un parque o algo parecido, pues la punta de mis tacones se atascaba cada dos pasos. Por un momento pensé que me caería.

Al detenernos empecé a escuchar murmullos como si hubiera más gente en el lugar lo que hizo aumentar aún más mi nerviosismo. Ya imaginaba que habría espectadores, pero me el no saber quien había era aún mas inquietante.

- "Quiero que te quites el abrigo y así empezaremos con el ejercicio Sumisa."

Desabotoné lentamente mi abrigo, dejándolo caer y colocando mis manos pegadas a mi cuerpo, intentando taparme. Podía sentir la sensación de ser observada y no solo era por mi Domine sino por varias personas. Mi pulso estaba a mil, pues una cosa era estar desnuda frente a mi Amo y otra ser expuesta a los ojos de otros.

- "Arrodíllate y abre la boca Sumisa."

Su voz de mando lograba que me empezara a excitar y a agitarme bastante. Me puse de rodillas en lo que parecía ser una manta sobre el césped y abrí mi boca como buena niña. Pude escuchar como mi Domine bajaba la cremallera de su pantalón, y noté como su polla dura entraba lentamente mientras sus manos tomaban mi cabeza para que pudiera follarme la boca como a él le gusta.

El inicio fue un poco lento, para que me acostumbrara a tenerla dentro, y poco a poco aumentó el ritmo hundiendo su miembro hasta el fondo, y provocándome un poco de asfixia. Las embestidas en mi boca eran cada vez más fuertes, lo que me estaba excitando muchísimo y sentía como mis flujos empezaban a bajar por mis muslos.

Una gran explosión llenó mi garganta de su leche atragantándome un poco. Como siempre, yo debía ser buena sumisa, y tragármela toda o recibiría mi castigo.

Mientras mi Domine me follaba la boca no pude evitar el escuchar un par de gemidos y respiraciones aceleradas a mi lado lo que me aseguraba que no estábamos solos. Alguien más había a mi alrededor practicando el sexo, lo cual me puso más tonta todavía. Para colmo, también se oían otras voces. Era obvio que allí había más gente, mirando el espectáculo y comentando la jugada. Podía oír sin problemas cómo cuchicheaban.

Tras un breve descanso, el Profesor Domine me colocó en 4, y tras darme un par de azotes en mi culo, lo que me hacía brincar un poco, y comenzó a acariciar mi coño mojado. Cuando ya estaba bien caliente, no dudó en penetrarme una y otra vez haciéndome correr varias veces, mientras me embestía con fuerza, introducía uno de sus dedos en mi culo lo que me hacia gemir aún más, nuevamente se corrió pero esta vez su leche se derramó entre mis nalgas dejándomelas totalmente cubiertas.

De repente, sin esperarlo, escuché unos tímidos aplausos. No hacían mucho ruido, como si quisieran no llamar la atención, pero no me costó averiguar que como mínimo había 10 personas más en aquel parque. Era obvio que estábamos haciendo el ejercicio del Dogging.

- "Lo has hecho muy bien Sumisa. Ahora pon tus manos atrás y abre nuevamente tu boca."

Mi Domine colocó unas esposas en mis muñecas y las ajustó. No sabía que me esperaba, pero el hecho de que hubiera más gente allí me ponía excitada. De pronto sentí como una polla entraba de a mi boca, dura y mojadita, pero esta vez no era la de mi Domine. Tenía otro sabor y no era tan gruesa como la suya. Una mano extraña apretaba mis senos con fuerza, estaba claro que mi boca iba a ser follada por alguien más.

El sujeto tomó mi cabeza con fuerza  y empezó a hundir su polla hasta mi garganta ahogándome por completo haciendo que me salieran un par de lágrimas que se fueron mezclando con la saliva que me escurría, seguía pasando su mano por mis tetas jalando con fuerza mis pezones como si me los quisiera quitar. No duró mucho hasta que se corrió en mi boca, obligándome a tragarme su leche.

Unas manos me acomodaron sobre una especie de almohada o algo acolchonado de tal manera que mi culo quedó elevado y mi cabeza hundida en la almohada, sin siquiera poder respirar.

Una polla dura entró duro por mi coño, lo que me hizo gemir fuerte. Las embestidas cada vez eran más intensas y sin piedad. No podía saber si era el mismo sujeto que me había follado la boca o se trataba de otro. Lo que sí sabía era que no era mi Domine, porque sus movimientos eran diferentes, eso me hacía inhibirme un poco y sacarme de mi concentración en el ejercicio.

