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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Sophie: Castigada, azotada y sodomizada.



Llevaba un par de días evitando hacer los ejercicios que Mi Domine me había dejado porque prefería estar con mis amigas en el centro comercial.

Recibí un mail donde mi Domine me decía que debía reunirme con él hoy sin excusas. Sabía que iba a estar muy enojado porque no le había enviado la descripción de mis pendientes.

Entré a la habitación y no tardé mucho en oír su voz, elevada, y enfadad, que me decía que me detuviera a dos pasos de la cama.
- 'Desvístete ya, Sophie. Hoy no tendré piedad ni clemencia contigo, y ya sabes por qué.'
Sonaba enojado, lo cual ya me imaginaba, pero parecía más enfadado de lo que yo pensé.

Obedeciendo sus órdenes, me retiré el vestido y lo colgué en el armario. Regreso a mi posición frente a la cama, y siento como Mi Domine Se acerca, me apoya al borde de la cama, casi en 4, y con el culo hacia él.

- 'Zasss', un azote sin avisar me hace gritar.
- 'Zasss', dos más y siento como mi culo empieza a tornarse de un tono rosado, y a calentarse.
- 'Zasss', otros dos, con más fuerza, hacen que se me llenen de lágrimas los ojos.
- 'Zasss', tres más en cada nalga hacen que brinque un poco y ya me empieza a arder.
- 'Sabes que este es sólo el comienzo, sumisa..."

Su voz era totalmente diferente a la de las sesiones anteriores. Era más fuerte y eso me asustaba mucho, a la vez que me excitaba. Me gusta cuando saca la bestia que lleva dentro.

Uno de sus dedos comenzó a acariciar mi coño, primero el clítoris, intensificando las caricias... era como si quisiera que me corriera ya.
- 'Ni te atrevas a correrte aun, Sophie. No podrás hasta que yo te lo ordene y para eso falta mucho, entendiste?'

Sólo pude asentir con la cabeza mientras sentía como sus manos seguían masajeando mi coño de forma cada vez más fuerte.

Un par de dedos me embestían sin piedad una y otra vez, y podía sentir lo mojada que estaba porque entraban sin apenas esfuerzo.

- 'Zasss', otros dos azotes sin aviso, y sin que sus dedos dejen de embestirme, me sacaron un par de gemidos.
- 'Zasss', otros dos más. Creo que mi culo ya está muy rojo, y comienzan a escocer de verdad.
- 'Zasss', otros dos más. El placer de ser masturbada se mezclaba con el dolor de los azotes, y eso intensificaba todos mis sentidos.

De pronto, Mi Domine sacó sus dedos de mi mojado coño, y para deslizarlos un poco más atrás, buscando mi trasero. Y así, con sus dedos bien húmedos de mis fluidos, me penetra el culo muy despacio, para irlo dilatando poco a poco.
- 'Ábrete más de piernas e inclina más tu culo hacia mí. Voy a sodomizarte, perra'.

Obedezco  y mi culo queda aun más expuesto para su deleite. Tras jugar un largo rato con mi culito, penetrándolo cada vez más fuerte, y tras azotar un poquito más mis nalgas,  introduce dentro de mí un plug, este es un poco más grande del que normalmente usa conmigo y me hace sentir diferente, al principio es una sensación incómoda pero me voy adaptando a sentirlo dentro.

Todo mi culo está adolorido. Mis nalgas, por los azotes, y mi ano por cómo me lo está penetrando.
- 'Acuéstate en la cama y deja el culo levantado, recuerda no debes dejar que se salga o será peor.'

Camino lentamente a un lado de la cama casi a cuatro patas evitando dejar salir el plug de lo culo, me acuesto boca abajo con las caderas elevadas de tal manera que mi culo  queda levantado. Coloco una almohada debajo de mis caderas para ayudar.

