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lunes, 25 de enero de 2016

Una sumisa maltratada, ninguneada, olvidada.


Como ya sabeis, suelo recibir todo tipo de Emails de gente interesada en el BDSM: dudas, curiosidades, miedos, peticiones raras, etc... Hace casi un mes llegó a mí la carta de una sumisa. Una sumisa dañada por su Domine, maltratada psicologicamente, y prácticamente abandonada. Un Amo que la trató correctamente mientras la captaba, mientras le absorvía completamente, y que la ninguneó cuando ella ya se había entregado a él. Como siempre en estos casos, he intentado aconsejarla y darle mi punto de vista. A continuación, os dejo una carta suya, explicando sus penas y su paso fallido por el BDSM. 

Antes de ello, quiero repetirte que en este mundo puedes encontrar todo aquello que buscas, pero que necesitas a alguien que te comprenda y te cuide como tú necesitas, que entienda que tú también eres una persona y que debe proteger tu mente y tu corazon. Si tú le entregas tu voluntad, tu alma y tu cuerpo, Él deberá cuidarlos como si fueran suyos. O eso, o deberá permitir que vueles libre.




Carta de una sumisa maltratada


Ser sumisa, una vez que entiendes y asumes lo que supone es algo que al revés de lo que pueda parecer, te hace ser fuerte. Esa fuerza procede de la obediencia y de la devoción hacia un Amo que te ayuda, te enseña, te educa, y te hace crecer. Un Amo que sabe comprenderte, que entiende tus necesidades, tu ritmo, tu forma de poder avanzar. Un Amo que te castiga cuando yerras, pero que también te premia cuando haces las cosas bien. A través de la sumisión se puede conseguir una plenitud que sólo podemos comprender las personas que somos sumisas.


No somos personas insignificantes. De hecho somos tan grandes que nos entregamos a otra persona, dejamos nuestra voluntad a disposición de un Amo o Ama (hablo en masculino porque soy mujer, tengo un Amo y no tengo ningún interés por tener un Ama, pero evidentemente da igual el sexo para vivir o sentir, todo lo que tiene que ver con la sumisión). Todo lo hacemos porque se genera una confianza absoluta, porque sabes que tu Amo va a velar por ti, te va a cuidar, te va a guiar. Esta es la teoría y esto es lo que yo empecé a sentir, sinceramente, cuando apareció alguien y me lo mostró, porque nunca había tenido ningún interés específico en estas cuestiones.


Al principio todo era así. Mi Amo me mostró un nuevo mundo, me hizo crecer, me castigaba y me premiaba. Me empezó a mostrar una nueva forma de ver la sexualidad, de entender la relación con el dolor. Pero poco a poco, su interés por el sexo fue desapareciendo. Yo pensaba que era porque no era buena sumisa, y mi nivel de esfuerzo empezó a ser absolutamente estresante. 24 horas al día pendiente. En todo momento intentando cumplir sus objetivos que nada tenían que ver con el sexo, que había desaparecido prácticamente por completo de la ecuación. Cada vez ganaba más espacio en nuestra relación el castigo, el insulto y el hacerme sentir absolutamente inútil, incapaz. Siempre diciendo que no estaba a la altura, que no servía, que no podía; riéndose de mí, pidiéndome que le hiciera regalos y más regalos. Yo entendía que esta era su manera de ayudarme, de educarme, pero de pronto un día (hace una semana) me paré, y me di cuenta de que era una auténtica desgraciada, o así me sentía.


Mi interés por leer y por buscar respuestas creció. Pero no encontraba a nadie que hablara de lo que yo sentía. Del vacío, del dolor, de la sensación de impotencia, y a la vez, de la necesidad de seguir al lado de mi Amo. Todo era un absurdo, racionalmente no tenía sentido nada, pero sin embargo, ahí seguía, sufriendo y sufriendo.


