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jueves, 9 de mayo de 2019

Una secretaria obediente y sumisa

Ahora mismo estoy en la empresa, sentado delante de la mesa, trabajando, como siempre. Te imagino sentada a mi lado, mientras yo trabajo, con tu manita entre mis piernas, y acariciando mi polla mientras yo sigo trabajando. Como una secretaria servicial, obediente y muy sumisa.

Te imagino cuidándome mientras yo hago mis cosas, trayéndome el café, dándome besitos en mi brazo, acariciando mi espalda con una mano, y mi polla con la otra. Lo quiero con cuidado, sin prisas. No quiero correrme, simplemente quiero sentir como tú acaricias mi sexo, mis huevos.

Tú llevarías un plug en el culito, y unas pinzas en los pezones, para estar bien cachonda a mi lado. Caliente, con las braguitas mojadas por la excitación, pero tranquila y relajada, feliz, viéndome trabajar, y jugando con tu juguete favorito...

Cada X minutos, apretarías tus pezones y moverías el plug que llevas en el culito, para excitarte, para mantenerte cachonda a mi lado, como una perrita obediente que debe satisfacer a su Señor. No podrías hacer que me corriera, ni tú podrías correrte. Permaneceríamos durante un buen rato excitados mientras hago mis labores, y sería yo quien decidiera cuando nos corremos, y como.

Tus dedos acariciarían suavemente el tronco de mi pene, con tranquilidad, subiendo y bajando la piel que lo recubre. Luego bajarías tu mano, hasta llegas a mis huevos y masajearías esos testículos, provocando que mi polla se ponga más dura. Todo ello con calma, sin prisas.

Como puedes imaginar, cada X segundos aparecería en la punta de mi glande una gotita de lubricante. Cada vez que eso ocurriera, tú deberías extender esa gotita por el glande, con tu dedo, provocando una excitación en mí, y provocando que tu coñito se mojase más.

Además, deberías contar las gotitas en voz alta, llevando la contabilidad de ellas. Cada 10 gotas, yo apartaría mi brazo, y tú meterías la cabeza, para lamer esa gota y limpiar mi glande con tu lengua. Imagino tu lengua trazando un movimiento circular alrededor de mi glande, limpiando los restos de esas gotitas, y dejando un sabor en tus labios que te excitaría aún más.

Finalmente, a la hora de desayunar, tú traerías mi comida: un café con leche, un zumo de naranja recién exprimido, un bocadillo de atún, y una servilleta. Yo me apartaría un momento y tú te meterías debajo de la mesa, para desayunar conmigo. 

Tras probar el zumo y el bocadillo, te daría permiso para que tú desayunaras también, y tú, obediente como hasta entonces, introducirías mi rabo en tu boca buscando tu leche de cada día. 

Yo podría sentir como tu lengua recorre mi polla de arriba a abajo, como absorbes con fuerza mi glande, buscando tu alimento, mi semen. Y yo continuaría desayunando y gimiendo.

Al final, un río de semen inundaría tu boquita de niña buena, a la vez que oirías como mis gemidos de placer se escuchan en toda la empresa. Y tú continuarías lamiendo, sacando hasta la última gota de tu leche. Tus labios y tu lengua repasarían cada rincón de mi glande, para dejarlo reluciente y limpio.

Y todo eso en mi empresa, mientras yo trabajo... Mi secretaría obediente y sumisa.



viernes, 12 de abril de 2019

Masturbando al Profesor en el Restaurant

Ese día volvía Lorena de sus vacaciones, y había quedado para comer en nuestro restaurant con su mami. Quería pasar un buen momento con su madre, y comer donde siempre comemos ella y yo.

Cabe decir que la mamá de Lorena no sabe de mi existencia, y que ella cree que su niñita de 25 añitos 'tontea' con chicos de su edad.

Como siempre, a mí se me ocurrió una maldad más, ir al restaurant y probar a Lorena. Reservé mesa, y llegué 10 minutos antes que Lorena y su madre. Me senté en una de las mesas del final, cerca del lavabo, de manera que veía perfectamente todo el recinto, incluida la entrada. Y envié un Whatsapp corto a Lorena.

