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martes, 8 de marzo de 2016

Profesor: Un Amo firme e inflexible, pero compasivo.



Siempre me he considerado un buen Profesor, por encima de todo. Me gusta especialmente educar a una sumisa, y evolucionar con ella hasta convertirla en una sumisa entregada y fiel. Me apasiona recibir un email de una novata en este mundo, con ganas de aprender. Me encanta pervertir su mente hasta que se convierten en mis perritas entregadas. Me gusta ver como sonríen cuando las felicito por su trabajo bien hecho.

Soy un Amo firme, que cuando busca algo de una sumisa, generalmente acaba consiguiéndolo, aunque sea al cabo de unos meses. Hay mujeres que inicialmente no desean realizar según que prácticas sexuales, y a medida que van asistiendo a mis clases, se sienten más seguras y van avanzando en su aprendizaje. En muchos casos, después de una serie de clases, ellas mismas acaban pidiéndome lo que al principio yo les pedí.

Soy un Amo inflexible, que tiene claro que debe castigar a una sumisa cuando ella comete un error o desobedece alguna orden mía. Evidentemente, debo diferenciar entre una falta grave o leve, y debo aplicar siempre un castigo proporcional al nivel de la falta cometida. Es decir, no puedo aplicar un castigo severo por un error leve, ni debo aplicar un castigo demasiado suave por una falta de indisciplina repetida.

Lo que sí tengo claro es que después de un error o de un desacato, la sumisa debe recibir un castigo. Forma parte de su enseñanza y de su aprendizaje. Igual que castigamos a un niño, o a un perro cuando hace algo mal, debemos hacerlo con nuestra alumna, con la idea de que aprenda y entienda cómo debe comportarse ante su Domine.

Soy un Amo compasivo. Entiendo que mis sumisas son humanas y que pueden cometer errores. Por eso mismo, si el error cometido no es de muy alto nivel, suelo perdonar a mis sometidas después de una reprimenda verbal. Igualmente, suelo premiar a mis sumisas si han aguantado el castigo sin quejarse y aceptando su culpabilidad. La sumisa debe aprender de los castigos, y dichos castigos deben tener una finalidad.

Me gusta enseñar a mis perritas. Quiero que mis sumisas se entreguen a mí, y que sean felices obedeciendo mis órdenes y satisfaciendo mis deseos. Pero para que eso ocurra, la sumisa debe sentirse protegida, cuidada, y educada por mí. Debe sentir que yo soy un Profesor amable y delicado, que sabe educar a sus sumisas y hacerlas evolucionar hasta convertirse en su perrita fiel.

Por encima de todo, una sumisa desea sentirse la perrita fiel de su Amo, y desea que su Domine sea feliz con ella. La satisfacción de una sumisa de ver que su Amo se ha quedado contento con su trabajo es comparable a la de un niño cuando el padre le felicita, o la de un perro cuando recibe el premio de su dueño al hacer bien un ejercicio.

Por ese motivo, también es importante premiar a la sumisa cuando ha hecho algo bien, y ha cumplido los deseos de su Domine. Una simple caricia, acompañado de un 'Muy bien, sumisa' puedes bastar para que ella se sienta contenta. Aun así, algún regalito de vez en cuando también aviva la relación, y consigue que la sumisa se sienta valorada por su Profesor.

Un Amo educa, pervierte, protege, cuida, premia, corrige, castiga, azota y perdona. Lo realmente importante es saber cuándo debemos hacer una cosa o la otra. Un buen Profesor siempre lo sabe.



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