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martes, 29 de enero de 2019

Amo en remoto sumisa virtual

Existe una rama de la Dominación y la sumisión que se realiza en remoto, de manera "virtual". La peculiaridad de esta práctica es que en muchas ocasiones las dos partes no llegan a verse nunca. Aprovechando las nuevas tecnologías, los sumisos y las sumisas de cualquier país se entregan en manos de Dóminas y Dómines de otras partes del planeta. Respetan y obedecen a sus Amos virtuales intentando satisfacer siempre sus deseos y sus caprichos.

Las sumisas utilizan herramientas como WhatsApp o Skype para charlar, realizar videollamadas y sesiones virtuales, o enviar los ejercicios que les pueda pedir su Amo. El Dominante emplea esas mismas herramientas para dar las órdenes pertinentes, comprobar que su alumna cumple con sus deseos y asegurarse de que se aplican sus "castigos" en remoto.

Como es lógico, este tipo de relaciones a distancia conllevan unas ventajas y desventajas que hay que analizar. Básicamente, la ventaja de realizar la sumisión en remoto es poder llevar la relación de manera anónima y privada, protegiendo tu identidad y asegurándote de que nadie te verá. Hay personas casadas o muy vergonzosas que tienen miedo de que alguien pueda descubrir sus fantasías sexuales, o de que las juzguen por las mismas. La sumisión a distancia les otorga la "seguridad" de que no serán descubiertos.

Por contra, el hecho de no poder tocar, azotar y follar en directo a la sumisa, o no poder lamer, servir y besar al Amo, puede acabar generando una cierta frustración debido a la imposibilidad de realizar en directo todo aquello que tanto se desea. Esa es, sin ninguna duda, la mayor desventaja de la sumisión en remoto.

Pero, ¿cuáles son los motivos que empujan a un hombre o a una mujer a buscar una relación de este tipo en lugar de una relación presencial?

—La distancia del Amo idóneo. En la actualidad, cuando una sumisa busca a un Amo suele utilizar las redes sociales. De esta forma encuentra a esa persona que sabe entender sus fantasías y necesidades sexuales. El problema de Internet es que puedes acabar encontrando a esa persona a muchos kilómetros de distancia, y eso te obliga a mantener una relación en remoto.

—Dificultad para encontrar a un Amo cerca. No todo el mundo vive en ciudades como Barcelona, Bogotá o Buenos Aires, donde resulta relativamente fácil encontrar gente con tus mismos gustos. En las ciudades y pueblos pequeños también hay Amos y sumisas que necesitan convertir en realidad sus fantasías sexuales, pero esas personas tienen serios problemas para encontrar a alguien que viva cerca y que comprenda sus deseos y se atreva a jugar con ellas. Por ese motivo se ven abocadas a buscar en Internet lo que no pueden encontrar en persona.

—Miedo al rechazo físico. El aspecto físico de una persona siempre es importante a la hora de iniciar una relación sexual. Muchas personas tienen miedo a un rechazo físico por parte de la otra persona y prefieren mantener una relación a distancia, de manera virtual. Como es lógico, esto también sucede en el BDSM.

—Miedo a no dar la talla. Otro de los miedos más típicos entre Amos y sumisas en remoto es el de "no dar la talla". Resulta relativamente fácil explicar por Internet lo que vas a hacerle a una sumisa, pero luego hay que ponerlo en danza. El miedo a no saber hacerlo bien lleva a algunos "Amos" a no salir nunca del remoto, por no quedar en ridículo delante de la sumisa.

—Miedo a ser descubierto. Muchas personas casadas o en pareja, e incluso con hijos, prefieren mantener una relación a distancia para evitar ser descubiertas. El miedo a que alguien pueda verlas con otra persona que no sea su pareja las atenaza y prefieren seguir en el anonimato, aunque ello limite sus fantasías.

—Dificultades físicas. Para aquellas personas que sufren algún tipo de discapacidad física o sexual, Internet ha abierto una ventana a la posibilidad de realizar sus fantasías sexuales sin necesidad de usar su cuerpo. El componente psicológico de la sumisión y la Dominación es tan fuerte que permite a esas personas satisfacer sus necesidades sin tocar al otro. El mero placer de dar una orden y ver como la otra persona obedece es tan fuerte que el Dominante puede sentirse Amo sin que haya contacto físico.

—Matar el tiempo. Existe un tipo de Amo y de sumisa en remoto, o virtual, que se aburre en el trabajo, o en casa, y necesita matar el tiempo. Resulta obvio que el sexo ha sido y será una manera estupenda de matar el tiempo. Muchas sumisas o Amos se entretienen llevando una relación BDSM vía Internet.

Creo que la sumisión en remoto puede ser muy útil para personas con problemas para desplazarse, o con dificultades físicas, aunque a la larga siempre se corre el riesgo de que aparezca un sentimiento de frustración. Una frustración por no poder realizar en vivo las fantasías de las que tantas veces has hablado con tu Amo/sumisa.