Por un par de segundos el sujeto detuvo sus embestidas en mi coño, lo que me dio un poco de tiempo para descansar, aunque no tardé mucho en notar que tenía su polla nuevamente  en mi boca, asfixiándome. Como antes, no tardó mucho en correrse, obligándome otra vez a tragarme su semen sin poder respirar.
    
A este punto mi cuerpo temblaba como nunca pues ya había tenido unos cuantos orgasmos y estaba súper mojada con todo tipo de fluidos regados por mis piernas.

Mi Domine retiró la venda de mi ojos y descubrí alrededor mío que había un par de parejas masturbándose y teniendo sexo. También pude ver otras personas que solo observaban el espectáculo, como meros espectadores.

Luego retiró las esposas de mis muñecas y me ayudo a levantarme del suelo. Yo me limpié un poco e hice lo propio con la polla de mi Domine, con mucha delicadeza, como siempre hago. Lo vestí como era costumbre, me coloqué el abrigo y salimos de aquel parque.
     
Debo decir que disfruté de esta nueva experiencia, aunque era muy raro para mi sentir que ya no era solo mi Domine quien me follaba. Aunque inicialmente los nervios no me permitieron dejarme ir, el morbo de ser observada y más el hecho de ser usada por otro Amo me habían quitado todo tipo de miedo. El ejercicio del Dogging había acabado satisfactoriamente para todos.

Acababa de ser follada, en un lugar publico y con espectadores…

miércoles, 29 de julio de 2015

Orgía. Follando en el sexshop.



Aquel día, las chicas estaban animadas. Paseando por el centro de la ciudad, encontraron una tienda muy interesante, con todos los artículos que a cualquier mujer pueden enloquecer de placer.

Tras mirar un par de minutos mirando el escaparate, las dos amigas decidieron entrar al Sex-shop a curiosear.

La tienda era grande y tenían dos dependientes, un chico y una chica. Al principio tímidamente miraron todo lo que allí se exponía, como con un pelín de vergüenza, nunca habían estado en una tienda de ese tipo.

Sin dudarlo, la dependienta les ofreció su ayuda, contándoles las propiedades de los últimos modelos de vibradores. A ellas les gustó un modelo en particular, con 7 movimientos y gran potencia. Cómo no, tenía un tamaño considerable. Ninguna de las dos podía disimular la sonrisa viendo aquel juguetito.

En la zona de ropa se animaron a probar se varios estilos. Disfraces sexys, lencería súper erótica, y para dar más morbo a la situación, la más atrevida salia del probador y le pedía su opinión al dependiente.

Y así, jugando, y a lo tonto, las dos chiquillas se fueron excitando. Tras unos besos y caricias entre modelitos, la dependienta no dudó en preguntarles si querían probar ese último modelo de vibrador, a lo cual accedieron sin dudar. Ya estaban calientes y no se pudieron resistir.

Era mediodía, la tienda estaba muy tranquila y los dependientes, al verlas tan animadas, no dudaron en unirse.
El chico, al ver que podía disfrutar de esas 2 chicas, cerró la puerta de la tienda, y se desnudó rápidamente. Las 2 muchachas, que estaban usando el vibrador con la atenta mirada de la dependienta, iban tan calientes y mojadas que se lanzaron al ver al chico, y empezaron a compartir la su polla, ofreciéndoles una estupenda mamada, bien ensalivada. De mientras, la otra dependienta las masturbada con el vibrador y las besaba dulcemente.

El calor de sus cuerpos empezó a hacerse más fuerte y poco a poco se fueron turnando para satisfacer a esos dependientes tan amables. Sus cuerpos se mezclaron, sus fluidos fueron explosivos, como sus jadeos. Se besaron, se lamieron las tetas, el coño y la polla del chico. Se dejaron penetrar todas sus cuevas y disfrutaron de ese morbo de juego público.

Las distintas imágenes del juego eran maravillosas:

- Las dos chicas a 4 patitas, una al lado de la otra, chupando la polla del dependiente mientras su compañera penetraba sus 2 chochitos con sendos vibradores...
- Una de las dos, practicando un 69 con la dependienta, mientras el chico follaba el culito a su amiga...
- Las tres chicas comiéndose el coñito la una a la otra, mientras el dependiente cambiaba de chochito su polla...

Los sofás de la tienda les dieron comodidad a las diferentes posturas y disfrutaron de su visita a la tienda. Lógicamente compraron todo aquello que usaron y salieron bien satisfechas de la tienda. Los dependientes también tuvieron su premio, pues aparte de disfrutar ese día, la venta fue estupenda y su comisión también.

Las chicas decidieron que volverían siempre que les faltara algún juguete...