  "Cuando lleguéis al restaurant, sentaros en las mesas de la entrada"

Imagino que le extrañó el mensaje, pero no dijo nada. Tras 15 minutos esperando llegaron al local. Nada más abrir la puerta, pude ver como Lorena me buscaba con la mirada. Tras localizarme, se sentaron en una de las primeras mesas, lejos, y de manera que su madre no pudiera verme.

  "Ves al baño, mi niña. Debes lavarte las manos antes de comer."

Tras leer ese segundo whatsapp, pude ver como mi perra se levantaba. Yo me adelanté y me dirigí al baño, esperándola. Unos segundos más tarde, apareció ella. Llevábamos casi un mes sin vernos y teníamos ganas el uno del otro.

La agarré de la manita, y entramos en el baño, cerrando la puerta. Mientras nos saludábamos, desabroché mis pantalones, y bajé mi calzoncillo, para liberar mi rabo y colocarlo en sus manos.

- Sé que tu madre está fuera, perrita, pero Papi necesita que le ordeñes.
- Nos van a pillar, Señor.

Sin dejarla hablar, comencé a besarla, comiéndole la boca, como si hiciera un mes que no la veía. Ella agarró mi polla con sus manos, y comenzó a acariciarla, tal y como ella sabe hacer. Una de sus manos agarraba con firmeza el tronco de mi pene, moviendo la piel arriba y abajo, con calma, pero sin descanso. La otra mano acariciaba el glande, suavemente, provocando mi excitación.

Ella sabe cómo jugar con 'su' polla. Papi le ha enseñado bien, y le explicado lo que tiene que hacer para excitarme y sacar su leche.

No tardó mucho en aparecer las primeras gotas de lubricante. Como siempre le pido, ella recogió con sus dedos esas gotitas, y las extendió delicadamente por todo el glande, provocando que yo me excitara más, y facilitando que ella pudiera acariciar mejor la punta.

- Estoy nerviosa, Señor
- Por mami?
- No, Señor, tengo miedo de que nos pillen.
- No te preocupes, mi niña, la puerta está cerrada y no nos verá nadie.

Mientras yo repasaba sus labios con mi lengua, y acariciaba sus pechos por encima, Lorena continuaba ordeñando su polla, buscando mi leche. Tras unos minutos jugando, comencé a gemir de placer. Mi miembro estaba duro como una piedra, y mi perrita ya andaba excitada, mientras usaba sus dos manos para darme placer. Poco a poco, el ritmo de su mano, y de mis gemidos había ido aumentando.

Finalmente, mi perrita se apartó ligeramente, y cambió de manos para acabar la tarea. Agarró firmemente mi polla con la mano derecha, y colocó la izquierda debajo de mi glande, para recoger su leche.

Yo estaba disfrutando y gimiendo, y a ella se la notaba feliz de poder hacerlo. Tras unos segundos más, llegué al orgasmo. Un río de leche inundaba la manita de mi putita Lorena, quien no sabía si mirarme a la cara y ver mis gestos de placer, o mirarme a la polla y ver como brotaba mi semen.

Mientras su madre leía la carta del restaurant, ella continuaba sacando hasta la última gotita de semen del rabo de Papi. Y yo notaba la satisfacción en su cara, feliz, por haberme dado placer de nuevo, tras un mes sin vernos.

- Muy bien, mi niñita, me ha encantado. Ahora sal del baño, lávate las manos, arréglate, y vuelve con mami, que debe saberse la carta de memoria.
- Jijijiji... sí, Señor. Ha sido un placer ordeñarle, mi Señor. Le quiero.

Tras cerrar la puerta del baño, descansé unos segundos, acabé de limpiar mi pene, oriné, me arreglé y salí del lavabo.

Lorena ya estaba sentada con su madre, como si no hubiera pasado nada, como si fuera una niña dulce y educada que nunca le haría una paja a un señor de cuarenta y tantos años en los baños de un restaurante.

Solo yo sé quién eres realmente, Lorena. Eres mi niña, mi puta, mi perra.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Depredador sexual, acosador, maltratador


En el preciso momento en que Internet abrió un nuevo mundo de posibilidades a todos nosotros, aparecieron las primeras amenazas. Casi todos los que se sienten atraídos por el BDSM han encontrado en internet la manera ideal de ponerse en contacto con otras personas que tienen los mismos gustos sin ser señalados en la calle. El anonimato está garantizado si eres cuidadoso, pero ese anonimato también es utilizado por violadores, pederastas, acosadores y depredadores sexuales que buscan carne fresa en Internet.

