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lunes, 16 de octubre de 2017

Petplay: La sumisa perrita quiere jugar

Suelto un pequeño suspiro, me encanta ver a mi Domine trabajar, lo concentrado que se encuentra sentado en su silla frente al ordenador, pero quiero su atención. Me tiene esperándolo,  desde hace media hora, sentada, desnuda e impaciente en el tapete que se encuentra en una esquina de la fría habitación. Creo que lo hace aposta, sabe lo impaciente que soy y su pose imperturbable me está volviendo loca, le deseo, lo necesito.

No puedo más, quiero su atención, quiero que juegue conmigo. Me pongo a 4 patas y le echo un pequeño vistazo, parece que no lo ha notado, tomo con mi boca mi platito de perrita que está a un lado del tapete, otro vistazo y sigue en lo suyo. Mi pulso se acelera y se forma un nudo de nervios y anticipación en mi estomago. Camino a cuatro patas, con mi platito en la boca, hasta situarme enfrente de su escritorio, otro vistazo, estoy segura que me está ignorando a propósito.

Me arrastro por el duro y frío piso, mi corazón bombea como loco, mi cuerpo comienza a temblar. Llego a su lado, me siento sobre mis piernas con las manos dobladas a la altura de mi pecho, suelto unos pequeños gimoteos y le miro. Me está mirando fijamente, esta serio, mi corazón da un pequeño brinco, la sangre sube a  mis mejillas y el temblor de mi cuerpo es más notable.

Oh, oh, creo que estoy en problemas. Sin embargo, mi Domine suelta una pequeña risa y me mira con ternura.

- Ya te habías tardado, mi niña. -  dice mientras desplaza la silla a un lado para dejarme sitio.
 

Mi cuerpo se relaja visiblemente,  inmediatamente muevo la colita y le dejo el plato cerca de sus pies. Me sitúo  entre sus piernas, sentada en el suelo y apoyo mi cara en su rodilla, buscando su contacto. Esto provoca otra pequeña risa de su parte, con su mano hace pequeñas caricias en mi cabello y en mi cara. Se siente de maravilla, me encanta su contacto.

Pasan unos pocos minutos, que se sienten como horas, mi Domine sigue concentrado en su trabajo y de vez en cuando me regala algunas caricias. Soy una pequeña revoltosa, lo sé, pero no aguanto más, necesito a mi Domine y tendré que hacérselo saber, aunque estoy segura que ya está esperando mi próximo movimiento. Me restriego un poco contra sus piernas, y suelto un pequeño ladrido, como tenía previsto, su mano se dirige nuevamente hacia mi mejilla, volteo la cara de modo que su mano queda al alcance de mi boca y nariz, aspiro discretamente, me encanta su olor.

Comienzo a repartir pequeños besos en la palma de su mano, noto como se tensa levemente pero deja su mano a mi alcance, escucho el sonido de las teclas del ordenador al ser pulsadas suavemente. Con más valentía paso sutilmente la lengua por la palma de su mano hasta llegar a su dedo corazón, sostengo su mano con las mías, para que no se me vaya a escapar, en lo que me incorporo  sobre los rodillas para tener más movilidad.

Con su mano entre las mías, me acerco mas  y meto la punta de su dedo a mi boca y succiono levemente. Dejo de escuchar las teclas al ser pulsadas y noto que mi Domine se ha quedado quieto, este leve descubrimiento hace que se me escape una pequeña sonrisa de triunfo mientras meto su dedo más profundamente a mi boca, al sacarlo, raspo suavemente su dedo con mis dientes y escucho un pequeño gruñido de mi Amo antes de notar que hecha la silla para atrás y quita la mano de mi alcance.

Mi Domine está sentado frente a mí, mirándome con diversión, mi corazón se acelera, me siento sobre mis piernas  con las manos descansando sobre el suelo, con la cabeza agachada en señal de sumisión. Creo  que ha pasado una eternidad hasta que siento la mano de mi Domine tomar mi barbilla y levantarla para que lo mire, y noto deseo en sus ojos, inmediatamente una corriente de excitación recorre mi sexo.

- Así que mi perrita quiere jugar - dice roncamente.

Veo como abre un cajón de su escritorio y saca una pelotita. Mi corazón bombea como loco, siento como la sangre va más rápido a todas las partes de mi cuerpo, concentrándose especialmente en mi sexo, que empiezo a notar húmedo.  Muevo la colita y suelto unos ladridos.

- Ve por ella Bambi - me ordena mi Domine mientras echa el brazo para atrás y lanza la pelota al otro extremo de la habitación.

Inmediatamente me  arrastro a 4 patas por la habitación hasta coger la pelota con la boca. Regreso hasta situarme enfrente de mi Amo, dejo la pelota en su mano, que está extendida, mientras muevo la colita y ladro para que la lance de nuevo.

