Video porno amateur: otro trío con mis sumisas



Aquella sesión iba a ser diferente. Yo llevaría una máscara de cuero y una peluca que ocultaría mi identidad, al igual que mis sumisas 'puta' y 'zorra'. Íbamos a grabar un video porno amateur, y quería ocultar nuestras identidades.

Como era de esperar, las dos se presentaron puntuales en el sitio consensuado. Ya se conocían de antes, y ya habían tenido varias sesiones conjuntas en las que las había obligado a tener relaciones lésbicas entre ellas. Podemos decir que mis dos perritas disfrutaban comiéndose el coñito la una a la otra. Con las dos vestidas de pié en el centro de la habitación comenzó el espectáculo. Agarré la cámara, y comencé a grabar:

- Bien, sumisas, ya sabes cómo empieza esto. Quiero que puta desnude a zorra, con cuidado, con mimo.

Dicho y hecho, mi sumisa puta comenzó a desnudar a zorra, quien se mantenía de pié en medio de la sala, sin decir nada. Primero la blusa, luego la falda, los zapatos, el sujetador, y las braguitas... en apenas un minuto ya tenía a mi primera sumisa en ropa interior.

- Colócate a 4 patitas encima de la cama, mostrando su culito a la cámara, zorra.

Así lo hizo, obediente. Yo aproveché para repasar con mi cámara cada uno de los rincones de su cuerpo. Quería mostrar al mundo su conejito depilado y sus pechos erguidos.

- Ahora quiero que azotes y masturbes a tu amiguita, puta. Comienza con un par de azotes y unas caricias en su conejito. Luego continuarás con unos pellizcos en los pezones, seguidos de otros azotes. Ya sabes cómo me gusta hacerlo a mí.

Sin perderme ni un gramo de la acción, fui grabando con cuidado cada uno de los azotes. Ella sabe cómo me gusta azotarlas, y así lo hizo ella misma. Primero 2 azotes en una nalga, acompañado de una caricia. Dos azotes en la otra nalga, para deslizar luego la mano por la raja del culito, buscando el coñito de mi otra sumisa, con la idea de ir poniéndola cachonda poco a poco.

Luego otros 2 azotes en cada nalga, mientras con la otra mano pellizcaba los pezones de zorra. No tardó  mucho en estar cachonda como zorrita que es, y en tener los pezones duros e irritados. A continuación, tras indicaciones mías, puta introdujo un plug en el culito de zorra para continuar luego azotando su culito, ya rojo.


Tras unas nalgadas más, continuó introduciendo un consolador en el coñito de su compañera, lo que excitó aún más a su hermanita. De la misma manera que yo suelo hacer con ella, puta comenzó un ritual en el que simultaneaba los azotes en las dos nalgas, los pellizcos en los pezones, el movimiento de los dos consoladores, y las caricias en el clítoris.

Yo continuaba la grabación, repasando el cuerpo de mis dos sumisas, mientras podía oír como zorra se excitaba más y más hasta casi llegar al orgasmo.

- Basta, puta. No quiero que se corra así. Ahora voy a azotarla yo, mientras tú le comes el coñito. Quiero que se corra con tu lengua, puta.

Obediente como siempre, puta sacó el consolador del coñito de zorra y tras ponerse de rodillas detrás de ella, comenzó a pasa la lengua por el chochito mojado de su amiguita, que se retorcía de placer. Viendo la situación tal y como estaba en aquel momento, decidí que era el momento de hacer sufrir también a puta, con lo que opté por agarrar otro plug e introducirlo en su culito, y meter otro consolador en su coñito.

La visión en aquel momento que teníamos la cámara y yo era maravillosa. Mi sumisa zorra se encontraba a 4 patas, en la cama, con un plug en el culito, sus nalgas rojas, al borde del orgasmo, y con puta detrás suyo, también a 4 patas, con los dos agujeritos penetrados... Fantástico.

Mi primer objetivo era grabar el orgasmo de zorra, así que acudí a la parte delantera de aquel trenecito, para ayudar a puta en su cometido. Saqué primero el plug de su culito, para introducir luego el consolador que antes había estado en su conejito. El grito de mi sumisa me dejó claro que lo había notado, de sobras.