Es obvio que la libertad para investigar sobre temas 'prohibidos' ha permitido a muchas personas cumplir con fantasías que tenían muy escondidas en su interior. El problema radica en que TODO el mundo tiene acceso a esas fantasías: el fuerte y el débil, la sumisa y la Domina, la presa y el depredador. Eso ha creado un nuevo tipo de acosador, que está más al día que nunca, el ciberacosador.

El depredador busca siempre la presa más fácil, la más dócil, a la que puede cazar más fácilmente. Muchos de esos depredadores sexuales buscan sumisas porque saben que la sumisa se entrega por completo y que llega un momento en que ella baja la guardia y comienza a obedecer a su Amo sin preguntar y sin quejarse. Por ese motivo, muchos de esos acosadores se disfrazan de Dominantes con experiencia para atrapar a sus presas de manera más fácil.

En principio, no resulta muy difícil para una sumisa con experiencia detectar a un acosador de este tipo. Su experiencia con Amos reales les permite ver rápidamente las diferencias entre un Amo real y un maltratador. El problema aparece con las sumisas novatas, que nunca han estado con un Dominante real. Comienzan a charlar, y rápidamente ellos se presentan como Domines con experiencia, capacitados para convertirlas en una sumisa de categoría. La aspirante se siente segura, atraída por las mentiras de ese hombre, y acaba bajando la guardia entregándose a esa persona. En muchos casos, bajo la piel de ese Amo se esconde un depredador sexual, una persona cuya única intención es hacer daño y usar a esa persona para su propio bien.

En el fondo, solo hay una manera de detectar a esta gente por adelantado: hablando, hablando y volviendo a hablar con ellos, pidiéndoles información y haciéndoles preguntas sobre la sumisión y la Dominación. Al final, ellos mismos se contradicen, y los detectas rápidamente. Si en algún momento no confías o dudas de una persona, es importante poder contrastar con otras sumisas con experiencia para ver si reconocen a un acosador en esa persona.

Un depredador no se fija solamente en una presa. Internet les da la posibilidad de atacar a varias presas a la vez, y aprovechan esa facilidad. Lo que no saben es que esa característica de internet les puede llevar a cometer errores. Al contar diferentes mentiras a diferentes víctimas, llega un momento en que ni ellos mismos recuerdan qué te han dicho a ti y que le han dicho a otra sumisa. Entonces es cuando les pillas fácilmente en una falsedad.

Inicialmente, desconfía siempre de los Amos que te entren directamente, o que en seguida te pidan fotos con un marcado acento sexual. El acosador quiere ver la carne rápidamente.

Huye siempre del maltratador físico, una persona que generalmente tiene gustos sádicos, y que tiende a maltratar psicológica y físicamente a la sumisa. Un sádico de verdad averiguará primero si la sumisa es masoquista o no y dejará claro los parámetros de vuestra relación. Los azotes, bofetadas, pellizcos, cortes, y demás, están permitidos siempre que las dos partes estén de acuerdo. Si la sumisa no quiere ese tipo de relación, un Amo real, aunque sea sádico, no seguirá por ese camino.

Sin embargo, escudándose en que el BDSM es así, el maltratador insistirá en su maltrato aun sabiendo que la sumisa no quiere esa relación.

Pueden hacer más daño aún los maltratadores psicológicos, personas que atrapan con buenas palabras a las sumisas novatas y más débiles, para luego destrozarlas psicológicamente, menospreciándolas, y haciéndoles pensar que son unas inútiles, incapaces de hacer nada bien. El daño que produce este tipo de psicópata es duradero y suele dejar marcas en la sumisa.