Mi Domine repite la acción 5 veces. A la quinta, una vez deposité la pelota en su mano, la vuelve a guardar en su cajón. Me siento sobre mis muslos y pongo mis manos en el suelo. Mi Domine me mira fijamente, posa su mano en mi cabeza y me dice  "buena chica" mientras acaricia mi cabeza. Mi Domine echa la silla hacia atrás, se levanta y camina hasta el sofá, al fondo de la habitación

- Ven- me ordena mi Domine.

Me arrastro a 4 patas hasta quedar enfrente de él. Nuevamente, me siento sobre mis muslos esperando, con impaciencia y excitación, la siguiente indicación.

- Desnúdame Bambi-  ordena mi Domine, con esa voz tan serena e imperturbable. No entiendo cómo puede estar tan tranquilo, mientras yo soy un manojo de nervios y excitación. Le deseo, le deseo con locura.

Me incorporo hasta quedar parada enfrente de él, me encanta ver lo pequeña que soy a su lado. Con mis manos temblorosas comienzo por desfajar su camisa, para después desabrochar los botones. Me acomodo detrás de él y le saco la camisa por los hombros, teniendo cuidado en no arrugar su ropa. Con mucho mimo doblo la camisa, camino hasta el escritorio y la dejo allí. Regreso hasta estar enfrente de mi Amo, me arrodillo y comienzo a desabrochar sus zapatos. Levanta levemente la pierna derecha, retiro su zapato y su calcetín. Ahora levanta la pierna izquierda y repito el procedimiento. Tomo los zapatos y los calcetines, me incorporo y camino hasta el escritorio, los deposito en el suelo. Me arrastro por el suelo a 4 patas, hasta quedar nuevamente frente a él.

Desabrocho el cinturón, luego el botón de su pantalón, le bajo el cierre y el pantalón. Una vez más me dirijo al escritorio y dejo el pantalón, doblado con cuidado, a un lado de la camisa. Le echo un pequeño vistazo a mi Amo, sigue parado enfrente del sofá, mirando me imperturbable. Me encanta todo de él, me encantan sus manos con esos dedos largos y finos, perfectos para chuparlos. Me encanta su espalda, dura y ancha, perfecta para pasar mis manos y  dejar caricias por ella. Me encanta su pecho, perfecto para pasar mi lengua por él.

Dirijo mi mirada a su bóxer, donde puedo notar su polla que está dura, y no puedo evitar pasar mi lengua por mis labios. Me encanta su polla, esa polla dura que es demasiado grande para mi boca, esa polla que me alimenta cuando hago las cosas bien, esa polla que me lleva a la gloria...

- Bambi- me llama la atención mi Domine.

Doy un pequeño respingo, me he quedado embobada, enfrente del escritorio, admirando a mi Domine. No parece nada contento.

-Sube, perra - chasquea los dedos señalando el sofá, mientras me mira, severo.

De inmediato me pongo a 4 patas y me arrastro hasta el sofá, una vez allí, me subo a él. Quedando de cara a la pared, con el culo hacia mi Amo.

ZAS- siento una dura nalgada en mi culo.
 

ZAS- otra.
 

ZAS- aferro mis uñas al brazo del sofá.

Mi Domine repite la acción 12 veces más. Siento mi culo arder, pero también puedo sentir lo mojado que está mi coñito.

De repente siento dos dedos de mi Domine recorrer mi vagina. Los pasa por mis labios, mientras acaricia mi culo con su otra mano. Bruscamente mete los dedos en mi coño, los mete y los saca una y otra vez. No puedo evitar gemir y mover mis caderas en busca de más.

ZAS- una nueva nalgada, me quedo quieta.

Con su mano libre coge mi cabello y tira de él, echando mi cabeza hacia atrás

-Mira que mojada estas, putita- saca sus dedos de mi coño y los pone frente a mí. Con su otra mano sigue sujetando mi cabello.

-Abre la boca- me ordena.

Inmediatamente abro la boca, y el mete sus dedos, empapados de mis jugos, a mi boca. Los chupo hasta dejarlos limpios.

Acerca su cara a la mía, y me susurra - quédate quieta, Bambi, no te muevas- suelta mi cabello y deja una pequeña caricia en mi culo antes de retirarse.

Puedo escuchar como camina por la habitación, escucho el roce que produce su bóxer cuando se lo quita. Escucho cajones abrirse y cerrarse. Escucho que toma algo del suelo y lo escucho acercarse.

Se coloca a un lado mío y empieza a dejar caricias por mi espalda. Me estremezco ligeramente. Agarra mis tetas cosas sus manos y las aprieta.