Sin dejar de grabar en ningún momento, comencé a masturbar el culo de mi sumisa mientras la otra continuaba comiéndole el coñito. Los gemidos de zorra ya se hacían notar con ganas, estaba al borde del orgasmo y estaba siendo comida y follada a la vez. No tardó mucho en correrse como una perra, momento en que aproveché para dejarlas descansar un rato. Aun así, volví a introducir los dos aparatitos en los agujeritos de mi sumisa.

Como era de imaginar, yo ya había trempado y me sobraba la ropa. Tras una orden, mis dos protegidas se arrodillaron ante mí, cada una con su consolador y su plug, y comenzaron a desnudarme. Me gusta obligar a mis sumisas a desnudarme mientras tienen sus agujeritos penetrados, no les permito sacarse los juguetitos.

- Bien, sumisas... ahora quiero que miréis a vuestra hermanita, arrodilladas ante mí, y que os masturbéis la una a la otra.

El ejercicio requería una cierta coordinación, pero no tardaron mucho en alcanzarla: zorra agarró el consolador que puta tenia entre las piernas, y comenzó a masturbarla, mientras puta hacia lo propio con zorra. Las dos, frente a frente, podían verse la cara mientras disfrutaban.

- Ahora quiero que con la otra mano pellizquéis los pezones de vuestra hermanita.

Obedientes como siempre, mis dos alumnas procedieron a cumplir mi orden, pellizcando así los pechos de su compañera. La imagen era maravillosa vista desde la cámara. Las dos perritas, separadas por centímetros, estaban una delante de la otra, desnudas, masturbándose y pellizcándose la una a la otra. Grabé el instante durante unos segundos, captando como disfrutaban, cuando noté que en aquella imagen faltaba algo.

Poco a poco, me acerqué hacia ellas, hasta el momento en que pude colocar mi polla entre sus dos bocas, enfocando la imagen desde arriba.

- Sin dejar lo que estáis haciendo, perras, quiero que saquéis vuestras lenguas y que lamáis el pene de vuestro Amo. Chupad mi polla, sumisas.

Unos segundos más tarde, pude sentir con satisfacción como las lenguas de zorra y puta acariciaban mi glande mientras ellas continuaban masturbándose y pellizcándose la una a la otra. Los gemidos se entremezclaban y podía notar como las dos se ponían muy, muy, muy excitadas.

Con suavidad, comencé a meter mi polla en la boca de cada una de ellas, intercambiando cada 10 segundos de perra. Quería grabar como metía y sacaba la polla de la boca de mi sumisa, para después meterla en la boca de la otra.

Tras unos minutos jugando con ellas en esa posición, pude escuchar como zorra volvía a correrse de gusto. Sus gemidos eran distintos a los de su compañera, y en ese momento caí en la situación de que puta no se había corrido aún. Su hermanita zorra ya llevaba dos orgasmos y ella ninguno. Eso no era justo.

- A ver, puta, túmbate en la cama, boca arriba, con la cabeza al borde de la cama. Y tú, zorra, colócate encima de ella, comiéndole el coñito, de manera que tu culito quede a la altura de su boca, y de mi polla.

La posición era exactamente la que yo quería. Un perfecto 69, con mis dos sumisas, de manera que la cabeza de puta y el chochito de zorra quedaban al borde de la cama, donde yo iba a colocarme.

Sus culitos seguían penetrados por un plug, lo cual yo aproveché para seguir masturbando a puta hasta el orgasmo. No tardé mucho en oír sus gemidos, y en notar como estallaba de placer. Llevaba excitada rato, y era normal que se corriera. Su Amo masturbaba su culo mientras su hermanita zorra lamia su clítoris.
 
Tenía todo grabado, y reconozco que me gustaba el video tal y como iba hasta entonces, pero faltaba una cosa. Seguía faltando mi pene en aquella grabación. Rápidamente, me dirigí otra vez al borde de la cama, donde me había guardado el espacio que yo quería.