En definitiva, si quieres ahorrarte una serie de problemas con estos tipejos, te aconsejo que sigas los siguientes consejos:

- Desconfía siempre de los Dominantes que acudan a ti sin haber interactuado antes con él.
- Desconfía también de los que te den órdenes nada más conocerte, o te pidan fotos, o te hablen como si hubieran inventado el BDSM.
- No des nunca tus datos personales hasta estar seguro de quien es esa persona.
- Igualmente, no envíes fotos tuyas hasta conocer bien a esa persona.
- Habla y pregunta todo lo que quieras saber sobre su experiencia y sobre él mismo. Cuanto más sepas sobre él, mejor para ti.
- Contrasta con otras sumisas u Amos cualquier información que os dé sobre el BDSM y que pueda pareceros extraña.
- En la primera cita, queda en un lugar público para conocerlo y tomar un café.
- No invites a esa persona a tu casa, ni vayas a la suya. Escoge un punto neutro, como un hotel.
- Deja muy claro tus límites para las primeras sesiones, y no permitas que los sobrepasen.
- Sé paciente, los Amos no crecen en los árboles, y no resulta fácil encontrar uno con cara y ojos.


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Pdta: si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con el Profesor Domine via email, o via Hangouts, escribiendo a profesor.domine@gmail.com

jueves, 21 de febrero de 2019

El nectar dorado de Sophie

Llevaba saliendo unos 6 meses con un hombre un poco mayor que yo, y tenía algo que producía un efecto pervertido en mi. No podría decir exactamente que era, pero teníamos una relación un poco dominante/sumisa, cosa que me ponía a full.

Nuestros encuentros eran muy excitantes, y desde el primer día que nos vimos tuvimos claro cuáles eran nuestros gustos, cosa que nos fascinó a los dos.

Hoy me escribió como todos los días:

    - Hola mi preciosa perrita, como has estado?
    - Bien, mi querido Profesor.
    - Te espero en nuestro lugar a la hora que habíamos acordado.
    - Si, allá estaré puntual.
    - Así me gusta, prepárate y ponte putita como me encanta!
    - Claro que sí Profesor, un beso!

Debía arreglarme bajo unas normas que habíamos acordado después de un par de encuentros previos, prácticamente tenía un espacio en mi clóset lleno de atuendos destinados para la ocasión.

El de hoy tenía que ver con una falda de cuero negro con cierre en la parte de atrás que marcaba mi culo a la perfección, una camisa Blanca sin brasier para que se me vieran un poco las tetas, una media de malla y unas botas de tacón. Me terminé de vestir y salí al encuentro con El Profesor.

Llegue al lugar acordado, la puerta entreabierta denotaba que Él había llegado primero y eso no era bueno pues ya sabía que tendría un castigo. La luz estaba apagada pero sabía que se encontraba en el sofá que daba a la ventana, inmediatamente cerré la puerta escuché su voz…

    - Has llegado tarde y sabes lo que eso significa, verdad?

La primera vez que escuché de él ese "has llegado tarde",  sentí como mi cuerpo se estremeció pues no sabía exactamente qué me esperaba. Ese día descubrí un placer inexplicable que me dejó con ganas de más.

Yo sabía que hoy el castigo iba a ser mayor, así que me arrodillé a sus pies y esperé a sentirlo recorrer mi cuerpo con sus manos.

    - Porque te gusta ser traviesa mi preciosa Sophie?

Con solo escuchar su voz, mi cuerpo comenzó a excitarse. El sentir sus dedos rozando mi piel aceleró mi respiración.

    - Ya sabes que hacer, putita.

Levanté la mirada y sin decir una sola palabra sabía lo que él quería. Lentamente desabroché su pantalón y empecé a acariciar su polla por encima de su ropa interior, sintiendo como se iba poniendo duro.

Continué bajando su pantalón hasta quitárselo por completo, y lo coloqué sobre el sofá mientras me miraba sin decir palabra. Luego retiré su camisa e hice lo mismo que con el pantalón. Zapatos, calcetines… solo quedaba el calzoncillo ocultando su erecto pene. Tras mirarle a la cara un segundo, bajé ese calzoncillo, asegurandome que su rabo golpeara mi cara al salir.

Ya desnudo, me ordenó que me parara en frente de él. Muy delicadamente me fue quitando la ropa hasta dejarme en bragas, y nuevamente me ordenó que me pusiera de rodillas.

    - Tu castigo de hoy es que no vas a poder correrte ni una sola vez, así aprenderás a llegar a tiempo mi pequeña putita.

Aún sin poder decir alguna palabra lo miré asintiendo y aceptando mi castigo.

