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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Adoro su polla



Hoy mi Domine me ha puesto un ejercicio diferente. El ejercicio que tenía preparado para hoy era escribir palabras soeces sobre mi cuerpo. Lo he hecho, por supuesto; zorra, puta, perra, guarra, meretriz, putón… en varias partes del cuerpo, fóllamelo en una pierna, con una flecha apuntando a mi coño, y pétamelo en el culo.

Cuando ya estaba todo eso escrito, mi Domine me ha pedido otro ejercicio, que escriba mientras me masturbo, desnuda, con esas palabras escritas sobre mi piel. Así que aquí me tenéis, con un consolador metido por el coño, moviéndome en la silla mientras escribo e intento controlarme para no correrme demasiado rápido.

Esta mañana hemos estado conversando por escrito; solo con ver su primer mensaje ya me he puesto caliente. Me hablaba de lo que sentía cuando veía caer su semen sobre mi lengua, sobre la lengua de su perra. Estaba tomando café en ese momento, un café con leche, y no he podido evitar imaginar que esa leche que teñía mi café era la suya, la que me regala en cada una de nuestras sesiones…

Mi Domine ha conseguido que me pusiera cachonda tomando café.

Luego hemos estado hablando del desayuno, de lo maravilloso que sería para mí poder esconderme bajo su escritorio antes de que sus compañeros llegasen y mientras él trabajase, estar todo el tiempo lamiendo sus huevos, recorriendo su polla con mi lengua, recogiendo sus gotitas de excitación, despacio, pasando mis labios por su tronco, tragando, rodeando su glande con la punta de la lengua, sorbiendo, hasta que se corriese en mi boca, me regalase ese desayuno que tanto ansío, estando allí, rodeados de compañeros de trabajo.

Luego, allí escondida, en mi mente lo veo, mi Domine me miraría, y yo, estando escondida de rodillas bajo la mesa, le sonreiría y vocalizaría con mis labios empapados de su leche “GRACIAS” y me relamería…

No lo voy a negar, imaginar eso me ha puesto muy cachonda, más todavía.

Luego hemos seguido charlando, hasta que en un determinado momento mi Domine me ha pedido que le dijera si adoro su polla, si la amo, y esto es lo que le he contestado:

- “Adoro su polla, mi Domine, la deseo, la sueño y la necesito. Quiero besarla, lamerla, chuparla, tocarla y sentirla.”
Es lo que siento, ese comentario es absolutamente sincero.

Adoro su polla. En cada sesión, cuando se cierra la puerta de la habitación y me encuentro ante el Profesor, él se acerca a mí, y suele empezar sobándome los pezones por encima de la ropa, y es magnífico, pero me excita más sentir en mi vientre cómo su polla va creciendo bajo su pantalón, cómo se va poniendo dura como una piedra desde el segundo uno, la imagino rosada, gordita, humedeciéndose, y me muero por devorarla.

Adoro su polla, y me gusta mucho cuando estoy desnudando al Profesor, hacer que golpee mi cara cuando bajo su ropa interior. Evito apartarme cuando lo hace, restriego mi cara todo lo que puedo con ella cuando la siento, mientras ayudo a mi Domine a sacar la prenda del todo y me rezago en separarme de ella a conciencia.

Adoro su polla, deseo sentirla sobre mi piel, recorriendo mi cara, pintándome los labios, mojándome los párpados con su líquido, sintiéndola en mis mejillas, muriéndome porque la meta en mi boca.

Adoro su polla, quiero mimarla, cuidarla, humedecerla con agua templada, lavarla suavemente con un poquito de jabón, incidiendo en cada uno de sus pliegues, en cada una de sus curvas con mis dedos, de forma suave y lenta, manteniéndola dura hasta el extremo, abrazándola con mis manos y frotándola con la espuma así. Luego enjuagarla, vertiendo el agua sobre mi mano y dejándola caer desde ahí, mientras la sujeto delicadamente con la otra mano y la voy acariciando para comprobar que se va el jabón. Luego degustarla, para comprobar que los restos de gel han desaparecido, antes de abrazarla de nuevo entre las manos con una toalla suave hasta que la humedad desaparece.

Adoro su polla, anhelo ver el brillo de sus gotitas en la punta brotando mientras me postro ante Él, mientras ofrezco mi cuerpo para que Él lo use, y lamer esas gotitas, cada vez que aparezcan, y decir “Gracias, mi Domine” por todas y cada una de ellas, cuando las recojo, lamiendo la puntita, o besándola con los labios, o sorbiendo un poquito para reclamar que vuelvan a aparecer.

Adoro su polla y me muero por sentirla golpeando mi lengua y mi paladar, degustándola, atragantándome incluso, rodeándola con mis labios, haciéndola bailar por la lengua, saboreando, haciéndola llegar a mi garganta y tragando para sentirla más.

Adoro su polla, necesito sentirla follándome, resbalando con toda la humedad que surge de mi coño con solo verla, hundiéndose en mí de golpe, con fuerza, hasta hacer tope, una y otra vez, hincándose en las paredes de mi vagina hasta derramar mi orgasmo.

Adoro su polla, me vuelve loca sentirla enculándome, despacio al principio, con más fuerza en cada embestida, la siento durísima, gozando de mí, abriéndome, mientras mi Domine me sujeta por el pelo, y me da un placer indescriptible.

Adoro su polla y estoy deseando que se vierta sobre mí, que derrame toda su leche donde ella quiera, donde ella decida, en mi boca, en mi culo, en mi cara o en mis tetas, cuando y como quiera, porque sea como sea es un premio extraordinario para mí.

Adoro su polla, me encanta todo de ella, su color, su sabor, su turgencia, su forma… Todo. Y lo siento pero no he podido reprimir más el orgasmo mientras la recordaba.


Imagen de maya tomando su leche


Un escrito de maya, sumisa del Profesor Domine. 

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