Cada mes aparece por mi email alguna sumisa que me escribe desde Chile, México o Venezuela y que desea ser mi sumisa en remoto. Intento tratarlas con respeto, ayudarlas y, si puedo, las reenvío a algún Amo amigo que las pueda ayudar. Yo necesito sentir a mi sumisa delante de mí.

Quiero poder azotarla y oír como gime, quiero acercarme a su oído y decirle "Arrodíllate, puta"; deseo sentir en mis dedos la humedad de su coño y quiero pellizcar sus pezones mientras veo en su cara sus gestos de dolor. Deseo poner mi polla en su mano y mi semen en su boca. Quiero sodomizar su culo, quiero masturbar su coño y quiero follar cualquiera de sus agujeritos. Pero, por encima de cualquier cosa, deseo ver que se pone cachonda, como una moto, cuando acaricio su carita y le digo: "Eres mía, puta. Voy a follarte como a mí me apetezca".

Aun así, entiendo y respeto que la Dominación/sumisión en remoto, o virtual, es una salida muy válida para aquellos que no quieren o no pueden hacerlo en directo.


Para aquellos que se inicien en el mundo de la sumisión y la dominacion en remoto, aquí os dejo un enlace con bastantes ejercicios y tareas para vuestra sumisa.

Ejercicios y tareas para una sumisa en remoto o sumisa virtual


Pdta: si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con el Profesor Domine vía email, o vía Hangouts, escribiendo a profesor.domine@gmail.com

miércoles, 9 de enero de 2019

Diferencias entre una sumisa y una mujer empotrada


- "He leido tu Blog, y me gusta mucho. Quiero que me empotres una y otra vez."

No es la primera ni la segunda ocasión que recibo un email de ese tipo. Se trata normalmente de mujeres que leen alguno de mis relatos y se ponen cachondas pensando en cumplir alguna de esas fantasías. Como ya imaginais, no se trata de sumisas vocacionales, sino mujeres que desean ser utilizadas sexualmente, de una manera más agresiva, más salvaje.

La idea de ser forzada por un hombre rudo y dominante, que la ate, la use y la empotre en la cama, en la mesa, o contra la pared, es una fantasía muy extendida entre las mujeres. Muchas sueñan con que su marido (o su vecino) entre en casa mientras ellas están cocinando, o duchándose, y las azoten y las 'violen'. Evidentemente, no se trata de una violación real sino de una mera fantasía sexual.

Dicha idea ronda también por la cabeza de todas las sumisas, que desean ser usadas por su Señor, pero eso no significa que todas las que deseen ser empotradas por esa figura sexual dominante sean sumisas. Muchas mujeres ven el acto de dejarse violar como un acto de sumisión, generando así una confusión muy común, que las lleva a pensar que son sumisas. Nada más lejos de la realidad. Veamos las diferencias entre una sumisa y una mujer que desea ser 'empotrada'.

Una sumisa vocacional trabaja por y para el placer de su Señor, sin importarle lo mas mínimo su propio placer. No es que ella no quiera correrse, es que ella es feliz sabiendo que su Amo es feliz con ella. Una sumisa nunca pediría a su Amo que la ate, la amordace, la azote y la folle de todas las maneras posibles. Ella sabe que su Amo hará eso cuando a él le apetezca. Y ella será feliz complaciéndolo mientras tanto.

Una curiosa que desea que la empotren no busca el placer de su Amo, simplemente busca su propio placer permitiendo a un hombre dominante que la fuerce sexualmente. Para esa mujer, un encuentro así en el que ella no se corra será siempre un encuentro fallido y decepcionante. Sin embargo, para una sumisa vocacional, el encuentro será decepcionante únicamente si su Amo no llega al orgasmo o si acaba descontento.

Una sumisa tiene siempre esa fantasía con su Amo. Desea que sea Él, su dueño, quien la use y la fuerce. Desea ser atada, azotada y follada por su Señor, siguiendo siempre el ritmo y los tiempos que él marque. Sin embargo, la curiosa querrá que el acto sea rápido, contundente, y con un final feliz para ella. Puede tener esa fantasía con varios hombres, no con uno en particular, e incluso puede querer que sea un desconocido quien la ‘viole’.

Al acabar el acto, la mujer que desea ser empotrada solo espera que su 'violador' la suelte y se marche de casa. Ya ha cumplido su fantasía, y esa persona ya no es necesaria. Sin embargo, la sumisa desea permanecer al lado de su Señor, y no tendrá ningún problema en permanecer atada un buen rato, en presencia de su Amo si así él lo desea. De esa manera, ella se sentirá más sumisa, junto a su dueño.

Para acabar, aunque las diferencias entre las dos mujeres son diversas, se pueden resumir en una sola. Mientras la sumisa vocacional desea dar placer a su Amo y hacerlo feliz, la otra busca su propio placer, cumpliendo una fantasía que siempre ha tenido. Una vez cumplida, esa mujer desaparecerá sin más.

Si quisiera resumir las diferncencias entre ambas mujeres, podríamos hacerlo en una única frase: "La sumisa da, la empotrada recibe".