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viernes, 11 de diciembre de 2015

Sumisa, follada en la oscuridad.

Allí estaba, tras la puerta contando hasta 20 para poder entrar en la habitación del hotel. Llevaba mi foulard en la mano, un trozo de tela negro con el que sabía que me iba a tapar los ojos.

Esa tarde no vería nada, no conocería a mi Domine. Sólo sentiría sus manos por mi cuerpo, sería follada a oscuras, notaría su polla en todos mis orificios. Estaba emocionada y aterrada a la vez. El morbo a lo desconocido, a tener sexo con un hombre al que ni siquiera iba a ver.

Entré en la habitación, todo estaba a oscuras y noté una mano que me cogió el pañuelo y me lo puso sobre los ojos, atándolo fuertemente. Mis ojos ya no se podrían acostumbrar a la oscuridad, ya no vería nada. Notaba a alguien a mi alrededor, una respiración profunda en mi oído.

- Hola marta - y me acarició por encima de la ropa- estás nerviosa?
- Sí, mi Domine. - contesté.
- Estas cachonda ? - Volvió a preguntar
- Sí, mi Domine

Entonces comenzó a susurrarme al oído todo lo que pensaba hacerme aquella tarde.

- Te voy a desnudar Marta, te pondré a cuatro patas y voy a meter un plug en tu culito mientras inserto un consolador en tu coño.  Luego, cuando lo considere oportuno, voy a follarte esos mismos agujeritos. Y tendrás que chupármela, sumisa. Deberás lamer mi polla como mi perrita que eres.

Temblé, y esta vez no era de miedo. Tampoco era de frío, era de pura excitación. Me estaba mojando y ni tan siquiera me había tocado ni quitado la ropa.

Me cogió de las manos, las suyas eran grandes y estaban calientes. Sin saberlo, mi Domine me estaba tranquilizando mientras nos adentrábamos en la habitación.

Volvió a colocarse a mi espalda, yo notaba que Él estaba desnudo, ya que podía sentir su polla ardiendo en mi espalda. Me abrazó y sus manos fueron a parar a mis pechos todavía con la ropa puesta, me bajó el sujetador y empezó a pellizcarme los pezones por encima de mi camisa. Todavía hoy, cuando cierro los ojos puedo notar la sensación de sus manos en ellos, sus dedos pellizcando mis erectos pezones y rotándolos, y siguen creciendo cuando lo hago y me excito cada vez con ello.

Lentamente fue desvistiéndome y acariciando todo mi cuerpo. Me arrodilló frente a Él y metió su polla en mi boca. Se me hizo la boca agua, notaba como crecía en mi interior su pene y yo movía sin parar mi lengua, jugando con su glande como si de un caramelo se tratase. Me movía delante y atrás, cada vez más fuerte, con más ansias, quería tragármela entera, absorberla.

Me detuvo cuando más desesperada estaba por darle placer con mi boca.

- Todavía no, sumisa. Quiero follarte.

Me levantó y me puso de cuatro patas en la cama, tal y como me había dicho. Acarició mi espalda hasta mis nalgas y me dio un fuerte azote.

Joder!  Que bueno, pensé.  Me excitó muchísimo ese cachete en el culo. Volvió a hacerlo repetidamente, y yo cada vez me iba poniendo más cachonda, la sensación era espectacular. Nunca había sentido nada igual. Seguro que mi culo ya estaba rojo, y me encantaba ya que sabía que a mi Domine le gustaba.

Entonces cogió mi plug anal, lo embadurnó de lubricante y con sus dedos fue mojando también mi ano, luego lo fue insertando poco a poco para no hacerme daño, hasta el fondo. La sensación era rara, mi ano se iba abriendo poco a poco para dejarlo entrar, mi Domine iba jugando con él, sacándolo y metiéndolo y cuando mi culo se acostumbró me lo dejó insertado.

Después cogió mi vibrador y me lo metió por mi coño mojado. Volvió a darme un cachete y creí morirme del placer de sentir mis agujeros llenos y su mano en mi culo, cuando creí que la cosa no podría mejorar, me dijo que aguantara el consolador y el plug con mis manos.

Yo seguía sin ver nada, a oscuras completamente, pero noté el peso de su cuerpo en la cama cuando se puso delante de mí, y bajándome la cabeza me metió su polla en la boca y me dio la orden de chupársela. Así lo hice, la engullí, la mojé con mi saliva, mi lengua lamía su glande, iba subiendo y bajando por su tronco y succioné sus huevos. Qué sensación tan maravillosa, ahora sí que estaba insertada por todos mis agujeros y era increíble.

Yo quería saborear a mi Domine, hacerle una gran mamada para hacerle saber todo el placer que me estaba dando, pero Él tenía otra cosa en mente.

Se levantó, lo oía moverse por la habitación hasta que me llegó el sonido de un paquete al rasgarse. Me acarició el culo, arriba y abajo, calentando mis nalgas con las manos y sacó el plug. Me abrió los cachetes y  fue paseando su polla por la raja de mi culo hasta parase en mi ano, presionó poco a poco para introducirse donde momentos antes había estado el plug. No me dolió, mi Domine era suave y delicado, fue entrando lentamente hasta que toda su polla estuvo en mi interior.

Un momento increíble,  mi primera vez. Nunca me habían follado el culo. Notaba como mis músculos se iban adaptando a su polla, a su calor, no me gustaba el plug, me encantaba sentir la polla de mi Domine en mi interior, algo vivo, caliente y con vida propia. Empezó a moverse, el placer era cada vez mejor. Me encantaba la tirantez que notaba cuando se retiraba y la enorme presión cuando me llenaba de una forma que jamás hubiera imaginado.

Arqueaba la espalda para acercarme más a Él. Era demasiado, era abrumador. Me corrí tras el permiso de mi Domine con esa sensación de no saber donde estaba. Tampoco me importaba. Continuaba sintiendo el vaivén de las caderas de mi Domine y mi climax se alargó hasta que se corrió en mi culo.

Luego la sesión se alargó, y se convirtío en una tarde maravillosa, pero aquella sería mi primera experiencia anal, y a pesar de mis miedos y de mis temores, resultó ser increíble.

Ahora quiero más.



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