    - Pero hoy vamos a hacer algo que se que te gustará.

Su cara de pícaro me ponía aún más nerviosa. La última vez que me dijo eso terminé con un dildo en mi culo.

Sin decir más, se puso frente a mí y acercó su miembro a mi boca. Evidentemente, yo sabía lo que tenía que hacer. Tomé su polla dura y la llevé a mi boca, acariciándola con mi lengua muy suavemente. Comencé a jugar con ella mientras sentía como mis pezones se iban poniendo duros y las cosquillas en mi clítoris aumentaban. Sabía que no podía por ningún motivo correrme así que solo pensaba en disfrutar de ese pene en mi boca.

Tras un rato lamiendo como una perrita obediente, El Profesor se apartó un momento. Tomó unas pinzas que había dejado encima de la cama y las puso en mis pezones. Él sabía que eso me volvía loca pero como tenía un castigo lo único que pude hacer fue soltar un leve gemido mientras volvía a lamer su polla.

    - Como disfruto oírte gemir, mi perrita Sophie.

Era obvio que lo decía en son de burla, así que lo miré con cara de niña buena, pero Él optó por reír. Luego me tomó de la cabeza y sin contemplación alguna metió su polla hasta el fondo de mi boca, casi hasta mi garganta, generando que sintiera algo de ahogo.

Entonces la sacó y pude respirar, pero solo fue cuestión de segundo cuando nuevamente lo introdujo en mi boca para comenzar a follarla por completo. Mi saliva escurría rozando las pinzas y mis pezones, lo que me hacía poner aún más excitada, pero yo sabía que tenía que controlarme.

A cada embestida, yo notaba como su polla entraba de lleno en mi cavidad bucal, hasta el fondo, generando pequeñas arcadas que provocaban que yo abriera más la boca. Desde luego, mi Profesor follaba mi boca como si fuera mi coño, sin piedad, ni perdón.

Después de follarme la boca varias veces, me puso en 4 al borde de la cama y luego de examinarme un poco, generando en mí una sensación de ansiedad, me introdujo 2 dedos lo que generó otro par de gemidos.

    - Me encanta sentir lo mojada que te pones con mis juegos, zorra. Te encanta que te haga sufrir como a una puta, verdad?.
   
Mi voz temblaba de lo excitada que estaba y solo pude dejar salir un pequeño “Sí, Señor”.

Siguió metiéndome los dedos hasta follarme por completo con ellos. Estaba llegando a mi límite de control y solo quería correrme, pero tenía que aguantar aún más. En ese momento, sacó sus dedos lentamente, y sin dejarme reaccionar introdujo su polla en mi coño con brusquedad. Ya no eran gemidos, sino gritos lo que salían de mi boca.

A mí me encantaba que me follara fuerte y solo él había logrado que me excitara el sexo duro. Cada vez que me penetraba se volvía más fuerte y me estaba volviendo loca.

Me tenía gimiendo como una perra y con ganas de correrme y el muy cabrón lo sabía de sobras, así que se detuvo y dio un paso atrás, dejándome en 4 y jadeando.

    - Ya sabes que no puedes correrte, Sophie. Ahora arrodíllate de nuevo frente a mi.

Me tomé un tiempo poder respirar menos agitada. Me bajé de la cama y me arrodillé frente a él. Como ya imaginaba, metió su polla dura y mojada en mi boca y empezó a follarme nuevamente la boca, aún más fuerte, de manera que no me dejaba casi respirar.

Mis lágrimas y mi saliva se iban juntando al caer en mis tetas. Él seguía penetrando mi boca, follandomela sin perdón. Cuando ya estaba a punto de recibir su leche en mi boca, me sorprendió de nuevo. Decidió sacar su rabo de mi boca y correrse en mi cara, lo cual me excitó muchísimo. Podía notar como su semen caliente y espeso llenaba mi cara, haciéndome sentir la perra mas perra del mundo.

    - Pásate los dedos por la cara y lámelo.
   
Obedecí la orden sin dudarlo y me deleité saboreando su leche como una gatita hambrienta.

    - Vamos a la ducha mi puta, vas a asearme con tu lengua y de paso vas a recibir tu premio de hoy.

