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lunes, 12 de noviembre de 2018

Violada en la cocina

Hoy tengo turno de noche en el bar donde trabajo, es viernes y a partir de las 22:00 se llenará de hombres y mujeres buscando ligar, o que simplemente que les inviten una copa. Mi uniforme es una camisa blanca que deja ver el bra negro que llevo debajo y unos pantalones negros a la cintura, bastante ajustados, que me marquen el culito. Llevo unas bragas color vino muy delgaditas y una cola alta en el cabello.

Conforme va pasando la noche, va pasando la gente, hasta que llega un hombre que llama mi atención, me recuerda un poco a alguien  pero este trae mucho cabello, barba y bigotes. Sus ojos me hacen pensar en alguien pero mi mente dice que es imposible… me acerco y le pregunto:

- Qué desea beber?

Pide un whisky doble, y al ponerlo delante suyo en la barra, su mano se dirige al vaso y roza levemente mi mano causando un escalofrío que me hace recordar unas experiencias vividas.

Sigo trabajando, sirviendo tragos, y hablando con la gente. Veo como muchas mujeres se le acercan al tipo misterioso y como él las rechaza constantemente, siento su mirada clavada en mí, siento que analiza cada movimiento y me pone nerviosa, se me caen las cosas, suelto los vasos, las copas, me siento muy observada.

El tipo me llama y me pide otro trago, se lo sirvo y vuele a repetir la jugada, acaricia levemente mi mano. Le pregunto si lo conozco y dice que no hay forma, que no es de la ciudad y que solo está de visita, le pregunto el nombre y me dice que es Carlos, pregunta el mío y le digo que soy Sophie.

Al cabo de un rato, vuelve a pedir otra copa y me pregunta si tengo novio, le digo que no, me dice si me puede invitar una copa y solo sonrío y sigo trabajando, pero sus gestos cambian, ahora me da un poco de miedo, se nota un poco sombrío y más misterioso que al principio. El tipo se levanta y se va.

A mí solo me quedan unos minutos más de turno y todo cerrará, los clientes empiezan a irse y queda todo ya vacío. Acabamos de levantar todo, dejar listo y hoy me toca cerrar a mí. Mis demás compañeros se han ido y a mí me queda cerrar la puerta principal, las ventanas, la puerta de la cocina, la de la salida de emergencia y poner la alarma.

Sin embargo, cuando me toca poner la alarma y cerrar la última puerta, se escucha un ruido en el almacén, dejo mi chaqueta y mi bolso con el móvil en la cocina y voy, prendo la luz, miro un poco y de repente CLICK, se apagó la luz.

- Quién está ahí? – pregunto.

Solo se oye el silencio, doy unos pasos para salir de ahí y de repente noto una mano que me agarra con fuerza para tapar mi boca y otra que me abraza desde atrás, inmovilizando mis brazos. Soy arrastrada hasta una esquina del almacén, donde no veo casi nada. Sé que se trata de alguien grande y fuerte, y con barba, la sentí cuando me arrastraba. Noto como se mueve hacia la puerta y escucho como la asegura, no hay forma de salir de ahí ahora.
Corro a esconderme tras unos estantes, cierro los ojos y trato de no hacer ruido. Los segundos se hacen inmensos, cuando de pronto una mano me toma por el cabello y me arrastra unos metros para luego tirarme al piso. No veo nada, estoy asustada. Siento el peso de esta persona sobre mí y dice:

- Esto te pasa por no aceptarme la copa que te invité. - Rápidamente pienso en el tipo de la barra.

Siento sus manos en el cuello de mi camisa y de un tirón la rompe, se escucha como los botones caen al piso, sus manos se posan sobre mi bra y aprietan por encima, mientras yo trato de quitármelo de encima a como dé lugar. Este tipo es realmente grande y fuerte, con una solo mano suya, sujeta las dos mías y siento como las esposa. Me toma de las manos y me levanta, levanta mis brazos y no sé como pero quedan enganchados en lo alto y yo quedo casi colgando, casi como un animalito en el matadero…

Entonces noto como se aleja de mí y en eso oigo ‘CLICK’. Prende la luz, mis ojos tardan en reaccionar y logro distinguir, efectivamente, al tipo del bar. Tiene unas tijeras y hay una mesita de ruedas con cosas que no sé aprecian muy bien.

Mi asaltante pasa la punta de sus tijeras por mis labios y mi cara, hasta que las pone en medio del bra y lo corta para poder quitármelo, lo mismo hace con lo que queda de pantalón, dejándolo inutilizable, me quita las botas y me quedo en braguitas. Entonces toma algo de esa mesa, no sé qué es, solo veo que camina a mí alrededor, acercándose. Sus manos grandes y delicadas a la vez recorren todo mi cuerpo sin dejar espacio sin tocar, pasa de mis labios a mis tetas, pasa por los costados de mis caderas, aprieta mi culito y se pierde un segundo en mi conejito mojado, pero aun así,  causa un escalofrío en mí. Estoy asustada pero no puedo escapar y no me queda de otra que dejar que las cosas pasen.


