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jueves, 15 de diciembre de 2016

Porque yo te lo ordeno, sumisa.


Ya son varios años los que llevo de Amo, y tengo claro desde hace tiempo que la sumisión es más un estado mental que físico. Efectivamente, el componente sexual es importante y es básico en este mundo, pero ya hace mucho que tengo claro que la vertiente psicológica de este juego, la necesidad de la sumisa de cumplir los deseos de su Amo, gana por abrumadora mayoría a la vertiente física.

Necesito educar a una sumisa. Me gusta que llegue a mí novata, sin experiencia, sin haber sido pervertida anteriormente, pero con algo por dentro que la invita a ello, que la obliga a preguntarse si hay algo más en este mundo. Yo no busco una guarra, ni una puta, ni una perra, yo busco una mujer novata en estos lindes, inocente. Y quiero ser yo quien te pervierta, sumisa. Quiero que descubras este mundo conmigo, que se conviertas en MI perra, en MI puta, en MI zorra. Y quiero que lo hagas poco a poco, hasta entregarte a mí completamente. Luego, en la calle, quiero que seas una perfecta señorita, una mujer respetable, una madre de familia conservadora.

Cuando te pido que te hagas una foto en ropa interior, o desnuda, a cuatro patitas, no te la pido por el placer de verte desnuda. No necesito excitarme con la imagen de una mujer desnuda, tengo miles de modelos desnudas en Internet, sexys, espectaculares. Cuando te ordeno que te desnudes para mí y te fotografíes para mí, no me excita ver tus fotos porque me guste tu cuerpo. Lo que realmente me excita y me pone cachondo es que hagas esas fotos porque yo te lo pido, porque yo te lo ordeno.

Quiero que cuando recibas un email mío, con el encabezado "Ejercicio", tu corazón palpite de emoción, deseando leerlo. Quiero que cuando leas el ejercicio que te pido, desees cumplirlo. Quiero que tu 'jardín' se moje leyendo ese ejercicio y pensando en cómo lo vas hacer. Y quiero que lo hagas pensando en mí, pensando en que luego voy a recibir esa foto, y la voy a disfrutar. Pero no quiero que lo hagas sin más, quiero que desees hacerlo. Que te mueras de ganas de desnudarte para mí, porque yo te lo ordeno.

Cuando estemos juntos, te ordenaré que te desnudes, y que te quedes desnuda delante de mí. Y tú lo harás, y te ofrecerás a mi tal y como llegaste al mundo, para mi uso y disfrute. Y lo harás porque deseas hacerlo, porque deseas que te use, porque deseas ser mía. Luego te ordenaré que me desnudes a mí, y que dobles mi ropa con cuidado y la guardes. Y tú lo harás, porque deseas verme desnudo, porque deseas verme feliz. Y te ordenaré que lamas mis huevos y mi polla, y tú lamerás, como una buena perrita. Y serás feliz haciéndolo, porque sabes que yo lo disfruto. Y harás todo eso simple y llanamente porque yo te lo ordeno.

Y llegará un momento en que serás feliz cumpliendo mis órdenes, y te sentirás llena cuando estés en mis manos. Porque sabes que yo te escogí, y elegí educarte a ti. Y te sentirás protegida y cuidada, y yo te utilizaré. Llenaré tus agujeritos con mi polla y con diversos juguetitos, y te daré mis jugos, y tú los tomarás como un regalo. Y jugaré contigo, pellizcándote, azotándote, atándote y sodomizándote. Y cuando lleguemos al final de la sesión, te pediré que me bañes, que me dejes limpio como si no hubiera pasado nada en aquella habitación. Y tú me bañaras, y me dejarás limpio, solo porque yo te lo ordeno.

Quizás en tu casa mandes tú, y tu gente te obedezca, y quizás en tu empresa seas tú quien dé las ordenes, y quien decida el rumbo que toma la empresa, o con quien se negocia y con quién no. Es posible que seas madre, profesora, o directora, pero cuando estés conmigo, solo serás mi sumisa. Dejarás a un lado tu rango y obedecerás mis órdenes. Y lo harás porque tú así lo quieres, porque deseas cumplir mis deseos, y porque quieres que yo te use. Serás feliz respetándome, obedeciéndome, safistaciéndome, y harás las cosas solo por un único motivo: Porque yo te lo ordeno.


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