-Mmm, me encantan estas tetas que tienes, perrita- toma mis pezones entre sus dedos y los estira.

-Te voy a poner estas pinzas en los pezones- extiende la palma de su mano frente a mí, puedo ver las pinzas en ella. - pero primero voy a disfrutar de estas tetas- me incorpora, de modo que quedo de rodillas en el sofá. Agarra mis pechos con sus manos y los estruja. Acerca su boca a uno de mis pecho, dejando pequeñas mordidas en el, para luego meterse un pezón en la boca.

Gimo y me retuerzo, es una deliciosa

-Shhhh, quieta perrita- me da un pequeño pellizco en el culo. Me quedo quieta.

Mi Domine pasa unos minutos torturando mis pechos, metiéndose un pezón a la boca y luego otro. Hasta que coloca las pinzas en ellos.

Mi Domine se coloca frente a mí, admirando mis pechos.

- Preciosas, y son mías, perra- Da unos pasos para atrás, queda a unos pasos enfrente de mí, chasquea los dedos, señalando el suelo enfrente suyo.

Me bajo de sofá, y me camino a 4 patas hasta quedar enfrente suyo, su polla dura y deliciosa queda prácticamente enfrente de mi cara. Quiero su polla, quiero chuparla hasta tener mi lechita.

Me siento sobre mis talones, levanto los brazos a la altura de mi pecho, doblo las manos, miro su polla y le miro a él mientras comienzo a ladrar.

-¿Quieres comer perrita?- me mira con diversión.

Doy unos pequeños saltitos y ladro insistentemente. Él sabe cuánto deseo su polla.

-Abre la boca y saca la lengua, no chupes-

Hago lo que me pide, saco la lengua y me quedo quieta. Mi Domine agarra su polla con una mano y la posa sobre mi lengua, toma mi cabello con su otra mano, y tira de él para levantar mi cabeza, mientras sigue golpeando mi lengua con su polla, una y otra vez.

-¿Quien es mi perrita, Bambi?- Me mira a los ojos mientras pasa su polla por mi cara.

Suelto un ladrido, mientas le miro para hacerle saber que soy yo, yo soy su perrita, su fiel y obediente perrita.

-Buena chica, abre la boca-  inmediatamente abro la boca y mete su polla dura y deliciosa en ella.

Tomo su polla con una mano y comienzo a moverla, arriba y abajo, mientras la chupo.

Al cabo de unos minutos, saca su polla de mi boca, y yo me quejo, quiero que se corra en mi boca, a él le causa gracia y la pasa por mi cara. Me ordena subir nuevamente al  sofá y colocarme de cara a la pared. Se sitúa detrás mía y pasa su polla, mojada por mis babas, por mi coño, mi coño mojada y sensible por la excitación.  Sujeta mis caderas con sus manos y me penetra, comienza a bombear dentro de mí sin piedad. Estoy tan excitada que al cabo de unos pocos minutos estoy por llegar al orgasmo. Volteo la cabeza para mirarle y ladro, para  hacerle saber que estoy cerca. Me mira a los ojos mientras sigue penetrando me, vuelvo a ladrar.

-Aun no perrita, ni se te ocurra correrte- me advierte.

Gimoteo de frustración e intento concentrarme en no correrme, no quiero quedarme sin mi premio. Después de un par de minutos más, agarra mis tetas, que están muy sensibles por las pinzas, y las masajea. Una vez más comienzo a ladrar y gimotear para hacerle saber que estoy muy cerca.

-Córrete  perrita, córrete  para mí- con una mano comienza a acariciar mi clítoris, no pasaron más de un par de segundo antes de que me corriera como la perra que soy.

Saca su polla de mi coño, escucho que toma algo del sofá y se acerca. Se para enfrente de mí, veo que en una mano trae mi platito, lo deja en el respaldo del sofá y acerca su polla a mi boca. Gustosa la recibo, agarra mi cabeza con sus manos y comienza a penetrar mi boca con brusquedad. Después de unos minutos saca su polla de mi boca, comienza a masturbarse con una mano, mientras con la otra coge mi platito. Se corre depositando su leche en mi platito de perrita. Se queda frente a mí, con el plato en una mano, mirándome. Le miro a los ojos y comienzo a ladrar y mover la colita.

-¿Quieres tu comida, mi perrita?

Me bajo de sofá, me siento a su lado y comienzo a ladrar mirando mi platito. Mi Domine deja el platito en el suelo, enfrente mío. Acaricia mi cabeza y me dice " Buena chica". Se sienta en el sofá y se queda mirándome.

-Come, perrita-  gustosa comienzo a lamer mi lechita, es mi premio y soy tan feliz cuando me permite tenerlo. Lamo el plato hasta dejarlo completamente limpio.

-Eres una buena perrita, Bambi, muy buena.




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