Algo contradictorio pasa en mí, mi chochito se empieza a mojar y más y empiezo a desear ser usada por ese hombre, siento la necesidad que me haga suya y que me llene los agujeritos de su verga, no sé por qué… acaricia cada vez más fuerte mis pechos y nalgas, los aprieta y se tornan un poco rojos, sigue así y en eso, cuando menos lo espero: PLAS, PLAS, un par de azotes, de mí solo salen gritos casi ahogados, otras dos más en la otra nalga para emparejar, siento como mis nalgas arden, queman pero siento como un hilo de placer invade mi cuerpo cada vez que sus manos se estrellan en mis nalgas. Ahora toma unas pinzas y las coloca en mis pezones ya duros, primero los aprieta un poco con sus dedos y acto seguido cierra las pinzas sobre ellos, las mueve un poco causando dolor y placer en mí, me hace desear que esas pinzas sean sus labios, sus dientes, su lengua haciéndoles vibrar.

Pasan unos minutos y siento como pone las tijeras a los lados de mis braguitas y las cortas, haciendo que caiga inmediatamente al piso.

- Abre las piernas, puta - me dice, pero yo no puedo moverme, el cuerpo no me responde, solo siente.

Mete una de sus piernas entre las mías logrando separarlas un poco, con su mano derecha acaricia por encima de mi coñito, recorre mi pubis, mis labios ya mojado, no pierde detalle de la rajita mojada. Su mano izquierda aprieta mi nalga, solo una, la jala un poco a un lado y siento su dedo en la entrada de mi culito (nadie nunca ha tocado mi culo, más que mi Domine) y me da miedo que me vaya a lastimar, pero quita la mano, mete un dedo en mi boca dejándolo totalmente mojado y lo regresa a la entrada de mi culo para meterlo con suma delicadeza, como si ya le conociera, su dedo entra en mí, y los dos dedos de su mano derecha penetran mi coñito a la vez, me siento llena, penetrada, abusada, usada, de mí solo salen gritos y gemidos, se nota que disfruto aunque siento como me hace un poco de daño también.

Han pasado unos minutos y se aleja un poco de mí, va a la mesa y toma algo que no sé qué es, se acerca a mí, el objeto ese logra pasarlo por mi coño mojado, pensé que me lo metería pero no, da la vuelta, baja un poco el gancho que sostiene mis manos esposadas y empuja mi espalda quedando con el culito en pompa…unas nalgadas más, justo cuando el ardor había bajado, otras más y pone al juguetito este en la entrada de mi ano, le presiona un poquito para que empiece a entrar pero se resiste un poco, así que trae una botellita, la abre y echa su contenido en todo el culito, juega u poquito y de una sola embestida logra meterle, es inevitable no dar un grito y al mismo tiempo sentir ganas de que me toque más. Es obvio que se trataba de un plug anal.

Entonces vuelve a la mesa y toma algo más, es un consolador y lo mete de un solo golpe en mi coñito mojados. Siento como con ambas manos los mueve causando en mí gemido tras gemido. Puedo notar llenos mis dos agujeritos, muy llenos, y eso me pone muy perra.

Me masturba, mueve el plug del culo y el consolador del coño, me eleva al límite y me deja ahí por minutos sin permitir que me corra. Me nalguea y hace que sienta más el plug con cada ‘Plasss’ que estrella en mis nalgas y con cada azote que da a mi coñito caliente.

Mueve las pinzas de los pezones buscando causar más dolor, me vuelve loca, me hace mojar tanto y más miedo me da. No sé qué más pueda hacerme, debo tener el culo rojo, los pezones sensibles y el coñito súper mojado y lleno.
Ahora veo como el hombre misterioso abre su bragueta y libera su polla, quita el dildo de mi coñito y de un solo mete su verga en mí, grito y lloro y disfruto, está rica esa verga, está más gruesa que el consolador y en cada embestida me hace gemir por el plug que aun debo llevar  en el culo.

Sigue en un mete y saca que no tiene fin… se cansa un poco y saca el plug de mi culito y adivino sus intenciones con mi culito, lo va a partir en dos con su verga, me va a romper el culito a su antojo, los segundos se me hacen años y siento una nueva embestida, metiendo su verga en mi ano sin piedad alguna, nuevamente un grito se mezcla con el placer, mi culito lleno de polla se va adaptando y cada vez se escucha más gemidos que otra cosa. Saca su miembro de dentro de mí y siento como queda un vacío ahí.

Suelta un poco el gancho de donde cuelgo, caigo sobre mis rodillas, su mano acaricia mi cara y poco a poco mete dos dedos en mi boca, obligándome a abrirla, acerca su verga y sin dudarlo dos veces la mete en mi boca, siento como llega hasta mi garganta. Siento mi boca llena de polla y mi lengua involuntariamente la acaricias.

Se pone más rudo y empieza a follar mi boca, mueve mi cabeza con una mano y yo no puedo resistirme, no para, no se detiene, arcada tras arcada, las lágrimas caen de mis ojos como no tienes ideas, sigue así por un buen rato, le da una buena follada a mi boca, y luego de unos minutos la saca de mí, me da un bofetada que hace arder mi cara se corre en la marca que dejo su bofetada, pone su verga en mi boca para limpiarla y la penetra hasta el fondo, provocando en mí una gran arcada.

- Eso te pasa, perrita, por decir que NO cuando pregunté si tenías novio. Sabes perfectamente que eres de mi propiedad. - Esa frase, esa manera de decir ‘perrita’...

Mi violador se aleja un poco, se quita la peluca y la barba, y efectivamente, es Mi Señor. Solo él conocía mi fantasía de ser ‘violada’.

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