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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Sophie, en la mansión del vicio.



El día de hoy el Profesor me envío una invitación, me dijo que en la noche iríamos a una fiesta y que debía utilizar el traje que ya me había pedido. 

Al llegar al lugar de la cita con mi Amo, me doy cuenta que es una gran mansión, de un siglo pasado y veo muchas personas que he visto en las revistas y programas de sociales.

De pronto me doy cuenta que es una fiesta para millonarios. Son alrededor de 40 entre hombres y mujeres, y me siento muy halagada de que mi Domine me haya elegido para acompañarle. 

Espero al Profesor donde me indicó y me percato  que en la gran sala, hay unas 40 sillas, y una cama redonda, de color negro, en el centro, a modo de escenario. 

Eso me hace sentir nerviosa, porque acabo de darme cuenta de que el escenario es para mí y que yo soy el espectáculo. Nunca he tenido una sesión en público,  pero también despierta el morbo en mí.

El profesor se acerca a mí y me lleva al centro de la sala. Estando yo frente a la cama se pone tras de mí y acaricia mis hombros, bajando por mis brazos. Intento apartarme, pero un leve toque de él hace que me detenga, no puedo evitar sentirme nerviosa ya que todos están viendo como me toca.

Mi vestido es de época victoriana con la falda muy corta que muestra mis ligas y deja adivinar mis braguitas. El corsé dejaba una parte de mi vientre descubierto y siento las manos de mi Domine subiendo hasta acunar mis pechos. 

Cierro los ojos y al abrirlos veo a todos frente a nosotros, disfrutando del espectáculo, tomando ponche y mirándonos excitados.

-"Bien, sophie, frente a ti hay hombres y mujeres que están deseando ver tu cuerpo desnudo. Quieren verte sometida a mí, y disfrutar de tu sumisión. Sácate toda la ropa, perrita. "

A su orden, empiezo a deshacer el lazo de mi corsé, lo quito y lo coloco con cuidado a un lado de la cama. Hago lo mismo con la falda, quedándome sólo en ligas y braguitas, mis pezones duros por el frío de la noche y por sentirme observada por todos.

-"Desnuda, sophie". Puedo ver en el rostro de mi Amo que no quiere volver a repetir la orden y que ya está imaginando como me castigará por no haberme desnudado completamente.

Su sonrisa me hace pensar que sabe que estoy mojada y que me apena un poco que vean mi humedad.

Procedo a quitar la escasa ropa que aún tenía y al estar completamente desnuda el Profesor me ofrece su mano y me hace subir a la cama poniéndome en cuatro. 

Para este momento la vergüenza de que todos vean lo que me hará, se mezcla con el ardor de sentirme observada y deseada.

Mi Amo se acerca a mí y pellizca mis pezones para ponerlos más duros y colocarles unas pinzas. 

Hecho esto, se coloca detrás mío y acaricia mis nalgas. La anticipación de pensar que me va a azotar hace que no pueda evitar sentirme cachonda.

Entonces siento como sus manos abren mi ano y empieza a poner lubricante en él para introducir una bala vibradora. 

-"Cuenta hasta 10, perrita"

Al escuchar esto siento una primera nalgada y la bala empieza a vibrar en mi ano. Mi Domine acaricia brevemente donde me acaba de azotar y siento otra nalgada más y otra, y las cuales cuento hasta llegar a diez.

Escucho los murmullos de quienes nos rodean pero es tanto el placer que mi Amo me está dando que por momentos llegó a olvidar que estoy siendo exhibida.

Mi Amo pasa sus dedos por mi coño y los saca empapados de mis jugos, se acerca a mí y los lleva a mi boca, haciendo que los chupe y quite todo rastro de ellos.

Y vuelve a dirigirse a mi coño y frota mi clítoris haciendo que de mi escape un leve gemido. Sé que esto me costará otro castigo.

-"Cuenta otra vez, sophie"

Y vuelvo a contar hasta llegar nuevamente a 10, mientras puedo sentir como sus nalgadas caen una tras otra en mi culo. Intuyo que mis nalgas deben estar rojas por la atención recibida y el continúa vibrando dentro de mi ano, haciendo que me sienta cada vez más cerca del orgasmo.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que mi Amo empezó a usarme cuando lo escucho preguntar si alguien está interesado en participar. 

No puedo evitar mirar ni ocultar el asombro de mi rostro al ver como el Profesor me ofrece a los espectadores. Tras unos segundos, veo que se acercan dos hombres y una mujer, que quieren participar.