Un relato de Violant.

lunes, 27 de julio de 2015

Pagando con sexo al casero.



Llevaba un año compartiendo piso con Alicia, mi mejor amiga del colegio, muy cerca de mis estudios. El precio del alquiler se adaptaba a lo que yo podía pagar, dándome así algunos lujos. Mis padres habían muerto dejándome bajo la custodia de un tutor legal al que yo apenas conocía.

Para conseguir vivir en ese pisito le había tenido que mentir diciéndole que tenía una "tía" en Barcelona, y que sólo necesitaba un dinero que él podía ir enviándome. No me daba para grandes lujos, pero si para vivir libre. Sé que si él se enteraba que le había mentido, me regresaría de nuevo a mi país y me quitaría parte del dinero pues esa era su única condición.

Todo iba perfecto hasta que en el verano Alicia me dice que  se va a vivir con su novio. Allí quedaban mis sueños de comprarme un auto que por esos días estaba cotizando y más aún el hecho que tendría que mudarme pues no podría pagar el alquiler yo sola.

- "Sophie, quédate un par de meses más en el piso que yo te ayudo con las cuotas mientras consigues otra persona con quien compartir el alquiler" - me decía Alicia. Yo la creí y acepté encantada, pues no quería irme de ese lugar.

Habían pasado un par de semanas desde que Alicia se había ido y yo me encontraba ya buscando compañera pero no era fácil. Además no recibía la parte que ella me había prometido lo cual me estaba causando atrasos en los pagos del alquiler.

Un día me encontraba saliendo del edificio cuando sentí que me observaban muy fijamente.

- "Buen día, Señorita Sophie. Usted y yo tenemos que hablar sobre su demora en el pago del alquiler".
- "Buen día Señor Domine. Lo siento mucho, pero Alicia aún no me ha pagado un dinero que me debe y no he podido encontrar una nueva persona con quien compartir gastos. Deme un par de semanas y me pondré al día."
- "Le doy hasta el viernes Sophie o tendré que pensar algo más, pues no quisiera que una chica linda como usted tenga que vivir en la calle. La estaré esperando con ansias!!"

El señor Domine era mi casero, trataba de evitarlo lo más que pudiese pues no me gustaba la forma en que me hablaba u observaba. Parecía ser algo pervertido, no perdía día en el que se quedara mirándome el culo o las tetas.

Después de salir del edificio algo quedó dando vueltas en mi cabeza y es que no entendí muy bien a qué se refería con "tendré que pensar en algo más". De lo que sí estaba segura era que no iba a ser agradable.

A la mañana siguiente, me levante angustiada de saber que tal vez no podría conseguir el dinero para la fecha estimada y que seguro tendría que aceptar alguna oferta del Señor Domine lo cual me asustaba aún más.

Efectivamente llegó el viernes y yo no tenía razón de Alicia ni había encontrado quien me ayudara con el alquiler, no tenía a quién pedirle dinero prestado, el miedo ya me tenía invadida. ¿Qué podía hacer yo, pues no quería irme de mi precioso piso?

Al entrar al edificio se encontraba esperándome el Señor Domine, con su singular sonrisa y su mirada de pervertido que me daba pavor.

- "Señorita Sophie, que bueno que llega estaba por ir a cambiar la cerradura de su piso pero ya que la veo lo mejor será que entre a mi casa y hablemos de sus cuotas atrasadas."

Me temblaba el cuerpo, pues sabía que no eran nada bueno lo que me esperaba y que si no accedía tal vez me vería viendo en la calle, baje la mirada y entre a su casa.

- "Sophie no tiene nada de qué preocuparse pues solo pactaremos cómo serán sus pagos de ahora en adelante. Yo no quiero que se vaya y sé que usted no quiere irse. Además, cómo voy a decirle a su tutor legal que no está viviendo donde su supuesta tía que ni siquiera existe y tendría que despedirse de los  lujos que se da acá."

Lo miré con asombro. ¿Cómo era posible que el supiera todo eso si ni siquiera Alicia lo sabía?

- "Por su cara deduzco que se pregunta cómo se todo eso, algún día se lo revelare. Por ahora y más sabiendo que no se va a oponer a mi propuesta, hablaremos de su primer pago y luego acordamos el resto."

Se me acercó lentamente mirándome de arriba a abajo, susurrándome al oído lo mucho que yo le gustaba desde el día que me había mudado a este edificio y solo esperaba el momento preciso para disfrutar de mi como ahora. Luego se acomodó en su sofá.

- "Sophie quiero que te desnudes para mí muy lentamente".