Tras azotar un par de veces su culo, introduje mi polla en el coñito de zorra, quien respondió con un respingo al sentirse penetrada. Mi otra sumisa, puta, observó con curiosidad como donde antes tenía un coñito para lamer, ahora habían los huevos de su Amo. Como buena sumisa, esperó mi orden para comenzar a lamer, cosa que hizo gustosa.

Mientras mi polla atravesaba el coñito de una de mis protegidas, mis huevos eran lamidos por la otra. Igualmente, mi sumisa follada lamia chupaba el conejo de su hermanita, que a su vez lamia mis pelotas. Para colmo, el culito de cada una de ellas seguía penetrado con sus correspondientes plugs. La imagen era maravillosa.


Cada X segundos, yo sacaba mi polla del coñito de zorra, para ofrecérsela a puta, quien lamia bien mi miembro, saboreando los jugos de su amiguita. Mientras, yo grababa la escena con cuidado, que me parecía de lo más excitante que podía haber.

Después de unos minutos jugando, con mi verga dura como una piedra, y habiendo escuchado ya como mis dos sumisas se corrían otra vez (una con mi polla y la otra con la lengua de su hermanita), faltaba el momento final del video, quería grabar mi leche corriendo por tus caritas de perra.

- Bien, perras. Ya habéis disfrutado de la fiesta, y va siendo hora de que hagáis disfrutar a vuestro Domine. Arrodillaros las dos, ante mí, y lamed mi polla. No quiero que os traguéis mi leche, quiero grabar como mi semen sobre vuestra cara, y como laméis luego el liquido de la cara de vuestra hermanita.

Mis dos perritas, cachondas, excitadas, corridas y obedientes como siempre, se apresuraron a bajar de la cama y a arrodillarse otra vez ante mí, con el objetivo de lamer mi polla. Desde arriba, el espectáculo estaba asegurado. Mi mano izquierda sujetaba la cámara, que grababa en alta definición a mis dos sumisas lamiendo mi polla. Mi mano derecha sujetaba la cabeza de mis sumisas alternativamente, mientras yo hundía mi pene en la boca de cada una de ellas.

Apenas 2 minutos más tarde, mi pene estaba a punto de explotar, y era momento de grabarlo con todo tipo de detalle. Saqué mi polla de la boca de una de mis sumisas, y retrocedí unos centímetros, para poder captar mejor el momento.

- Juntaros delante mío, perritas, y sacad vuestras lenguas. Quiero que repaséis el glande con pasión, hasta conseguir vuestra leche, sumisas. No la traguéis, recibidla en vuestra cara...

Ahí estaban mis dos sumisas, desnudas, arrodilladas ante mí, con mi polla en sus labios, y sus lenguas repasando mi glande. Mi polla, completamente excitada, dura y roja como un bote de kétchup, estalló de placer, y un chorro de leche, blanca y espesa, fue a parar a la cara de mis perritas. Mis gemidos se grababan en la película, a la vez que mi líquido espeso manchaba la carita de puta y zorra. Ellas, obedientes y con ganas de satisfacer a su amo, se limitaban a lamer el glande con la punta de sus lenguas, y a recibir su alimento.

Su cara era un mapa, extasiadas, felices, orgullosas, y manchadas de leche, del semen de su Amo que había estallado de placer. Yo estaba contenta con ellas. Habían hecho el trabajo bien, y el video tenía muy buena pinta. Merecían un regalo, merecían tomarse la leche de su Domine, ahora esparcida por sus caras.

- Bien sumisas, estoy contento con vosotras. Ahora, puta, vas a lamer todo mi semen de la cara de zorra, y te lo vas a tomar. Y tú, zorra, vas a hacer lo mismo con la leche que hay en el rostro de puta. Recordad que eso es el semen de vuestro Amo, es vuestro alimento y no podéis desaprovecharlo. Lamed.

La sesión terminó como siempre suelen terminar mis sesiones, con un baño en el que ellas debían limpiarme en profundidad antes de irme. Pero aquella sesión no era una sesión cualquiera. Aquella sesión había quedado registrada y guardada para el futuro. Un trío lésbico que podría revivir cuando yo quisiera en mi TV.

Mi propio video porno amateur.

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