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jueves, 9 de mayo de 2019

Una secretaria obediente y sumisa

Ahora mismo estoy en la empresa, sentado delante de la mesa, trabajando, como siempre. Te imagino sentada a mi lado, mientras yo trabajo, con tu manita entre mis piernas, y acariciando mi polla mientras yo sigo trabajando. Como una secretaria servicial, obediente y muy sumisa.

Te imagino cuidándome mientras yo hago mis cosas, trayéndome el café, dándome besitos en mi brazo, acariciando mi espalda con una mano, y mi polla con la otra. Lo quiero con cuidado, sin prisas. No quiero correrme, simplemente quiero sentir como tú acaricias mi sexo, mis huevos.

Tú llevarías un plug en el culito, y unas pinzas en los pezones, para estar bien cachonda a mi lado. Caliente, con las braguitas mojadas por la excitación, pero tranquila y relajada, feliz, viéndome trabajar, y jugando con tu juguete favorito...

Cada X minutos, apretarías tus pezones y moverías el plug que llevas en el culito, para excitarte, para mantenerte cachonda a mi lado, como una perrita obediente que debe satisfacer a su Señor. No podrías hacer que me corriera, ni tú podrías correrte. Permaneceríamos durante un buen rato excitados mientras hago mis labores, y sería yo quien decidiera cuando nos corremos, y como.

Tus dedos acariciarían suavemente el tronco de mi pene, con tranquilidad, subiendo y bajando la piel que lo recubre. Luego bajarías tu mano, hasta llegas a mis huevos y masajearías esos testículos, provocando que mi polla se ponga más dura. Todo ello con calma, sin prisas.

Como puedes imaginar, cada X segundos aparecería en la punta de mi glande una gotita de lubricante. Cada vez que eso ocurriera, tú deberías extender esa gotita por el glande, con tu dedo, provocando una excitación en mí, y provocando que tu coñito se mojase más.

Además, deberías contar las gotitas en voz alta, llevando la contabilidad de ellas. Cada 10 gotas, yo apartaría mi brazo, y tú meterías la cabeza, para lamer esa gota y limpiar mi glande con tu lengua. Imagino tu lengua trazando un movimiento circular alrededor de mi glande, limpiando los restos de esas gotitas, y dejando un sabor en tus labios que te excitaría aún más.

Finalmente, a la hora de desayunar, tú traerías mi comida: un café con leche, un zumo de naranja recién exprimido, un bocadillo de atún, y una servilleta. Yo me apartaría un momento y tú te meterías debajo de la mesa, para desayunar conmigo. 

Tras probar el zumo y el bocadillo, te daría permiso para que tú desayunaras también, y tú, obediente como hasta entonces, introducirías mi rabo en tu boca buscando tu leche de cada día. 

Yo podría sentir como tu lengua recorre mi polla de arriba a abajo, como absorbes con fuerza mi glande, buscando tu alimento, mi semen. Y yo continuaría desayunando y gimiendo.

Al final, un río de semen inundaría tu boquita de niña buena, a la vez que oirías como mis gemidos de placer se escuchan en toda la empresa. Y tú continuarías lamiendo, sacando hasta la última gota de tu leche. Tus labios y tu lengua repasarían cada rincón de mi glande, para dejarlo reluciente y limpio.

Y todo eso en mi empresa, mientras yo trabajo... Mi secretaría obediente y sumisa.