Los dos hombres se acercan y me rodean. El primero es moreno, casi color chocolate, con el cuerpo muy marcado, se nota que hace ejercicio. El otro, alto, calvo y delgado, es el mayor de los dos y se le marcaba un gran paquete. La mujer, de unos 40 años, es muy bella y sus ojos oscuros mostraban mucho deseo. 

De pronto todos invadieron mi espacio y yo trato de buscar a mi Domine, pero al encontrarlo, puedo ver como él continua con el gesto serio, y su mirada me indica que debo obedecer.

Los tres caminan a mi alrededor deseosos de empezar a tocarme. Todos exudan hormonas dominantes.

La mujer se acerca y me coloca un antifaz, lo que hace sentir más nerviosa, pero recuerdo que mi Amo está presente y que él jamás permitirá un daño, por lo cual me obligo a mi misma a confiar en estos tres extraños. 

Siento una mano hurgar en mi trasero y retiran la bala de mi ano, y el frío del lubricante llenando mi ano, esos dedos abren el anillo de mi ano, haciendo que quiera contonearme hacia ellos.

Justo en ese momento una polla trata de entrar en mi boca, e indecisa abro los labios dejando que el glande entre en mi boca, sintiendo su textura y sabor. Sin verla, puedo saber que se trata de una gran polla, limpia, hermosa. 

Entonces, mientras lamo aquella verga, y noto como continúan masajeando mi ano, siento de repente que alguien lame mi coño. Un delicioso arrastrar de lengua, unos dientes mordiendo antes de cubrirme con toda su boca. Deseo con todo mi alma que sea la mujer quien está lamiendo mi coño, me excita la idea.

Justo cuando estoy al límite, esa boca se separa de mí. Yo quisiera gemir de frustración pero en ese momento siento una polla presionando mi ano, intentando entrar. Mi esfínter está bien dilatado, se nota que lo han trabajado bien, y ese miembro no tarda en entrar hasta el fondo. Es igual que de grande que la que continuo lamiendo, y eso me vuelve loca. 

Mientras, mi boca continúa follada con duras estocadas, dentro y fuera, dentro y fuera, y mi lengua recorre cada pedazo de esa polla dura. 

El hombre detrás de mi trata de abrirse paso en mi interior, adentrándose cada vez más. Noto su herramienta dura completamente, cada vez más dentro de mí. Gimo en torno a la polla que tengo en la boca y siento unos latigazos en mis nalgas, en mi espalda, mientras acarician mi clítoris con una mano. Pierdo la noción de cuantos son, y sólo imagino que es la mujer ya que yo aún sigo penetrada por dos pollas. Siento como retiran las pinzas de mis pezones y el dolor se mezcla con el placer.

En ese momento recuerdo que no hablé con mi Domine si tenía permitido correrme, pero sinceramente ya no puedo evitarlo. 

Continúo lamiendo la polla que tengo en mi boca. El desconocido está al borde del orgasmo, y me folla la boca muy fuerte, abriéndose paso hasta mi garganta. Al final, un rio de semen inunda mi boca, provocando que me atragante un poco. 

Las estocadas del otro desconocido cada vez son más fuertes en mi ano, y no puedo evitar mover mis caderas a su ritmo. La mujer continúa azotando mi culo, acariciando mi clítoris, y pellizcando mis pezones. Las sensaciones de dolor se transforman en placer, y mi cuerpo se encuentra al borde del éxtasis.

-"Córrete, sophie, córrete para nuestros invitados.", grita mi Domine, como si se dirigiera al público y no a  mí. En ese momento recuerdo que hay 40 personas mirando cómo me follan y me usan, y la imagen me vuelve a la mente. De repente me siento inundada por el orgasmo, al mismo tiempo que siento el chorro caliente inundando mi ano y exprimo cada segundo de placer. 

Mis brazos y manos flaquean por la intensidad del orgasmo, justo cuando me quitan el antifaz de la cara. Puedo ver de nuevo a los 40 invitados delante mío, mirándome. Unos pocos han sacado sus pollas fuera y se les nota excitados. Otras están acariciándose. La mujer que ha participado en el espectáculo me besa y se sienta, mientras los 2 hombres se visten de nuevo y regresan a sus sitios tras haberme utilizado

Yo sólo pienso en cómo debo agradecer a mi Domine tan grande regalo, justo cuando puedo oír de nuevo su voz:

- "¿Alguien más desea participar en el espectáculo?"

Creo que esta fiesta se va a alargar más de lo que yo pensaba. Este grupo de millonari@s van a usarme como su perrita durante un buen rato...


Un relato de izel, con la ayuda del Profesor Domine.

1 comentario:

  1. Una evidente fantasía, bien contada, pero que le falta algo de trabajo

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