Estira mi mano derecha hasta el borde de la cama y me coloca una de las esposas, luego toma mi mano izquierda y hace lo mismo, así que ahora estoy a su merced por completo.


- 'Zasss', otros 2 azotes, fuertes, con rabia, hacen que vuelva pensar en mi castigo.
- 'Zasss', continua atizándome el culete, ya rojo como un tomate. Debo aguantar mi castigo, como buena sumisa, para pagar así por mis errores.
- 'Ahora sí vamos a iniciar tu castigo. Sabes que no me gusta que incumplas mis órdenes y que no hagas los ejercicios que te dejo'.

Entre su voz fuerte que me asustaba, los azotes que seguro no me dejarían sentar durante  unos días, y el plug en mi culo, las lágrimas empezaron a salir y escurrir por mis mejillas hasta la almohada.

De repente vuelve a penetrar mi coñito con sus dedos, de manera brusca, como si en lugar de darme cariño me diera un castigo. El plug entra y sale de mi trasero sin piedad una y otra vez mientras su otra mano me embiste el chochito, también sin piedad.
A este punto mis gemidos iban en aumento y mi cuerpo empezaba a reaccionar a tanta estimulación, sentía como me temblaban las piernas y el calor subía hasta mi cara.

Mi Domine saca sus dedos de mi coño e introduce un consolador con vibrador para el clítoris, lo pone a máxima velocidad lo que me genera más gemidos. Escucho como se va desvistiendo mientras disfruta del panorama en el que me tiene.

- 'No sabes el placer que me produce el verte así tumbada en la cama llena de juguetitos en tus huequitos. Creo que te dejaré así un par de minutos, Sophie. Recuerda que no puedes correrte hasta que yo te lo ordene.'

Allí estaba yo con el culo levantado, con un plug metido en el ano y en mi coñito un consolador. Mis nalgas rojas me escocían, y mis piernas vibraban, con ganas de correrme ya, y gimiendo cada vez más mientras me sentía observada por Mi Domine.

Tras unos minutos observando, Mi Domine se acercó a mí, sacó el plug que llevaba en mi culito desde hacia más de 30 minutos, y sin decir nada, metió su dura polla, hasta el fondo, y sin piedad. Pude notar como su miembro, erecto, duro, tieso completamente, atravesaba mi ano, adolorido, hasta el final, provocando que sus huevos chocaran igualmente con mi trasero.

Un grito, mezcla de placer y dolor, salió de mi garganta, al sentirme violada. Mi Domine comenzó un baile sexual en el que me follaba el culo sin piedad, y su cuerpo golpeaba mis nalgas enrojecidas a cada embestida.

Yo continuaba con el consolador en mi chochito, en modo vibrador, y a la máxima velocidad, mientras el Profesor abusaba de mí. Yo estaba a punto de correrme, cuando Mi Domine sacó de repente su polla de mi ano, para correrse encima de mí. Justo en ese momento, el me ordenaba: 'Córrete, perra. Córrete Sophie'...
Lo repitió 3 veces, y así lo hice. Me corrí como una perra, como la putita que soy.

Pude sentir como escupía su leche por mi culo, y como ésta se escurría por mis nalgas, escocidas, camino de mis piernas, mientras mis fluidos corrían muslos abajo.

Mi Domine se levantó de la cama y logré estirar mis piernas antes de que me desatara. Tenía mi culo ardiendo, mis piernas temblorosas, mis brazos encalambrados y jadeando como loca. Nunca Mi Domine me había hecho algo así y podía sentir como mi cuerpo se lo agradecía. Había disfrutado del castigo tanto que ya ni podía pensar en algo más.

Me desató las muñecas y pude reincorporarme sobre la cama, sudando y temblando pero complacida de que me hubiera usado de esta manera. Estaba arrepentida por hacer enojar a Mi Domine, pero debo reconocer que fue una sensación de éxtasis enorme, y que me vienen ganas de volver a desobedecerle.

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