Gateando me fui hacia la ducha, mientras me iba dando unas nalgadas fuertes con sus manos cosa que me hacían gemir y ponerme aún más excitada.


Arrodillada en la ducha empecé a lamer su polla desde la punta hasta sus huevos, limpiandolos, con una mezcla entre mi saliva y el agua de la ducha. Seguí haciéndolo así por varios minutos, hasta que con su voz medio excitada me dijo:

    - Prepárate para tu premio Sophie.

Yo me coloqué en el centro de la ducha, arrodillada, esperando mi ‘premio’. Él cerró el grifo del agua, y se colocó frente a mí, mirándome. De repente, comenzó a orinarse encima mio, dejando caer su orina en mi rostro, por lo que reaccioné al principio de manera extraña. Aún así, no me quise apartar. Sin yo haberlo imaginado, su orina caliente me logró excitar como nunca, era una sensación que no había sentido antes llevándome a querer tocarme.

    - Profesor, déjeme acariciarme, por favor!!

Le supliqué con una voz super agitada, pero Él me lo negó con la cara. A cambio, empezó a pellizcar mis pezones con fuerza, con mala leche. Yo solo quería correrme y algo me dice que me iría sin conseguirlo.

    - Hoy no lo tienes permitido así que ni se te ocurra.

Su pis caliente seguía corriendo por mi cara y mis tetas, lo que me provocaba sentirme la más perra del mundo. Una vez terminó, se quedó mirándome unos segundos, feliz, sabiendo que yo me sentía sucia, utilizada, y muy perra

Entonces el Profesor abrió el grifo del agua, lo que me sacó de mi trance, y me ordenó que lo bañara. Obediente, yo empecé a enjabonarlo para limpiarlo, y asimismo asearme yo misma.

Mientras lo enjabonaba y tenía su polla en mi mano, yo no dejaba de pensar en lo que había vivido ese día. El experimentar la lluvia dorada me había llevado a un nivel de excitación diferente. Nunca había sentido esa sensación, pero fue el mejor premio que había recibido en mucho tiempo. Definitivamente, yo era su puta, y me encantaba serlo.

Salimos de la ducha, comencé a secarlo como todas las veces, era una forma de terminar nuestro encuentro de manera calmada. Empecé a vestirlo muy despacio  y él solo optaba por observar mi cuerpo desnudo y mi cabello húmedo y revuelto.


    - Que candente cuerpo tienes, putita mia.

Yo solo sonreí y terminé de vestirlo, me dio un fuerte beso y salió de la habitación. Me vestí rápido y salí a reunirme con un par de amigas, no sin dejar de pensar mi nueva experiencia llevándome a la excitación total.


Una nueva aventura sexual de Sophie.

martes, 29 de enero de 2019

Amo en remoto sumisa virtual

Existe una rama de la Dominación y la sumisión que se realiza en remoto, de manera "virtual". La peculiaridad de esta práctica es que en muchas ocasiones las dos partes no llegan a verse nunca. Aprovechando las nuevas tecnologías, los sumisos y las sumisas de cualquier país se entregan en manos de Dóminas y Dómines de otras partes del planeta. Respetan y obedecen a sus Amos virtuales intentando satisfacer siempre sus deseos y sus caprichos.

Las sumisas utilizan herramientas como WhatsApp o Skype para charlar, realizar videollamadas y sesiones virtuales, o enviar los ejercicios que les pueda pedir su Amo. El Dominante emplea esas mismas herramientas para dar las órdenes pertinentes, comprobar que su alumna cumple con sus deseos y asegurarse de que se aplican sus "castigos" en remoto.

Como es lógico, este tipo de relaciones a distancia conllevan unas ventajas y desventajas que hay que analizar. Básicamente, la ventaja de realizar la sumisión en remoto es poder llevar la relación de manera anónima y privada, protegiendo tu identidad y asegurándote de que nadie te verá. Hay personas casadas o muy vergonzosas que tienen miedo de que alguien pueda descubrir sus fantasías sexuales, o de que las juzguen por las mismas. La sumisión a distancia les otorga la "seguridad" de que no serán descubiertos.

Por contra, el hecho de no poder tocar, azotar y follar en directo a la sumisa, o no poder lamer, servir y besar al Amo, puede acabar generando una cierta frustración debido a la imposibilidad de realizar en directo todo aquello que tanto se desea. Esa es, sin ninguna duda, la mayor desventaja de la sumisión en remoto.