Me puse nerviosa, muy nerviosa, y entendí rápidamente que si no le obedecía debería volver rapidito a mi país. Empecé a quitarme el top negro que llevaba dejándolo caer al piso.

- "Muy bien, veo que vas a cooperar sin protestar."

Continué desabotonando mi brasier de encaje lila y dejando por completo al descubierto mis senos. Luego bajé la faldita a cuadros que llevaba puesta, dejando así mi cuerpo al descubierto, y dejé mis zapatillas al lado, de manera que me quedé delante suyo, vestida únicamente por un tanga que hacía juego con mi bra. Me daba demasiada vergüenza desnudarme del todo ante mi casero.

- "Que hermoso cuerpo tienes Sophie. Date la vuelta, quiero deleitarme con tu precioso culo"

Una sensación de nerviosismo y pánico me invadía, pero a la vez sentía como mi cuerpo reaccionaba, excitado a tanto morbo. Sin aviso alguno, empecé a sentir como sus manos me agarraban las tetas con fuerza mientras percibía su enorme polla en mi culo.

- "Esto no va a ser tierno, Sophie. Voy a usar la fuerza contigo y no vas a gritar, entendido?"
Yo asentí con la cabeza, muy nerviosa.


Dicho eso me arranco el tanga, puso sus dedos en mi coño y lo masajeó sin piedad haciendo que algunas lágrimas rodaran por mis mejillas y haciéndome mojarme bastante.
Su otra mano apretaba mis tetas como masilla. Era un dolor que poco a poco se convertía en algo tolerable.

Una extraña batalla se estaba librando en mi cabeza, no era posible que encontrara placentero ser abusada de esta manera.

- "Voltéate y arrodíllate. Quiero ver como te comes mi polla."

Sin poder objetar o intentar gritar, me arrodille frente a él y tome su enorme polla con las manos, introduciéndola en mi boca, cuando sus manos empezaron a forzarme haciéndome tragarla hasta el fondo. Eso me produjo una sensación de asfixia… el Señor Domine me estaba follando la boca con tanta fuerza que apenas podía respirar, y mi saliva se mezclaba con mis lágrimas que escurrían por mi cuello. Parecía que esa tortura no iba a acabar hasta que de pronto se detuvo.

- "Mmm… buena niña. Nunca pensé que tuvieras tanto talento, Sophie… ni que llegaras a disfrutarlo aunque no lo digas. Tu cuerpo te delata, pero tranquila, que esto aún no ha terminado."

A este punto yo ya no tenía dominio de mi cuerpo, seguía pensando que no estaba bien que me excitara ser forzada y torturada de esta manera.
  
Me levantó del piso y me hizo ponerme en 4 sobre una mesa. Un azote en mi culo me saco del trance y grité, lo cual hizo que me tapara la boca con un pañuelo. Volvió a darme otros azotes, que ni pude contar, pero curiosamente, los últimos ya no dolían, más bien eran agradables. Estaba empezando a notar que me gustaba ser violada de esa manera.

Nuevamente sin aviso una fuerte embestida me hizo estremecer y lo que parecía ser un gemido salió de mi boca, empezó a penetrarme una y otra vez, que las piernas me temblaban y haciéndome correr.

Mientras me follaba el coño, introdujo uno de sus dedos en mi culo, dilatándolo para otra faena que me esperaba pronto.

Tras un ratito de faena, sacó su polla dejando que escurrieran mis fluidos por mis piernas.  Creo que me corrí 3 veces con aquellas embestidas. El dolor se había convertido en un placer indescriptible, y los azotes, pellizcos, y la sodomización que hacía de mi culito me parecían maravillosos. Ni siquiera con mis ex novios había logrado tener un par de orgasmos tan fuertes como los que estaba sintiendo.

Entonces, sin avisar, introdujo su polla ya a punto de explotar en mi culo y nuevamente me empezó a follar con fuerza y sin piedad mientras sus dedos largos acariciaban mi coñito. Mi cuerpo estaba al punto del colapso cuando sentí como se un liquido caliente se derramaba en mi culo y el Señor Domine salía de mí, lo que me hizo desfallecer sobre la mesa.

- "Que bien has estado Sophie. Creo que vamos a programar un calendario de pagos pues a partir de este momento no recibiré dinero de ti sino otra cosa a cambio del alquiler del piso. Claro que si no aceptas tendrás que llamar a tu tutor y contarle todo."

Debo admitir que era el mejor sexo que había tenido hasta ahora, pero, ¿debía yo ofrecer mi cuerpo para calmar los deseo sexuales de mi casero a cambio del alquiler y de que guardara silencio?

Una nueva aventura sexual de Sophie.