Fue entonces cuando decidí contactar con el Profesor, sin ningún otro ánimo que poder compartir con alguien lo que estaba viviendo y lo que estaba sintiendo. Necesitaba saber si aquella situación era lo habitual, si yo estaba confundiendo los términos, o si simplemente la relación con mi Amo no estaba siendo sana para mí. Llevaba meses leyendo sus relatos asiduamente en el blog, y entendía que su proceder es el de un buen Amo. Con la tranquilidad del anonimato, tan importante en este mundo como todos sabemos, me dirigí a él con todo el respeto posible, para poder así pedirle opinión. Hemos cruzado varios mails que me han hecho reflexionar mucho.


Le he dado a mi Amo todo. Mi esfuerzo por agradarlo es absoluto. Es lo único que tengo en la cabeza durante todo el día, pero lo único que recibo son sinsabores. Me siento triste, muy triste casi todo el tiempo. Mi inseguridad con respecto a él es total. Ahora hago las cosas no por la ilusión de hacerlas, si no por el miedo a su reacción. He intentado ser una buena sumisa, y siempre por supuesto, he puesto el placer y el bienestar de mi Amo por encima de cualquier cosa, con el secreto deseo de recibir esa pequeña recompensa que me indicara que estaba contento, que lo estaba haciendo bien. Pero no ha sido así.


Sólo quería compartir este sentir y buscar de alguna manera la fuerza para hacer lo que sé que tengo que hacer, que es salir de esta relación, en la que el desequilibrio me está destrozando. El Profesor me habló de maltrato psicológico y a mí me pareció excesivo el adjetivo, pero después de ir reflexionando mucho en estos días, con mucha pena tengo que reconocer que si no lo es, yo me siento así. Yo no digo que mi Amo sea un maltratador, porque a mí hubo un momento en el que me ayudó mucho, pero es un Amo al que sólo le interesa el dominio y el control mental… el sexo hace mucho tiempo que desapareció. Físicamente sólo nos hemos visto dos veces, y en sesiones muy breves, pese a que vivimos cerca, en ya casi dos años de “relación”. Yo pensaba que esto era el BDSM, pero tras mis conversaciones con el Profesor, me he dado cuenta de que no es así. Tal vez pueda haber alguna persona para la que el BDSM sea esto, pero no para mí. Yo sólo tengo sufrimiento, dolor y tristeza.


Me he dado cuenta de que no tengo brillo en los ojos, sino que ahora son opacos. Esto no es lo que yo quiero. Ahora y después de escribir estas líneas, voy a sacar las fuerzas necesarias para decir adiós. No sé si volveré a tener algún tipo de relación con el BDSM, o si simplemente quedará como una anécdota en mi vida de lo que pudo ser y no fue. Pero ahora necesito salir, pensar y decidir qué es lo que quiero, al menos ya me he dado cuenta de lo que no quiero.


Ser sumisa debe ser la mayor de nuestras alegrías, nuestra realización como persona. El Profesor me ha hecho ver que si me siento una desgraciada, y sólo sufro, es porque algo no funciona. Hasta ahora yo creía que la culpa era mía, pero no se trata de buscar culpables. Simplemente creo que mi Amo y yo estamos en planos diferentes y que por mucho que yo me empeñe, él no es lo que yo necesito y seguro que yo tampoco soy lo que él necesita.


Gracias Profesor, por darme la oportunidad de compartir mis pensamientos y sobre todo por su ayuda y su tiempo.
Rojo Pasión.


Pdta: Os invito a leer la sgunda carta de Rojo Pasión, 10 meses mas tarde, y tras haberse liberado de su pesadilla.

2 comentarios:

  1. Buenas tardes, me he sentido muy triste al leer por el calvario que ha tenido que pasar,el uno no es sin el otro.

    Nos ofrecemos,siendo el mayor gesto de valentía y generosidad lo mínimo es que se nos cuide y valoren como es debido.

    Hiciste bien en pedir opinión,muchas veces entramos en un bucle y no nos damos cuenta en la situación en la que nos encontramos.

    Te deseo mucha fuerza, mucho ánimo, que sigas hacia adelante camino a la libertad.
    No nos conocemos,soy sumisa..... Si en algún momento quisieras hablar con alguien me sentiría afortunada.
    Un beso.

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  2. Lo siento mucho..Ha sido duro lo que pasaste. Sigue adelante..simplemente no estás con la persona correcta..continua andando en este mundillo. Suerte!

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