Pero, ¿cuáles son los motivos que empujan a un hombre o a una mujer a buscar una relación de este tipo en lugar de una relación presencial?

—La distancia del Amo idóneo. En la actualidad, cuando una sumisa busca a un Amo suele utilizar las redes sociales. De esta forma encuentra a esa persona que sabe entender sus fantasías y necesidades sexuales. El problema de Internet es que puedes acabar encontrando a esa persona a muchos kilómetros de distancia, y eso te obliga a mantener una relación en remoto.

—Dificultad para encontrar a un Amo cerca. No todo el mundo vive en ciudades como Barcelona, Bogotá o Buenos Aires, donde resulta relativamente fácil encontrar gente con tus mismos gustos. En las ciudades y pueblos pequeños también hay Amos y sumisas que necesitan convertir en realidad sus fantasías sexuales, pero esas personas tienen serios problemas para encontrar a alguien que viva cerca y que comprenda sus deseos y se atreva a jugar con ellas. Por ese motivo se ven abocadas a buscar en Internet lo que no pueden encontrar en persona.

—Miedo al rechazo físico. El aspecto físico de una persona siempre es importante a la hora de iniciar una relación sexual. Muchas personas tienen miedo a un rechazo físico por parte de la otra persona y prefieren mantener una relación a distancia, de manera virtual. Como es lógico, esto también sucede en el BDSM.

—Miedo a no dar la talla. Otro de los miedos más típicos entre Amos y sumisas en remoto es el de "no dar la talla". Resulta relativamente fácil explicar por Internet lo que vas a hacerle a una sumisa, pero luego hay que ponerlo en danza. El miedo a no saber hacerlo bien lleva a algunos "Amos" a no salir nunca del remoto, por no quedar en ridículo delante de la sumisa.

—Miedo a ser descubierto. Muchas personas casadas o en pareja, e incluso con hijos, prefieren mantener una relación a distancia para evitar ser descubiertas. El miedo a que alguien pueda verlas con otra persona que no sea su pareja las atenaza y prefieren seguir en el anonimato, aunque ello limite sus fantasías.

—Dificultades físicas. Para aquellas personas que sufren algún tipo de discapacidad física o sexual, Internet ha abierto una ventana a la posibilidad de realizar sus fantasías sexuales sin necesidad de usar su cuerpo. El componente psicológico de la sumisión y la Dominación es tan fuerte que permite a esas personas satisfacer sus necesidades sin tocar al otro. El mero placer de dar una orden y ver como la otra persona obedece es tan fuerte que el Dominante puede sentirse Amo sin que haya contacto físico.

—Matar el tiempo. Existe un tipo de Amo y de sumisa en remoto, o virtual, que se aburre en el trabajo, o en casa, y necesita matar el tiempo. Resulta obvio que el sexo ha sido y será una manera estupenda de matar el tiempo. Muchas sumisas o Amos se entretienen llevando una relación BDSM vía Internet.

Creo que la sumisión en remoto puede ser muy útil para personas con problemas para desplazarse, o con dificultades físicas, aunque a la larga siempre se corre el riesgo de que aparezca un sentimiento de frustración. Una frustración por no poder realizar en vivo las fantasías de las que tantas veces has hablado con tu Amo/sumisa.

Cada mes aparece por mi email alguna sumisa que me escribe desde Chile, México o Venezuela y que desea ser mi sumisa en remoto. Intento tratarlas con respeto, ayudarlas y, si puedo, las reenvío a algún Amo amigo que las pueda ayudar. Yo necesito sentir a mi sumisa delante de mí.

Quiero poder azotarla y oír como gime, quiero acercarme a su oído y decirle "Arrodíllate, puta"; deseo sentir en mis dedos la humedad de su coño y quiero pellizcar sus pezones mientras veo en su cara sus gestos de dolor. Deseo poner mi polla en su mano y mi semen en su boca. Quiero sodomizar su culo, quiero masturbar su coño y quiero follar cualquiera de sus agujeritos. Pero, por encima de cualquier cosa, deseo ver que se pone cachonda, como una moto, cuando acaricio su carita y le digo: "Eres mía, puta. Voy a follarte como a mí me apetezca".

