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viernes, 4 de septiembre de 2015

El director, la alumna y su madre. Una mamada especial.



Recibo una llamada del Director del colegio de mi hija, suena muy enojado. Se trata de un hombre sumamente atractivo, pero muy estricto. Me informa que mi dulce niña, de 16 añitos está castigada en su despacho, y que quiere que vaya de inmediato para explicarme lo sucedido.
                        
Ya en su despacho, el señor Director me explica, con esa voz fuerte y penetrante que tiene, que mi hija ha sido descubierta en los baños, masturbando a otro alumno, y que va a ser expulsada.

La primera reacción fue negar la realidad, era imposible que hubieran pillado a mi niña haciendo eso en los baños de la escuela. Después de la sorpresa inicial, entendí que todo era culpa mía, porque en nuestra casa el sexo es público y lo hacemos como algo normal, sin ocultarlo. De hecho, mi relación con mi hija es tan natural que alguna vez, he enseñado a mi pequeña como se realizan algunos actos sexuales. No quiero llegue al mundo real sin saber nada de estos temas.

Así te lo cuento al director, pero no me cree una palabra de lo que digo. Él dice que es imposible que una mujer con mi reputación sea tan promiscua con el sexo.
- 'Le juro, Sr. Director, que yo misma le expliqué a mi hija, con una banana, como se hace una paja a un hombre. Yo quería que ella aprendiera en casa para ser una buena mujer luego, y saber dar placer a un hombre.'
- 'No puede ser, Señora. Yo la conozco a usted desde hace muchos años, y siempre me ha parecido una mujer responsable, educada, y recatada. No puedo creer que usted haya enseñado a su hija a masturbar a un hombre. Sin duda, está usted intentando salvar a su hija de la expulsión.'

Aquello no pintaba bien, el Director no me creía, y no sabía como demostrárselo. Sólo me quedó decirle:
- 'Ah, sí?  Y si ahora mismo le muestro como educo a mi hija, a dar una mamada hasta correrse, y usted será con quien aprenda?

La cara que puso el hombre fue de extrañeza. Al principio no quería, y yo tuve que comportarme como puta para lograrlo, coqueteándole sin ningún reparo. No podía permitir que mi hija fuera expulsada de tan respetuoso colegio. Y aún menos por hacer algo que yo le había enseñado. Tras una serie de caricias íntimas, su masculinidad se encendió, y accedió a la demostración.

- 'Quítale la ropa, cariño, con cuidado, mirándolo a la cara. Pon cara de puta, que te la vea... muy bien'.
- 'Ahora fíjate bien en lo que hago, mi niña'.

Ahí me arrodillé ante el Director del colegio. Escupo sobre su polla, e inicio con un rico masaje; él, sorprendido, no puede sostenerse en pie, y se acomoda en su sillón, muy confortable, bien recostado, mientras mi hija y  yo nos arrodillamos ante él.

Ella, muy atenta y deseosa de demostrar que sabe hacerlo, me observa bien. Mira como mi mano sube y baja, primero despacio, luego más rápido, envolviendo su capullo en mi mano y haciéndole un poquito de presión.

El señor Director se tensa y estira las piernas. Le digo:
- 'Mira su cara, cariño. Ves como le gusta?  Uummm'.
- 'Ahora fíjate bien como se la chupo, mi amor.'

Yo abro mi boca y comienzo a comerle la polla a ese hombre. La chupo toda, con ganas, la saliva corre por todo su miembro, mientras juego con la lengua. Hago círculos sobre su punta lisa y brillante, la chupo rápido, uno, dos, tres, y paro un momento para ver la cara de placer del hombre. Vuelvo a lamerla toda, y vuelvo a chupar.


Me detengo un poco en su capullo a jugar con él, rojo e hinchado. Luego me provoco poner mis labios sobre ella, chuparla bien suavecito. De esa misma forma trato sus huevos, primero el derecho, luego el izquierdo. Entre uno y otro, lamo la unión de ellos. Ahora los meto en mi boca, los dos a la vez

Tiene tanta saliva en su polla, que me permito hacerle una rica paja, sin dejar que se corra, claro. El director está cada vez mas recostado de su sillón, con los brazos tirados a ambos lados, mirando como se la como rico, con esa polla erguida y gruesa, latiendo de pura excitación.

Mi mano recorre toda su verga, se desliza suave todo el tronco, y cuando llego a la punta la rodeo con mis manos, haciéndole una caricia extra, mientras no paro de comerle y lamerle sus divinos huevos. Uufff, que dura la tiene.

- 'Ahora, mi nena, la meteré toda en mi boca, hasta el final. Su capullo rosado y hermoso sentirá mi garganta.'
Ella muy atenta, se muerde los labios. No se pierde detalle de la demostración, y me pide que la deje probar, que quiere hacerlo como yo. Yo asiento con la cabeza, y la dejo:
- 'Chúpala, cariño. Hazle una buena mamada a tu Director. Yo le lameré los huevos'.

Tras apartarme, dejo que mi hija se acerque a su miembro, tieso y completamente excitado, para demostrar sus habilidades. Ella a un lado y yo al otro, disfrutando juntas su verga completa. A un mismo ritmo, subiendo y bajando, chupando solo con los labios. Me gusta la imagen de las dos comiéndole la polla al mismo hombre.

Mi nena se concentra en su polla, y la chupa para sacarle la lechita, mientras yo me concentro en los huevos del caballero. Veo con satisfacción que mi hija sabe mucho, como yo. Aprieta sus labios y recorre el pene de su director con ganas.

Él, excitado al máximo, con una alumna suya y su madre comiéndole a la vez, no puede aguantar más y explota. Su semen comienza a correr por su polla, y cae en la boca de mi niña, mi dulce niña. Es novata, la leche desborda su boca. Pero ahí estoy yo, para recogerla y tomármela. No se pierde nada, hemos hecho un buen trabajo.
 
Tras acabar la faena, las dos nos quedamos arrodilladas, sumisas ante el Director del colegio. Él, extasiado, admite que yo la he enseñado a masturbar a un hombre, y le perdona. La niña seguirá en el colegio. Misión cumplida.

Una colaboración de Cristal.

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