Aun así, entiendo y respeto que la Dominación/sumisión en remoto, o virtual, es una salida muy válida para aquellos que no quieren o no pueden hacerlo en directo.


Para aquellos que se inicien en el mundo de la sumisión y la dominacion en remoto, aquí os dejo un enlace con bastantes ejercicios y tareas para vuestra sumisa.

Ejercicios y tareas para una sumisa en remoto o sumisa virtual


Pdta: si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con el Profesor Domine vía email, o vía Hangouts, escribiendo a profesor.domine@gmail.com

miércoles, 9 de enero de 2019

Diferencias entre una sumisa y una mujer empotrada


- "He leido tu Blog, y me gusta mucho. Quiero que me empotres una y otra vez."

No es la primera ni la segunda ocasión que recibo un email de ese tipo. Se trata normalmente de mujeres que leen alguno de mis relatos y se ponen cachondas pensando en cumplir alguna de esas fantasías. Como ya imaginais, no se trata de sumisas vocacionales, sino mujeres que desean ser utilizadas sexualmente, de una manera más agresiva, más salvaje.

La idea de ser forzada por un hombre rudo y dominante, que la ate, la use y la empotre en la cama, en la mesa, o contra la pared, es una fantasía muy extendida entre las mujeres. Muchas sueñan con que su marido (o su vecino) entre en casa mientras ellas están cocinando, o duchándose, y las azoten y las 'violen'. Evidentemente, no se trata de una violación real sino de una mera fantasía sexual.

Dicha idea ronda también por la cabeza de todas las sumisas, que desean ser usadas por su Señor, pero eso no significa que todas las que deseen ser empotradas por esa figura sexual dominante sean sumisas. Muchas mujeres ven el acto de dejarse violar como un acto de sumisión, generando así una confusión muy común, que las lleva a pensar que son sumisas. Nada más lejos de la realidad. Veamos las diferencias entre una sumisa y una mujer que desea ser 'empotrada'.

Una sumisa vocacional trabaja por y para el placer de su Señor, sin importarle lo mas mínimo su propio placer. No es que ella no quiera correrse, es que ella es feliz sabiendo que su Amo es feliz con ella. Una sumisa nunca pediría a su Amo que la ate, la amordace, la azote y la folle de todas las maneras posibles. Ella sabe que su Amo hará eso cuando a él le apetezca. Y ella será feliz complaciéndolo mientras tanto.

Una curiosa que desea que la empotren no busca el placer de su Amo, simplemente busca su propio placer permitiendo a un hombre dominante que la fuerce sexualmente. Para esa mujer, un encuentro así en el que ella no se corra será siempre un encuentro fallido y decepcionante. Sin embargo, para una sumisa vocacional, el encuentro será decepcionante únicamente si su Amo no llega al orgasmo o si acaba descontento.

Una sumisa tiene siempre esa fantasía con su Amo. Desea que sea Él, su dueño, quien la use y la fuerce. Desea ser atada, azotada y follada por su Señor, siguiendo siempre el ritmo y los tiempos que él marque. Sin embargo, la curiosa querrá que el acto sea rápido, contundente, y con un final feliz para ella. Puede tener esa fantasía con varios hombres, no con uno en particular, e incluso puede querer que sea un desconocido quien la ‘viole’.

Al acabar el acto, la mujer que desea ser empotrada solo espera que su 'violador' la suelte y se marche de casa. Ya ha cumplido su fantasía, y esa persona ya no es necesaria. Sin embargo, la sumisa desea permanecer al lado de su Señor, y no tendrá ningún problema en permanecer atada un buen rato, en presencia de su Amo si así él lo desea. De esa manera, ella se sentirá más sumisa, junto a su dueño.

Para acabar, aunque las diferencias entre las dos mujeres son diversas, se pueden resumir en una sola. Mientras la sumisa vocacional desea dar placer a su Amo y hacerlo feliz, la otra busca su propio placer, cumpliendo una fantasía que siempre ha tenido. Una vez cumplida, esa mujer desaparecerá sin más.

Si quisiera resumir las diferncencias entre ambas mujeres, podríamos hacerlo en una única frase: "La sumisa da, la empotrada recibe".